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23 de octubre de 2009
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CRISTIAN RACCONTO, VICEGOBERNADOR

?Digo lo que pienso, para que me tengan en cuenta, pero no depende de mi"

Una entrevista con el político mendocino más cuestionado de los últimos días. Sus diferencias con Jaque y la necesidad de marcar su opinión política.

Cristian Racconto es un personaje complicado de tan simple. Dice que no hace críticas a nadie, sino que es fiel a sus convicciones. Sin embargo, sus últimos dichos y acciones han sido más que polémicos, porque se oponían a las principales decisiones del gobernador, Celso Jaque, con quien compartió la fórmula peronista en el 2007. Ocurrió con diversos temas: la promoción industrial, la castración química, el apoyo a las casas de 20.000 pesos ideadas por un intendente de la oposición. Racconto afirma que fueron temas en los que tuvo que salir a marcar territorio, y de hecho, así lo hizo.


    El resultado es un evidente enojo de las principales figuras del Ejecutivo con él, pero el arquitecto parece no hacerse cargo. Particularmente con el gobernador, la distancia es manifiesta. Si bien caminaron incansablemente la provincia en una época, hoy se los ve distanciados, aunque Racconto se empeña en decir que no es así, pero la realidad muestra otra cosa. Dice que no le molesta que lo comparen con Julio Cobos, pero que no lo puede evitar. Asegura que si ser fiel a lo que piensa, implica enfrentamientos políticos, no lo puede evitar. Y así parece estar sucediendo en los últimos días.


     ¿Cómo hace para enfrentar todo lo que últimamente se está diciendo de sobre usted? Hago el ejercicio de recordar mis tiempos de facultad. Tuve un profesor en la Facultad de Arquitectura que era feroz con las críticas, si te salía mal una maqueta, directamente la tiraba. Eso me sirvió para aceptar muchas de las cosas que me pasan hoy. Sin embargo, creo en lo que hago, y creo que a la política sólo la salvan los políticos. Aunque sean pocos los políticos realmente interesados en los problemas de la gente, con esos hay que empezar a trabajar. Hasta hace dos años, yo no estaba en política.


    ¿Era militante? No, a mí la política me gustó siempre, pero interiormente, no sentía que la política me permitiera formarme y que me diera la oportunidad de crecer para poder hacer las cosas de la mejor manera posible. Sin embargo, después de armar Arquisol (la ONG en la que trabajó en territorio, antes de hacer política) sentí que tenía que hacer algo para cambiar la realidad.


    ¿De qué se trataba el trabajo de la ONG? El trabajo de Arquisol consistía en asesorar a entidades, particulares, conseguíamos materiales a través de actividades culturales y capacitábamos mano de obra. Resolvíamos problemas puntuales de una entidad, de alguna unión vecinal, para que, a través de nuestro asesoramiento, pudieran concretar una obra. Al principio era sólo trabajo de arquitectura, al final incorporamos comunicadores y trabajadores sociales. Empezamos a armar la institución en 1996, yo estaba en tercer año de la facultad. Como arquitecto, veía que la profesión no había sabido compartir con la gente las capacidades que la arquitectura tiene para dar soluciones.


     Es muy parecido a lo que pasa en la política hoy. Nosotros discutíamos la arquitectura en un ámbito académico y cerrado, y eso hacía que la profesión ganara descrédito con la gente, porque se alejaba cada vez más de los problemas que las personas de clase media y clase media baja tenían concretamente que resolver. Entendían que el arquitecto sólo pintaba, sólo decoraba, y sólo hacía cosas lindas, que no funcionaban. Nosotros, los arquitectos, no habíamos hecho el esfuerzo para que la gente nos entendiera. Es lo mismo que pasa con los políticos y la sociedad. Pasa en todos las disciplinas y áreas. Lo que hoy la sociedad valora, es que los políticos hagan una autocrítica, para que, a partir de la autocrítica, corrijamos los errores.


     ¿Y usted cree que el gobierno de Jaque, su gobierno, hace una autocrítica de la gestión? Sí, yo he participado de autocríticas del gobierno, se han planteado revisiones sobre acciones concretas de gobierno para poder cambiarlas hacia adelante. ¿Y cree que la gente lo nota a esto? El desafío es que la gente note las autocríticas.


