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2 de agosto de 2006
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Desde Las Heras, Marcelino

El ex delantero de Huracán Las Heras y de Parque Patricios habló de su vida, de lo cerca que estuvo de ir a luchar a Malvinas y de cómo ve al país

       Está bueno, cada tanto, cruzarse con destellos de humildad bien puros, hasta reconfortantes. Teníamos pendiente hablar con Marcelino Blanco, un referente del fútbol mendocino. Lo llamamos y ahí nomás se vino al centro para charlar. Este hijo de los barrios lasherinos, el Marcelino de Huracán Las Heras, ya más lejos del fútbol, se mostró tal cual es. Te quieren mucho en Las Heras, a vos... Uno se siente tranquilo. En la vida, primero hay que ser buena persona. Podés ser reconocido futbolísticamente, pero a mí me interesa que te reconozcan por ser buena persona. La gente me reconoce en eso y me reconforta mucho. ¿Creés en Dios? Soy creyente. Algo que me sacó adelante es Dios.


         En un momento, uno estaba solo, mi señora no estaba, los chicos en el colegio. Y uno recurre a alguien y en este caso Dios me ayudó mucho. Leo mucho la Biblia. No soy católico. Me identifico con lo que uno lee y cree. Me inclino más por el evangelismo. Y me siento bien espiritualmente. ¿Considerás que hemos mejorado como país? Sí, absolutamente. Veo que hay más fuentes de trabajo y eso es lo que a un país lo mueve. Creo que el presidente está haciendo las cosas bien, de a poco. En Las Heras, el Plan Trabajar ha ayudado mucho a las personas.


           No soy partidario de ningún político, pero uno compara con los de antes y se da cuenta de los cambios. Se entregan casas para erradicar villas. Ahora, cerca de donde vivo, van a hacer una construcción grande y toda la mano de obra va a ser genuina de Las Heras. Tu esposa, ¿cómo es? Es una excelente mujer. A través de los años me ayudó muchísimo y me sigue ayudando. Cuando uno se casa es una lotería, porque a veces falla uno. Pero en este caso, con Ana, estamos muy bien y ella, en los momentos difíciles, estuvo conmigo. Eso es impagable, porque siempre estuvo a mi lado. Nos casamos en el 84. ¿Tenés algo pendiente en tu vida? No haber estudiado. Estoy arrepentido de eso. Dejé en segundo año por el fútbol y fue un error.


         Yo le inculco a mis hijos que estudien. Me hubiera servido para tener un título y hacer otras cosas. Pero me he fijado una meta: el año que viene voy a terminar la secundaria. Y de ahí vamos a ver a qué apunto. Estuviste a punto de ir a Malvinas. Sí, viví el servicio militar en plena guerra de Malvinas. Me trasladaron a Puerto San Julián. Estuve en la base y tenía 18 años. Éramos 200 muchachos de Mendoza que íbamos de recambio. Podría haber ido a la guerra. Hicimos las instrucciones 200 soldados, pero, al poco tiempo, todo terminó. A mí me tocó en la Fuerza Aérea. Me acuerdo de un piloto de avión que no volvió.

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