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7 de diciembre de 2018
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Estados Unidos

Denuncian que Trump contrató mucamas indocumentadas

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Cansadas de los comentarios racistas del presidente, dos mujeres que revelaron que durante años trabajaron en esas condiciones.

Durante años, Victorina Morales y Sandra Díaz han lavado y planchado la ropa interior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su esposa Melania y su hijo Barron, en el Trump National Golf Club de Bedminster, estado de Nueva Jersey, donde han pasado al menos 70 días desde que Trump asumió la Administración.

Sin embargo, las mujeres que han hecho el aseo innumerables veces en la casa que los Trump tienen en el club se dicen cansadas de las humillaciones y el discurso de odio que el presidente estadounidense ha emprendido contra los inmigrantes latinoamericanos, según una historia publicada por The New York Times.

Sandra, de Costa Rica, y Victorina, de Guatemala, narraron la forma en que cada una ingresó ilegalmente a Estados Unidos y cómo obtuvieron documentos apócrifos para poder emplearse en la propiedad de Trump.

Su trabajo, incluso, ha sido reconocido por el actual mandatario estadounidense. Morales, por ejemplo, recibió en julio pasado un certificado de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca debido a su desempeño.

Las dos mujeres dijeron al The New York Times que trabajaron durante años como parte de un grupo de empleados de limpieza, mantenimiento y jardinería en el club de golf, entre ellos numerosos trabajadores indocumentados. "No hay evidencia de que Donald Trump o los ejecutivos de la Organización Trump tuvieran conocimiento del estatus migratorio de los trabajadores. Pero al menos, dos supervisores del club lo sabían", afirmaron. Las trabajadoras aseguraron que estos les ayudaron a tomar medidas para evitar ser detectadas y conservar sus empleos.

"Ahí hay mucha gente sin papeles", dijo Díaz, quien afirmó haber presenciado cuando varias personas que ella sabía que eran indocumentadas fueron contratadas.

En 2004 fue abierto el Trump National Golf Club en Bedminster, cuya membresía inicial es de 100.000 dólares, luego que el actual presidente de EE.UU. adquiriera en 2002 un terreno de 203.962 hectáreas.

En esa propiedad, incluso, fue la boda de Ivanka Trump y Jared Kushner, en 2009; la pareja tiene allí una cabaña.

Según la historia del diario, el acoso comenzó poco después de que Donald Trump lanzara su campaña para la presidencia, en junio de 2015. Morales recordó que entonces uno de los gerentes la convocó para decirle que ya no podría trabajar dentro de la casa de los Trump, donde incluso portaba un distintivo del servicio secreto.

Desde que Trump asumió la presidencia, Victorina se ha sentido perjudicada por los comentarios públicos del presidente, entre ellos aquel en que igualó a los inmigrantes latinoamericanos con criminales y violadores, narró al diario estadounidense.

Eso –explica la mujer- junto a los comentarios abusivos de uno de sus supervisores respecto a su inteligencia y su estatus migratorio, la llevaron a hablar de su caso.

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