    ¿Cómo ve el tema comunicacional del gobierno, piensa que funciona bien? El tema de la comunicación es una situación compleja en la sociedad de hoy. Al no tener autocrítica, es muy difícil de aceptarnos como somos, al vivir en una sociedad mezquina, vivimos siempre aparentando y viendo y tratando de descubrir los errores en el otro. Te lo comparo con la arquitectura posmoderna: vos tenés un edificio con una fachada que te da un mensaje, y adentro pasa otra cosa. Eso es a grandes rasgos lo que pienso. En las personas, pasa lo mismo, y los políticos tenemos que acercarnos a la gente para recuperar la relación con ellos.


    Su crítica hacia los legisladores nacionales, ¿no tiene que ver con tratar de acercarse a la gente, sin tener en cuenta lo que piensa el gobierno de usted? Todos carecemos de sensibilidad humana, porque hemos priorizado los intereses materiales por sobre lo humano. De hecho, esto ha transformado a las personas en superficiales, que sólo buscamos nuestro propio interés, sin importar cómo le vaya al otro. Por eso cuesta dialogar y consensuar, cuesta confiar en el otro. La política tiene que, frente a esta situación, recuperar el principal condimento para solucionar los problemas de la gente: la sensibilidad. El político tiene que ser sensible para comprender los problemas de los ciudadanos.


     No puede haber alguien más sensible que un político. Por eso le marcaba lo de la promoción industrial, ¿eso fue una acción concreta para demostrar que es sensible a los intereses de la gente? Yo antes que vicegobernador soy mendocino, y tengo una opinión formada con respecto a ciertos temas. Todo ciudadano puede dar su opinión en el ámbito que lo crea, y compartirla con los demás. Ese es el primer punto. Hoy soy un dirigente político, que tiene la obligación, ya que estoy respondiendo a un mandato, de compartir con la gente todo lo que a mí me pasa y todo lo que yo pienso, desde lo individual, pero sin pretender que sea la única postura correcta. Yo doy mi aporte, tengo la necesidad de aportar a los mendocinos, sabiendo que no tengo la verdad absoluta.


    ¿Y eso no le trajo problemas dentro del mismo gobierno? Sí, pero a mí no me molesta, sé que en un equipo hay siempre opiniones diferentes y uno no puede negarse a que lo critiquen. Las mismas opiniones hay que verterlas dentro del gobierno, sabiendo que no siempre lo que uno dice es lo que se hace. Yo sé que no todo lo que digo o hago le gusta a todo el mundo, pero no puedo dejar de ser sincero con lo que yo creo. Muchas veces yo también critiqué acciones de la política, como ciudadano común, y ahora quiero tratar de mejorar lo que yo critiqué. ¿Le molesta que lo relacionen con Cobos? No está mal que la gente compare, no lo puedo evitar. Tampoco puedo evitar las críticas. ¿Si vienen de su mismo gobierno, no le molestan? Creo en un equipo de trabajo con capacidad de crear consensos y diálogos. Los temas acá en la Legislatura se tienen que consensuar, de hecho, si no, no saldría ninguna ley.


     Si no es con el apoyo y el acompañamiento de la oposición. Yo me veo en la obligación de agradecerle a la oposición. Como en una familia, no siempre sus miembros están de acuerdo, pero se puede partir de las diferencias para lograr un punto en común. Pero la política no es una familia, la política es más dura. Es más dura, porque se plantea dura, pero la política es hermosa. La política es una de las únicas herramientas que tiene la sociedad en un sistema democrático para poder hacer realidad el desarrollo de los pueblos. Pero en política también se ponen en juego celos, pases de factura, y otras actitudes por estilo, ¿le parece que eso no cuenta? Sí, pero eso es lo que la política tiene que ir cambiando para poder salvarse a sí misma. A lo mejor esta percepción hace que descubramos lo que tenemos que cambiar, para que se sume más gente al desafío de la política.


