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17 de abril de 2007
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Análisis

Difícil viaje de Bachelet a Venezuela

La presidenta Michelle Bachelet viajó ayer a la I Cumbre Energética Sudamericana en la isla Margarita debilitada por sus errores y con la necesidad de limar diferencias diplomáticas con su par venezolano, Hugo Chávez, quien acusó al Senado chileno de fascista

    La presidenta Michelle Bachelet viajó ayer a la I Cumbre Energética Sudamericana en la isla Margarita debilitada por sus errores y con la necesidad de limar diferencias diplomáticas con su par venezolano, Hugo Chávez, quien acusó al Senado chileno de fascista. Presionada por la oposición de derecha y sin el apoyo transversal de su alianza, la mandataria socialista tendrá un escaso margen de maniobra. El roce con Venezuela no llega en buen momento y puede complicar el ingreso de Chile a una estrategia energética regional.

    El canciller chileno, el demócrata cristiano Alejandro Foxley, hasta se interrogó sobre la utilidad de la visita. En esa línea, el presidente del Senado, el ex mandatario Eduardo Frei (1994-2000), afirmó ayer: “No aceptamos la intervención de nadie en nuestras decisiones”. Además, criticó la influencia regional de Caracas, cuestionando su ayuda económica a terceros países. “Quiero manifestar mi más categórico rechazo por insultos que no vamos a aceptar como Senado”, recalcó Frei. Desde la oposición de derecha, el senador Sergio Romero, ex presidente del Senado, calificó las palabras de Chávez como un agravio al Parlamento y al Gobierno, en especial al canciller Foxley.

    La gira se complicó después de que Chávez calificara la semana pasada al Senado chileno de fascista por las críticas que emitió a su gobierno. Dicha corporación pidió a Bachelet protestar ante la Organización de Estados Americanos por el cierre de la opositora Radio Caracas Televisión. Antes de embarcarse, Bachelet anticipó que hablará personalmente con Chávez. “Chile quiere reiterar que la relación con Venezuela es histórica, basada en amistad y respeto, con desafíos comunes, y esperamos reciprocidad en este aspecto”, recalcó.

     Adelantándose, el mandatario venezolano ofreció este fin de semana disculpas a Bachelet a través de su programa radial Aló, presidente. Sin embargo, redobló sus cuestionamientos a la Cámara Alta chilena, a la que acusó de inmiscuirse en la política interna de Caracas. Bachelet, en un guiño a sus detractores, incluyó en su agenda una reunión con la oposición venezolana, hito que ni siquiera sopesó cuando viajó en marzo a México, donde evitó cualquier contacto con la oposición de izquierda, cercana a sus posturas políticas. En el centro del conflicto está el hecho de que, ante Venezuela, la Cancillería y los grupos políticos chilenos no tienen una postura común, como sucede con Brasil, Estados Unidos o China.

     El factor Chávez ideologiza el debate, en un país donde la derecha y la democracia cristiana controlan el Senado. Pero, además, Bachelet no tiene muchos espacios. El derrumbe en más de diez puntos en su popularidad y las críticas transversales a sus programas de transportes y educación la dejan en el peor momento de su gestión. Tres cambios de gabinete en un año de gobierno son la evidencia. Por ello, pese a las afinidades intelectuales con Chávez, la mandataria chilena verá de lejos los acuerdos que giren en torno a la estrategia venezolana.

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