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10 de julio de 2020
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Creer o reventar

Detectan actividad paranormal en la Casa de Tucumán

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María Cecilia Guerra Orozco, la directora del espacio, contó lo que sucede en el Salón de la Jura, en el emblemático edificio tucumano.

El Museo Casa Histórica de la Independencia en Tucumán cuenta con una energía particular que no pasa desapercibida por los visitantes ni personal que trabaja allí, según contó la directora del lugar María Cecilia Guerra Orozco.

"Nunca es indiferente pasar por la puerta del Salón de la Jura porque la energía de ese espacio es distinta, es emocionante", aseguró Orozco y continuó: "Todas las personas que trabajamos aquí, cuando pasamos por el salón, nunca quedamos del mismo modo, o te emocionás o dan escalofríos".

Contó, además, que muchos visitantes "lloran y otros cantan el himno": "Nosotros, que pasamos todos los días por este espacio, algo se siente, como una mística muy particular que no tienen otros espacios. Aunque uno vaya y vuelva todo el tiempo, hay un sentimiento más grande a la cotidianidad".

Aseguró que escuchan "ruidos, pasos, alguna que otra sombra, alguna puerta que se abre sola, alguna ventana que se abre sola".

"Creemos que esta energía particular, llámese como se quiera llamar, convive con nosotros y somos muy respetuosos porque esta casa no es nuestra sino de todos los que estuvieron antes y quienes estarán después", reflexionó.

Destacó, asimismo: "Es nuestra historia y seguramente estos ruidos y cosas con las que convivimos forman parte de la historia de esta casa".

La vivienda original fue construida durante la década de 1760 por el comerciante Diego Bazán y Figueroa, para ser otorgada como dote al matrimonio de su hija Francisca Bazán con el español Miguel Laguna, y como la familia creció fuera de lo previsto, en algún momento llegaron a vivir en la casa más de quince personas. Durante los días de la Revolución de Mayo, la casa pertenecía a los descendientes de Francisca Bazán, pero en alguna fecha que no se puede precisar por falta de registros, el gobierno revolucionario la alquiló para convertirla en cuartel de oficiales y tropa, durante los meses agitados que sobrevivieron luego de la Batalla de Tucumán.

Entre marzo de 1816 y enero de 1817, todavía era una propiedad arrendada por el estado, por lo cual durante los agitados días del Congreso de Tucumán era un espacio oficial. Para acoger a los congresistas, en 1816 se derribó una de las paredes interiores que dividían dos de las tres salas emplazadas entre el primer y segundo patio. Así, en esa nueva amplitud se decidió la declaración de Independencia el 9 de julio. Tiempo después, se venció el alquiler y la propiedad volvió a manos privadas, aunque el descuido y el deterioro le fueron restando valor inmobiliario. Sesenta años más tarde, en 1874, el solar fue definitivamente adquirido por el Estado nacional, que la destinó a edificio de Correos. Aún así, por temor a un derrumbe, en 1903 se demolió casi por completo.

El único sector del edificio que se salvó de los picos y la topadora fue precisamente el Salón de la Jura de la Independencia, en donde se concentraría la "actividad paranormal" señalada por la directora del Museo. 

Fuente: Medios / Cadena 3

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