      Nuestra generación en eso tiene una enorme responsabilidad. Las peleas que se ven dentro de la gestión de Jaque, entre los funcionarios, ¿le parece que coinciden con esto que usted dice? Yo formo parte de un equipo de gobierno y tengo que desempeñarme de la mejor manera posible como vicegobernador. Ahora, hay situaciones que se van planteando y hay que resolverlas. Y sus diferencias con Alejandro Cazabán, el secretario general de la Gobernación, ¿cree que la gente no las nota? Diferencias siempre hay, en todos los trabajos, y está bien que esto suceda, es parte de todos los grupos humanos. ¿Está peleado con él? Yo no estoy peleado, simplemente he marcado mis diferencias.


    Sin embargo, no todos los trabajos tienen la misma repercusión pública que la política. Obviamente que va a tener más repercusión, porque yo soy el vicegobernador de la provincia de Mendoza. Obviamente que va a tener más repercusión, por eso no está mal que la gente vea cuál es el pensamiento de cada persona del equipo que tiene responsabilidad de gobernar. Hay que terminar con la hipocresía y sincerarse frente a la sociedad, que confió en nosotros para cambiar la realidad. No hay que confundir lealtad con obsecuencia. Si no, estaría cometiendo un error y cometiendo un daño. No sería legítimo conmigo mismo.


     ¿Y cómo se ve en el futuro, políticamente hablando? No podemos estar sin cumplir los desafíos asumidos con la gente, pensando en el futuro. Esto es algo que los políticos tendrían que cambiar. A veces, uno simplemente se proyecta, hace planes para más adelante. Sí, pero yo, por ahora, tengo que trabajar para fortalecer una institución como la Legislatura. Como trato de defender los intereses de la provincia y de los mendocinos, sería injusto, egoísta, si yo en lugar de aprovechar la oportunidad de representar a los mendocinos, estuviera pensando en un proyecto personal. Ni siquiera me doy esta oportunidad hoy de pensar en un proyecto personal.


     La gente está preocupada por ver si respondo a las expectativas por las cuales me votaron. Hay gente que se plantea que usted se quiere diferenciar de Jaque en esta oportunidad. Yo no puedo evitar que la gente haga sus interpretaciones de lo que yo hago. Lo que yo quiero hacer es no negarme la oportunidad de reivindicar la política de la mejor manera como vicegobernador, sin hipocresías, y aportar desde mi visión, para que el gobierno pueda tomar decisiones que beneficien a todos. Quiero aportarle más al gobierno.


    ¿Y al gobernador no le molesta que exprese opiniones distintas a las de la gestión? Estamos en un sistema democrático, y pensar distinto no es un delito. Yo necesito aportar mi visión, para que la gente que me votó la conozca. Si se tiene en cuenta en el gobierno, bien. Es diferente a la actitud de Jaque, que nunca se diferencia de las opiniones de la presidenta. Yo no puedo responder por otra persona, yo respondo por mí, y trato desde mi lugar, desde lo que siento y por lo que creo, de decir y de hacer lo mejor para Mendoza.


    ¿Aunque eso lo diferencie de Jaque? Es que un equipo es cada vez más rico no cuando menos diferencias haya, sino cuando mayor capacidad de resolverlas se tiene. ¿En este gobierno existen esas capacidades de resolver las diferencias? Un gobierno debería tener la capacidad de resolver esas diferencias, para dignificar a Mendoza. Con el tema de la promoción industrial, por ejemplo, yo no reniego de que les vaya bien a otras provincias, sino que he pedido que Mendoza se tenga en cuenta. Pero es llamativo que no esté de acuerdo con cuestiones con las que el gobierno ha salido a marcar posturas, como con la castración química.


     Yo dije que no estoy de acuerdo con la castración química, pero sí estoy de acuerdo con profundizar y agudizar las penas para con ese tipo de delito, en que no hay que condonar penas para esos delincuentes y veo muy bien la conformación de un comité de expertos para que ayuden a delinear acciones para endurecer las penas con esos delincuentes. Pero la conformación del comité, también implica evaluar la castración química, y con eso no está de acuerdo. Yo tengo un pensamiento, por mi formación, como Cristian Racconto, que no puedo dejar de darlo, como no puede dejar de darlo cualquier mendocino.


