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3 de abril de 2007
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Análisis

Día clave para Ecuador

La incertidumbre y la tensión política están latentes en Ecuador al desconocerse si hoy logrará instalarse el Parlamento, erosionado por la crisis político-jurídica desatada por la consulta popular del 15 de abril para la Asamblea Constituyente

    La incertidumbre y la tensión política están latentes en Ecuador al desconocerse si hoy logrará instalarse el Parlamento, erosionado por la crisis político-jurídica desatada por la consulta popular del 15 de abril para la Asamblea Constituyente. Como cada semana desde hace ya casi un mes, los ecuatorianos esperan hoy un nuevo capítulo del conflicto que tiene al Parlamento, al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y al Ejecutivo como protagonistas principales.

    La trama política se enredó cuando el TSE destituyó a 57 diputados, luego de que el Parlamento intentase remplazar en la vocalía del alto tribunal a Jorge Acosta, titular de ese organismo. Unas semanas más enredadas que otras, la crisis política no ha logrado superarse ante la resistencia de los 57 destituidos a aceptar el castigo impuesto por el TSE, que consideró que interferían en el proceso electoral en marcha. Con apelaciones ante cuanto organismo han podido e, incluso, acudiendo a la Organización de Estados Americanos (OEA), los 57 diputados intentan avalar su derecho a volver a sus escaños, basados ahora en la decisión de un juez que acogió una demanda a su favor.

    Por ello, los destituidos pretenden ingresar hoy en el Parlamento para reanudar la sesión que la semana pasada fue suspendida por su presidente, Jorge Cevallos, quien también acogió el fallo del juez, favorable a los 57 legisladores. Pero se desconoce si la policía, con lista en mano, evitará –como desde hace un mes– el ingreso de los sancionados al Legislativo, en el que la centroizquierda pretende mantener la mayoría, apoyada por los legisladores que remplazaron a los castigados por el TSE.

    Debido a este enredo que parece no tener fin, el Parlamento no ha conseguido trabajar desde hace un mes, pero no por ello se ha detenido el proceso de la consulta popular, en la que el Ejecutivo apuesta por un rotundo triunfo para redactar una nueva Carta Magna en la Constituyente. Para el analista político e internacionalista Adrián Bonilla, la situación dista de ser coyuntural y se remonta a los serios problemas políticos que Ecuador ha tenido desde hace varios años.

    “Tenemos una erosión de todas las instituciones del Estado que, en algún momento de los últimos doce años, se han deteriorado: ha habido cuatro golpes contra el Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia fue disuelta, igual que los tribunales constitucionales, y ahora es el Parlamento la institución que ha colapsado”, analizó. Para Bonilla, el colapso del Parlamento se debe, entre otras cosas, a que nació débil políticamente, pues el jefe de Estado, Rafael Correa, ganó las elecciones con la idea de que convocaría a una Constituyente y por ello no presentó listas para el Congreso.

    Bonilla agregó que, a pesar de esa debilidad, el Parlamento intentó operar como en el pasado, tratando de forzar a las instituciones al máximo alrededor de sus propios intereses, que se concentraron en bloquear el llamamiento a la Constituyente. “La pugna expresó la debilidad del Congreso y la fortaleza del presidente de la República y, en este momento, el Parlamento está prácticamente desarticulado”, explicó Bonilla a Efe, sospechando que, mientras el Tribunal Constitucional no se pronuncie sobre el caso de los destituidos, la situación continuaría igual. /

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