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10 de agosto de 2006
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Diez años de capacitación judicial

La máxima autoridad de la Justicia mendocina hace un repaso de la creación y del actual funcionamiento del Centro de Capacitación e Investigaciones Judiciales Doctor Manuel A. Sáez. Pasado, presente y futuro.

    En cualquier organización, pública o privada, es necesario que quienes trabajan en ella tengan los conocimientos, destrezas y habilidades suficientes para desempeñar sus actividades de la manera más eficiente y eficaz. La capacitación es el instrumento que permite alcanzar los objetivos, complementando la formación otorgada por el sistema educativo, preparando a los empleados para realizar tareas de mayor responsabilidad.

    En 1996, en la Suprema Corte percibimos que la capacitación de los jueces constituía una tarea sin la cual no resultaba posible alcanzar la eficientización de la administración de justicia en la provincia, conforme a las transformaciones que se venían produciendo en la sociedad. Por esta razón, junto con el proceso de modernización del Poder Judicial, el 5 de agosto de ese año creamos el Centro de Capacitación e Investigaciones Judiciales Doctor Manuel A. Sáez.

    Desde entonces hemos puesto toda nuestra convicción y energía para que la capacitación fuera la herramienta esencial de la reforma judicial que ha necesitado y necesita la Argentina. El instituto se creó con el convencimiento de que es condición necesaria, para tener un Poder Judicial eficiente, independiente y creíble, el perfeccionamiento permanente de sus integrantes.

    Es muy meritorio que hayan sido los propios jueces quienes han determinado sus necesidades de capacitación, diseñando e implementando los programas para satisfacerlos, a través de las Comisiones de Relevamiento de Necesidades, identificando y priorizando las áreas específicas en las que se hace necesaria la capacitación, con la Comisión de Planificación diseñando los talleres, cursos y seminarios, en base a las necesidades relevadas, previo fijar los objetivos y seleccionar los contenidos para cada una de las actividades de capacitación a realizar, y la comisión de Docencia como encargada de determinar la metodología a utilizar en el proceso de capacitación.

    Es muy grato hoy mirar hacia atrás y ver que se han cumplido muchos de los propósitos que nos fijamos cuando pusimos en funcionamiento el Centro de Capacitación Judicial. Se han dictado conferencias, seminarios y talleres, constituyéndonos en una referencia obligada para la región, abordando y debatiendo con la mayor amplitud y pluralidad, desde las ciencias jurídicas, temas de relevancia e interés para todos los sectores de la comunidad.

    Toda la experiencia recabada a lo largo de estos diez años la estamos volcando en la maestría y especialización en Magistratura Judicial, a la que dimos comienzo en mayo de este año, en colaboración con las universidades de Mendoza y Nacional de Cuyo, y en el centro de capacitación permanente de empleados que, a partir del año pasado, fue completamente reestructurado, combinando en su funcionamiento contenidos teóricos con la práctica necesaria del quehacer de los Tribunales.

    Asimismo, con el nuevo programa de ingreso, único en la administración pública provincial, los aspirantes a ingresar al Poder Judicial son capacitados en el mismo momento en que son seleccionados, de manera que, quienes ingresan por estricto orden de mérito, no solamente son los más capacitados, sino que también poseen las destrezas y valores necesarios para trabajar en Tribunales. Hoy, a diez años de la puesta en funcionamiento formal de la Capacitación Judicial, el sistema de educación judicial mendocino es elogiado en todo el país, y nuestros capacitadores son requeridos de otras provincias interesadas en desarrollar nuestra experiencia.

    Los logros obtenidos no deben cegarnos para ver lo mucho que aún nos falta por hacer, es por ello que seguimos pensando en nuevas estrategias de capacitación, basadas, principalmente, en las modernas tecnologías, es así que estamos diseñando la capacitación a través del “campus virtual”, que esperamos poner en funcionamiento en un tiempo no muy lejano. En este campus, jueces de toda la provincia y del país podrán intercambiar sus experiencias sin tener que desplazarse, lo que significará un ahorro de recursos y de tiempo. La época en la que nos ha tocado vivir es, para quienes administramos justicia, por demás interesante.

    La mayor esperanza de vida, los continuos cambios de productos y servicios, el avance de la informática en todas las áreas y las crecientes y diversas demandas del mercado suscitan, día a día, nuevos desafíos y nuevas situaciones que nos obligan a estar en permanente contacto con el cambio. Para afrontarlos, debemos renovarnos intelectualmente en forma constante.

    El cambio social es continuo, por ello, concebimos a la capacitación no como una suma de momentos aislados, sino como un proceso continuo que debe abarcar distintos aspectos del derecho, ya que el ordenamiento jurídico es uno solo, y también conocimientos de otras ciencias como economía, informática, medicina, comunicación, administración, a efectos de adquirir seguridad y dominio de los temas al momento de tomar las decisiones que diriman los conflictos.

    La realidad ha dejado atrás al juez de formación tradicional que solamente administraba justicia con su título de abogado y profunda vocación de servicio, y ha dado lugar a un nuevo juez que debe, además de gerenciar su tribunal manejando recursos humanos y materiales, enfrentarse a complejos problemas sociales que lo obligan a tener que conocer los indicadores económicos, lo importante de las nuevas tecnologías de comunicación e informática y la protección del medio ambiente y los recursos naturales. Un juez que debe entender en aspectos de bioética y genética y otros tantos temas que se originan en el continuo cambio y avance social.

    En el Poder Judicial de Mendoza entendimos que la capacitación es una herramienta importante en nuestra política de gestión tendiente a garantizar los derechos de los ciudadanos, y hoy, diez años después, desde la Suprema Corte de Justicia seguimos sosteniendo que la capacitación nos ayudará en nuestro proceso de cambio continuo y reforma institucional, razón por la que hemos dispuesto que los jueces, funcionarios y empleados, anualmente, deberán acreditar horas de capacitación.

    Hoy todo magistrado tiene el deber y el derecho de mantenerse actualizado e informado sobre los cambios que suceden en el seno de la sociedad, no solamente para entender su funcionamiento, sino también para hacer más efectivo su trabajo. Pensemos en las múltiples formas que adoptan las infracciones al orden jurídico y allí obtendremos la respuesta de por qué un juez debe estar conociendo la mayor cantidad de cosas que pasan a su alrededor. La capacitación potencia la idoneidad técnica de los jueces, permitiéndole interpretar y aplicar la ley en sus diferentes manifestaciones y especializaciones, conforme a la complejidad de nuestro tiempo.

    Es un deber y un derecho de los jueces, magistrados y empleados actualizarse, informarse y capacitarse, es por ello que la Suprema Corte de Justicia, a partir de su plan de gestión 2004, convalidado en marzo del 2006, en el compromiso público asumido ante la comunidad, ha diseñado políticas tendientes a garantizar este deber-derecho para potenciar la idoneidad técnica y profunda vocación de servicio que diariamente exhiben quienes trabajan en los Tribunales de Mendoza. Hoy, en agosto del 2006, al igual que diez años atrás, en el Poder Judicial de Mendoza seguimos capacitándonos para mejorar la productividad de la organización y, más importante aún, para poder cumplir cada día mejor con las responsabilidades que la Constitución y nuestros conciudadanos nos han confiado.

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