La tradición croata de las Pisanice ya se vive en Mendoza. Desde el 31 de marzo, el centro comercial Palmares Mall se transformó en un taller artístico a cielo abierto donde quince artistas locales (que conforman doce equipos) comenzaron a intervenir en vivo los emblemáticos huevos gigantes, en el marco del evento “Dobro Vino i Sretan Uskrs”.
La propuesta, que fusiona arte, cultura croata y tradición vitivinícola mendocina, invita al público a recorrer cada obra mientras se construye, en un diálogo directo con los artistas y sus procesos creativos. Durante cuatro días, vecinos y turistas pueden ver cómo estas piezas monumentales cobran vida, en una experiencia que combina lo visual con lo emocional.

Arte en vivo: una experiencia que rompe los límites del museo
Uno de los aspectos más valorados por los artistas es justamente el contacto directo con el público. La posibilidad de crear en tiempo real transforma la obra en una experiencia compartida.
“Es fantástico. Me encanta que me hayan dado la oportunidad de venir y que me hayan elegido. Yo soy un autor autodidacta, soy agente inmobiliario y la pintura es parte del resto de mi vida”, expresó Tommy Burgos, quien además destacó su identidad como “un artista no convencional”.

Su obra, de impronta geométrica y simbólica, retoma el espíritu de la tradición: “Elegí un diseño alegórico que tiene que ver con la temática de este año, la Pascua y el vino nuevo. Es un dibujo de formas simples, cubistas: tiene una paloma por la Pascua, huevos, personas brindando, vino, una vasija con uva”.
La experiencia de pintar sobre un soporte tridimensional también redefine el vínculo con el espectador. Así lo explicó el artista Andrés Casciani, quien trabaja junto a Ángeles Díaz: “En el caso del huevo se hace indispensable el espectador, porque la obra no puede percibirse en conjunto si no la rodea. Rompemos el límite entre la pintura y la escultura”.

Obras que fusionan Croacia y Mendoza
Cada pieza es única, pero todas comparten un eje conceptual: el cruce entre la tradición croata y la identidad mendocina. La artista Candelaria F. Ferreyra, por ejemplo, propone una fusión geográfica y simbólica: “Voy a trabajar un paisaje que unifica un lugar patrimonio de la humanidad de Croacia, los lagos de Plitvice, con el dique Potrerillos. Hay un poco de surrealismo: plantas que son como copas de vino, árboles con manchas color vino. Del lado de Croacia hay una copa de Grasevina y del lado de Mendoza, malbec”.
Sobre la experiencia de exhibir su obra en un espacio público, agregó: “Es hermoso, una oportunidad muy valiosa para acercar al público esta cultura tan rica y poner en valor a los artistas locales”.
En la misma línea, Ángeles Díaz explicó la búsqueda estética de su trabajo: “Hicimos unos viñedos fusionados con ornamentos de la tradición croata, mixturando las culturas”. Mientras que el uso del color también responde al entorno: “Hay mucho tono amarillo, es cálido, va a contrastar con el espacio natural y resaltar en el lugar”.

El arte como reflejo del territorio y su identidad
El fuerte anclaje en la identidad mendocina aparece en varias propuestas. La artista Claudia Funes eligió una metáfora visual potente: “Mi huevo es una representación de un huevo Fabergé, con la intención de transmitir lo que es una joya en Mendoza. El agua está representada como gemas para entender el valor que tiene y que sin esa base no existiría nada”.
Y subrayó la importancia del contexto actual: “Quería transmitir lo importante que es nuestro patrimonio y la importancia del agua en estos momentos”. También destacó el valor de la experiencia colectiva: “Es súper rico para cualquier persona, compartirlo con otro, acercarlo a la gente sin necesidad de ir a un museo. Deberíamos tener más de estas actividades”.
Narrar el vino y el tiempo a través del arte
El artista Cristian Montenegro, que participa junto a Jorge Ortiz, propone un recorrido conceptual a lo largo de todo el huevo: “Este año hemos planteado las estaciones del vino nuevo. Vamos a recorrer las cuatro estaciones con cada paisaje, desde el invierno hasta el otoño, donde nace el vino nuevo”. Y detalló la narrativa visual: “La obra va a estar atravesada por una parra que se va a ir secando, floreciendo hasta llegar a la uva, y terminar en un vino nuevo, muy vibrante, rojo, un bonardo, un malbec”.
Sobre el desafío técnico, recordó: “Pintar sobre una base ovoide fue un gran desafío porque cambia totalmente la perspectiva respecto al muralismo”.

Una tradición que se resignifica en Mendoza
La intervención en vivo de estos huevos gigantes retoma la tradición croata de las Pisanice, que es la decoración de huevos de Pascua, y la lleva a una escala monumental y contemporánea.
En Mendoza, esta práctica se resignifica al incorporar elementos propios como el vino, la vendimia, el paisaje y los valores culturales locales. El resultado es una experiencia artística colectiva que no solo celebra la Pascua, sino también la identidad, el encuentro y la creación compartida.
Durante toda la semana, el público puede acercarse a Palmares Mall para ver a los artistas en acción, dialogar con ellos y ser parte del proceso creativo de una de las propuestas culturales más originales y visualmente impactantes del año.
Las tres propuestas ganadoras serán anunciadas el sábado al mediodía.
