El tango Adiós Nonino —compuesto por Astor Piazzolla en 1959 para recordar a su padre, muerto en un accidente— es interpretado y reversionado permanentemente en todo el mundo.
En la plataforma X, se volvió a viralizar una versión de 2013 encabezada por el bandoneonista argentino Carlos Buono y el director de orquesta holandés André Rieu, en un recital al aire libre en Maastricht, Holanda.
Es para sacar los pañuelos.
Acerca de Carlos Buono
Nació en Junín —provincia de Buenos Aires— y, a los 21 años, ya era una buen bandoneonista. Tocó con Dino Saluzzi, Osvaldo Tarantino, Mario Abramovich y Hamlet Greco. Trabajó con la orquesta de Horacio Salgán, con quien viajó a Japón en 1981, fue director musical de Raúl Lavié y, en igual función, en Tu cuna fue un conventillo, con Lolita Torres, Beba Bidart, Eva Franco, Tincho Zabala, Raúl Lavié y Luis Medina Castro.
Volvió a tocar en 1983 con su trío, integrado por Guillermo Ferrer (contrabajo) y Aníbal Berraute (piano) y que se transformó en un quinteto con dos violinistas japoneses, para acompañar a Ranko Fujisawa, en una gira desde Tokio hasta Osaka.
En 1986 se integra a la orquesta de Mariano Mores, con la que viaja a Nueva York, y trabaja en el Waldorf Astoria como bandoneón solista. Más adelante, en 1990, se hace cargo de la gira de Libertad Lamarque como director musical, y van a Brasil, a Puerto Rico; en 1992 a Expo Sevilla y a Huelva, a San Sebastián, a Madrid y a Valencia. En 1996, vuelven a Buenos Aires y actúan en Montevideo.
Ha grabado varios discos: De tangos, fueyes y cuerdas, Orquesta Carlos Buono (en Japón), Eternos tangos (en Brasil), Una noche en Buenos Aires (en Brasil), Rambla de madera, Cuando me visto de negro, 70 veces 7 (en Buenos Aires), todos con su orquesta.
Acerca de André Rieu
André Rieu nació el 1 de octubre de 1949 en Maastricht, Países Bajos, es un violinista, director de orquesta y compositor reconocido internacionalmente. Su enfoque innovador y carismático ha transformado la música, llevándola a audiencias clásicas más amplias y diversificadas en todo el mundo.
Rieu comenzó a tocar el violín a una edad temprana, influenciado por su padre, un director de orquesta profesional. Después de estudiar en el Conservatorio de Maastricht, continuó su formación en Bruselas y Lieja. Su profundo amor por la música clásica se fusiona con una visión única que incorpora elementos del entretenimiento popular y la música folclórica.
En 1987 fundó la Johann Strauss Orchestra, nombrada en honor al famoso compositor austríaco. El ensamble —conocido por su exuberancia y energía en el escenario— se ha convertido en uno de las más grandes del mundo, con más de 50 miembros. La inclusión de instrumentos inusuales, como el acordeón y el arpa, añade un toque distintivo a sus interpretaciones.
La carrera de Rieu despegó internacionalmente con la serie Conciertos del Castillo, que se llevan a cabo en lugares históricos y pintorescos de Europa. Sus presentaciones en vivo a menudo incluyen una interacción con la audiencia, ya que invita al público a bailar y participar activamente en el espectáculo.
Además de dirigir la orquesta, Rieu es un virtuoso del violín y a menudo realiza solos emocionantes durante sus conciertos. Ha grabado numerosos álbumes, muchos de los cuales han alcanzado un gran éxito comercial, consolidando su estatus como uno de los artistas clásicos más vendidos.
La música de Andre Rieu abarca una amplia variedad de géneros, desde vals y música de película hasta melodías populares. Su enfoque ecléctico y su habilidad para conectarse con el público han convertido sus conciertos en eventos inolvidables.
Con su vestimenta elegante y su encanto carismático, Rieu ha revitalizado la escena de la música clásica, llevándola a nuevas alturas de popularidad y accesibilidad. Su legado perdurará como un puente entre el mundo clásico y el contemporáneo, fusionando lo atemporal con lo moderno de una manera única y cautivadora.
La historia detrás de Adiós Nonino
El tango fue compuesto por Astor Piazzolla en 1959 para rendirle homenaje a su padre, Vicente, quien murió en Mar del Plata a causa de un accidente mientras conducía una bicicleta. El músico, en tanto, estaba de gira por Puerto Rico con Juan Carlos Copes y María Nieves, una pareja de bailarines de tango escénico.
Tal desgracia le produjo una profunda depresión a Astor; además, la gira centroamericana no era exitosa y la nostalgia lo asediaba.
Diez años después, en 1969, en Manhattan, la pieza musical comenzó a reversionarse con un arreglo para cuerdas y orquesta.
Desde el comienzo, Adiós Nonino estuvo ligado a ese formato instrumental: un bandoneonista rodeado de violín, guitarra, piano y contrabajo, pero pasaba a segundo plano en proyectos más numerosos. Lo mismo, la pieza adquirió vida propia y fue grabada por diversos directores —Leopoldo Federico, Francini-Pontier, Atilio Stampone y Aníbal Troilo— convirtiéndose en un standard del tango.
La introducción pianística de Adiós Nonino, vigente durante más de dos décadas, comenzó a decir adiós; cada concierto tenía un tratamiento distinto hasta culminar en el encuentro del Sexteto Nuevo Tango con la orquesta de Osvaldo Pugliese.

