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10 de octubre de 2019
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Investigación

Detuvieron a la esposa del médico asesinado en Las Heras

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La viuda de Burela se mostraba conmovida el día del crimen.

Está acusada de mandar a matar a León Domingo Burela Yanchina, quien fue ejecutado en su casa del barrio Kolton el pasado 15 de abril, mientras ella estaba en el gimnasio. La mujer declaró que el hecho ocurrió durante un asalto, pero los investigadores dudaban de esa versión.

La investigación por el crimen del médico jubilado León Domingo Burela Yanchina (64), ocurrido el 15 de abril pasado en Las Heras, dio un giro clave con la detención este jueves de Elizabeth Ventura, la esposa de la víctima.

Burela se estaba recuperando de una cirugía cardíaca en su casa, la 17 de la manzana D del barrio Kolton (25 de Septiembre) cuando fue asesinado. Su mujer declaró que el crimen ocurrió durante un asalto, pero los investigadores dudaban de esa versión. Ahora fue detenida, acusada de mandar a matar a su marido. Con ella cayó una cómplice -una parapsicóloga- mientras se busca intensamente al autor material del hecho.

Ver también: Crimen del médico: la esposa declaró que robaron joyas y dinero

Ventura se encontraba en un gimnasio de calle Roca cuando se produjo el hecho de sangre. Es docente y según aseguró en aquel momento, tenía previsto luego dirigirse a dar clases a la institución educativa donde trabajaba. Tras el crimen, se mostró conmocionada en la puerta de su vivienda.

Ese lunes 15 de abril, minutos después de las 11, Burela estaba sentado en un sillón del living de su casa viendo televisión cuando fue sorprendido por el matador y recibió cuatro balazos: uno en la zona de la axila izquierda, otro en el hombro del mismo sector, el siguiente le rozó el cuello e impactó en una ventana que da a la calle y el último fue en la parte superior del cráneo, herida que le provocó la muerte.

El disparo fatal lo sufrió en la parte superior del cráneo, de arriba abajo. La forma en que fue asesinada la víctima, prácticamente ejecutada a corta distancia mientras se encontraba debajo de su homicida, y otras evidencias llamaron la atención de los investigadores, más allá del testimonio de Ventura, que afirmaba que el autor sustrajo elementos de valor en la propiedad, precisamente joyas, dinero y un par de armas de fuego. Sin embargo, en la casa no se encontró el desorden típico que queda tras un atraco.

Ver también: Al médico lo ejecutaron a corta distancia y desde arriba

Además su cadáver no presentaba desplazamiento alguno, por ende no se movió en los instantes previos a ser asesinado, ni tampoco su cuerpo fue acomodado post mortem.

Otra situación que generaba dudas entre los pesquisas que, al momento en el que el malviviente ingreso a la propiedad, los tres ingresos a la casa se encontraban abiertos. Esta situación resulta extraña a partir de las afirmaciones de familiares de Burela horas después del crimen, quienes indicaron a El Sol que el hombre “estaba obsesionado con la inseguridad” debido a dos robos que había sufrido años atrás, razón por la cual estaba atento a cada salida de los integrantes de su familia para que las puertas permanecieran cerradas.

Ver también: Magia negra, el misterio detrás del crimen del médico

Los vecinos que fueron testigos auditivos e indirectos del crimen afirmaron que tras escuchar las cuatro detonaciones de arma de fuego, observaron a un sujeto de prendas oscuras salir de la casa a paso acelerado.

Cuando declaró ante la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, la mujer de Burela dijo que le faltaban dos alianzas, un anillo cintillo, un dinero que habían cobrado del alquiler de un departamento, 15 mil pesos en efectivo que habían sacado del cajero y dos armas de fuego: una pistola 9 milímetros y otra calibre 22. De estos elementos, sólo se pudo comprobar el faltante de las armas.

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