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29 de septiembre de 2009
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PRESIDENTE DE FACTO

Desde Honduras, Micheletti pide diálogo con la OEA

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El presidente de facto invitó a una comisión de funcionarios para avanzar en la resolución de la crisis política del país; críticas profundas dentro del organismo americano.

El régimen facto de Honduras pidió hoy a la Organización de Estados Americanos (OEA) el envío de una misión integrada por cancilleres, para iniciar el diálogo encaminado a resolver la crisis política derivada del golpe de Estado del 28 de junio.
 
La Secretaría de Relaciones Exteriores de facto emitió un comunicado en la que invita a la "comisión de avanzada de funcionarios de la Organización de los Estados Americanos para que visite Honduras a partir del próximo viernes 2 de octubre".

La Cancillería dijo que "lamenta las distorsiones" surgidas por la decisión de no permitir el ingreso a Honduras de cuatro funcionarios de la OEA, el pasado domingo.

El régimen de facto invitó, además, a la comisión de cancilleres de América y a los funcionarios de la OEA que deseen acompañarles, para que viajen a Honduras el 7 de octubre.

Fisuras en la OEA. A tres meses de producida la crisis constitucional en Honduras, producto del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, los hechos que se suceden amenazan con quebrar el principio tan unánime contra los regímenes de facto que enarbola la Organización de Estados Americanos (OEA), dado que comenzaron a mostrarse fisuras que podrían acabar poniendo en entredicho la postura unísona del hemisferio.

La prueba más evidente se dio durante toda la jornada de ayer en la sede de la OEA en Washington donde, convocados los embajadores a una sesión extraordinaria para debatir la decisión del gobierno de facto hondureño de declarar el estado de sitio, expulsar a funcionarios del organismo y no permitir la entrada de varios embajadores, entre otros, no lograron ponerse de acuerdo en una declaración condenatoria contundente.

Tras más de diez horas de deliberaciones sobre un texto que en un principio debería haber sido aprobado "en 15 minutos", como criticó con creciente frustración el embajador alterno estadounidense en la OEA, Lewis Amselem, finalmente se sacó un descafeinado texto a nombre del presidente del Consejo Permanente, el chileno Pedro Oyarce, ante la imposibilidad de lograr el consenso de todos los participantes para suscribir de forma inequívoca una condena a las acciones de Tegucigalpa.

Es más, la tardanza en la toma de decisiones provocó que la declaración final surgiera cuando ya el gobierno de facto de Roberto Micheletti había anunciado que podría levantar las medidas restrictivas y que invitaba a los cancilleres de la OEA a una nueva visita la semana próxima.

"Estamos quedando cada vez más como tontos e impotentes y no creo que ninguna dosis de viagra vaya a cambiar esto", advirtió un Amselem sin pelos en la lengua durante las discusiones. Por una vez, su par venezolano, Roy Chaderton, coincidía.

La OEA "reacciona con la lentitud y con la placidez que sucede a la siesta después del desayuno dominical", sostuvo ante sus colegas hemisféricos. Mas pese a que contrasta fuertemente con la veloz respuesta dada a Honduras a comienzos de la crisis, la "lentitud" mostrada el lunes en la OEA no es la única cuestión chocante.

Más preocupante, si cabe, son los atisbos de fuerte disenso en cuanto a la estrategia a seguir ante una crisis que a su comienzo prácticamente nadie pensaba que podría prolongarse tanto.

Contra toda expectativa, el gobierno de facto ha logrado resistir tres meses a la condena unánime de la OEA y de toda la comunidad internacional, al aislamiento diplomático, a las sanciones políticas y económicas y, más aún, parece seguir dispuesto a continuar su apuesta con la esperanza de que las elecciones de noviembre "limpien" toda la imagen del país en los últimos tiempos.

Pocas herramientas. Si bien la OEA dejó claro en un principio que la resolución de la crisis pasaba por la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya en el poder, la víspera fueron casi media docena los países que se negaron a que en la nueva declaración del organismo se fijara blanco sobre negro una posición predeterminada del hemisferio de cara al reconocimiento o no de los resultados electorales.

Además, el embajador brasileño, Ruy Casaes, reclamó con un puñetazo en la mesa de la OEA que diga claramente "basta" al gobierno de Tegucigalpa, que no tuvo gran resonancia.

La gran duda que queda es qué más puede hacer la OEA. Su secretario general, José Miguel Insulza, defiende que el organismo hemisférico es el único "competente" para resolver este conflicto mientras la crisis hondureña no suponga una amenaza para la seguridad regional, algo que, sostuvo, no ha sucedido hasta el momento.

Pero la única herramienta de que dispone aún una OEA que ya ha aplicado su sanción más dura posible -la suspensión del país- es el diálogo. El problema: que esa es la estrategia que lleva meses tratando de impulsar, encontrándose, hasta el momento, con oídos sordos.

Condena de la ONU. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, expresó hoy su preocupación por la crisis en Honduras, donde el gobierno de facto ha endurecido medidas contra medios y la población civil tras el inesperado regreso del depuesto presidente Manuel Zelaya.

"Estoy profundamente preocupado por los acontecimientos en Honduras. Un estado de emergencia ha incrementado las tensiones", dijo Ban en conferencia de prensa. "Noto que el Congreso de Honduras ha rechazado la suspensión de las libertades civiles y urge a respetar las garantías constitucionales", añadió.

Militares hondureños sacaron ayer del aire a dos medios de comunicación leales a Zelaya, tras decretar la suspensión de la libertad de asociación, movimiento y prensa.

El presidente de facto, Roberto Micheletti, ha dado un ultimátum de 10 días a Brasil para que asile a Zelaya o lo entregue a la justicia, lo que ha creado roces con el gobierno brasileño. "Las amenazas al personal de la embajada son intolerables. El Consejo de Seguridad (de Naciones Unidas) ha condenado esos actos de intimidación. Yo también lo hago, en los términos más fuertes", dijo Ban.

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