     Y después tengo una responsabilidad como dirigente político que entiende que la decisión personal tiene que estar sometida a una posición de conjunto. No pretendo que mi opinión sea la que finalmente termine siendo tomada en cuenta, pero me veo en la obligación de darla. Marco las coincidencias y las diferencias, pero sé que formo parte de un equipo conducido por el gobernador ¿Y usted cree que en el Ejecutivo lo tienen en cuenta? Yo no sé cómo medir esto, si me tienen o no en cuenta. Yo no le presto atención a esto, yo creo que es importante, por el lugar que ocupo, que dé mi opinión y, siempre que pueda, voy a darla. Y antes de hacer pública su opinión, ¿la da hacia adentro del gobierno? Hay temas a los que voy a ser fiel por mi formación, y no hace falta que los consulte.


     Me lo preguntás en cualquier lado, en cualquier momento, y te lo voy a decir. Como, por ejemplo, con el aborto, yo no estoy de acuerdo y siempre voy a defender esta idea, porque hace a mi esencia y mis convicciones no las negocio. Yo digo lo que pienso, esperando que se me tenga en cuenta, pero no depende de mí. Esto es lo que enriquece los equipos. Tiene que ver con que las diversas opiniones ayudan a tomar la mejor decisión. ¿Piensa que en el gobierno de Jaque se trabaja en equipo? Yo siempre aposté a trabajar en equipo, así entiendo que hay que hacer. Aunque implique un esfuerzo mucho más grande, porque hay que tener en cuenta las diversas posturas de los que conforman los grupos y eso no es fácil. Quiero ayudar a que la política sea una herramienta de transformación.


    Quiero convencer a muchos de que vale la pena trabajar en política. La política tiene que cambiar la relación con la sociedad. Yo digo lo que pienso y mi esencia no la negocio. Le molestan las críticas que lo consideran ingenuo y light? Eso fue una de las cosas que te dije que me sirvieron de mi formación en la facultad, sacar de las críticas aspectos positivos para crecer. Obviamente, de la crítica bien intencionada. Yo tengo que corregir muchos errores todavía. Pero no siento que tenga la capacidad de criticar a otros, sin antes revisar mis propios errores. Sin embargo, últimamente se lo escucha más crítico. No, yo no he criticado. Yo simplemente marco mi posición, no cuestiono lo que hacen los demás.


     ¿Y cuando las críticas hacia usted no son tan bien intencionadas? Cuando las críticas son mal intencionadas, obviamente uno se siente mal, porque es un ser humano, esposo, padre de familia, y me duelen, por mi familia, porque ellos no eligieron lo que yo elegí. Me duelen por mi hija, mi esposa, mis padres, mi suegro, mis hermanos y cuñados. A veces siento culpa por mis hijas, aunque ellas disfrutan y no se dan cuenta. Igual, tiene más que ver con lo que uno siente. ¿No se cansó en algún momento? ¿No tuvo ganas de renunciar y volver a su profesión de arquitecto? No, porque estaría dando un mal mensaje. No estoy cansado, yo disfruto muchísimo de mi trabajo.


     Usted habló de que la política necesita “sangre nueva”, ¿opina que hay ciertos personajes de la política que no aportan a esa renovación? Yo, en vez de prestar atención a los que no aportan, trato de aportar algo bueno y positivo para que las cosas cambien. ¿Pero nunca se enoja? Sí, claro que me enojo, paso por muchos estados, pero le doy gracias a Dios todos los días por estar donde yo estoy a mi edad, no muchos tuvieron esta suerte. Sé que a veces la gente me critica por algunas iniciativas mías. ¿Como darles un bombón con una frase a los legisladores o poner plantas en los salones de la Legislatura? Sí, pero todo eso ha contribuido a generar un buen ambiente entre los empleados.


     ¿Y en que cosas está de acuerdo? En muchas, en la Ley de Viviendas, por ejemplo, estuve de acuerdo y la voté a favor. Como también fui a Junín a ver las casas de emergencia gestionadas por la municipalidad, y me parecieron una buena solución, para un problema puntual, y lo dije. Es muy difícil estar de acuerdo en el cien por cien de las decisiones de otros funcionarios. Cuando estoy de acuerdo, trato siempre de demostrarlo.

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