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26 de septiembre de 2006
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Análisis

Difícil momento para Evo Morales

En torno a las peleas con la oposición en la Asamblea Constituyente, el Gobierno boliviano enfrenta ataques desde varios sectores, entre ellos, el militar, desde donde han dicho que se están decepcionando con el presidente.

    El presidente de Bolivia, Evo Morales, instruyó al partido de gobierno a pisar el acelerador en la Asamblea Constituyente y aprobar por mayoría el reglamento de debates, en un clima político complicado por la creciente polarización de fuerzas y la oposición expresada por las regiones.

    Morales se pronunció el sábado ante unos 8.000 campesinos, cocaleros e integrantes de agrupaciones sociales que asistieron en la ciudad de Cochabamba (centro) a la llamada cumbre social, organizada por el Movimiento al Socialismo (MAS, oficialista).

    “Como movimiento políticosocial, ideológico-cultural, podemos trabajar con responsabilidad y en la próxima media semana debe aprobarse el reglamento (de debates) con mayoría absoluta. En la otra media semana, deben conformarse las comisiones”, pidió el jefe de Estado, según difundió la agencia estatal ABI.

    Morales denunció que los “partidos que han gastado tanto plata y han perdido las elecciones ahora quieren hacer fracasar la Asamblea”. “Con esos enemigos de hace 500 años, esos ladrones, terratenientes, privatizadores, creo que jamás va a haber consenso. Ellos están velando los intereses de pocas familias”, subrayó, según versiones de prensa. El mandatario se refirió a la polémica que mantienen el oficialismo y la oposición en la Constituyente.

    El MAS –que cuenta con 142 asambleístas– pidió aprobar los artículos por mayoría absoluta (50 por ciento más uno de los 255 miembros de esa instancia), mientras la oposición reclama dos tercios (170 votos). “Qué mejor que con mayoría absoluta nuestros compañeros entreguen la Constitución en cuatro o cinco meses en vez de esperar un año (previsto por la ley de convocatoria para las sesiones de la Constituyente)”, sostuvo el gobernante.

    La propuesta del oficialismo contempla, además, que el texto completo de la nueva Carta Magna se apruebe por dos tercios o que, en caso de no lograrse esta posibilidad, sea la población la que decida. “Y si no hay los dos tercios, el pueblo que defina con su voto, ese es un derecho constitucional que tiene el pueblo. El voto será el que defina qué Constitución quiere el pueblo boliviano”, sostuvo.

    Justificó la posición del MAS con el triunfo alcanzado en las urnas el 2 de julio, el que le dio una importante representación en la Asamblea, por encima de la agrupación Poder Democrático y Social (Podemos, oposición), del ex presidente Jorge Quiroga. Morales –cuya aprobación cayó a 53 por ciento en setiembre, de acuerdo con un sondeo de la firma Equipos Mori– indicó que la oposición va “a pelear hasta el último” y denunció la eventual intervención de multinacionales.

    “No sabemos cuánto estarán pagando las transnacionales para movilizar, porque alguna gente nos ha dicho que hay mucha plata para hacerlo”, advirtió, a la vez que dijo ser víctima de racismo, al aludir a la decisión de los empresarios de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (oriente) de no invitarlo a una importante feria. Mientras, el asambleísta e integrante de la directiva de la Constituyente Jorge Lazarte, del partido Unidad Nacional (UN), consideró que con esta posición se “enturbia más el panorama”.

    “Desde afuera no se le puede fijar a la Asamblea Constituyente ningún plazo y eso no es admisible. No se puede pedir a la Asamblea Constituyente que sea originaria (por encima de los otros poderes) y luego violarla poniéndole plazos”, explicó Lazarte en radio Erbol.

    Al defender la postura del Gobierno, el constituyente Raúl Prada, del MAS, dijo que Morales “no está actuando como presidente, sino como jefe de un instrumento político y, además, como representante de las federaciones cocaleras” y de las organizaciones sociales.

    El discurso del mandatario se produjo al final de una semana marcada por paros, conflictos sociales y la tensión entre su gobierno y las regiones de Santa Cruz (oriente), Beni (noreste), Pando (norte) y Tarija (sur), las que también reclaman los dos tercios. Versiones de prensa indicaron que la visita que cumplió Morales la noche del viernes a Santa Cruz de la Sierra terminó en roces entre simpatizantes y opositores del Gobierno.

    Al clima de polarización se sumaron el sábado las declaraciones efectuadas a la prensa por el ex jefe del Ejército Marcelo Antezana, quien alertó sobre el peligro del absolutismo del Gobierno y acotó que miembros de la institución armada “se están decepcionando” con Morales.

    Los medios locales se hicieron eco de un supuesto informe elevado a la Cancillería argentina, en el que se estima que Bolivia tiene 56 por ciento de probabilidades de enfrentar una guerra civil. Mientras se esperan definiciones en la Constituyente, parecen retornar los pronósticos agoreros, pero, a la vez, se incrementan los llamados a un “desarme verbal” y a hacer concesiones mutuas en bien del país.

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