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19 de noviembre de 2012
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Santiago Alé, encuestador mendocino

¿Cuánto creerles a las encuestas?

    Desde que aparecieron las encuestas, este ha sido uno de los principales debates que genera su uso y aplicación. Amadas, odiadas, queridas o rechazadas, según lo que expresen o difundan, son una parte inseparable e indispensable de la actividad política. Cuánto creerles es un tema que no es nuevo ni exclusivo de un país, una provincia o una región; este aspecto de las encuestas no surge después de una elección, sino que es debatido antes, durante y después del resultado electoral, y tiene que ver porque están relacionadas con un campo que apasiona, que genera amores u odios, rechazos o adhesiones, como es la política, y en momentos como los actuales, de alta polarización, aún más.

En esta nueva entrega sobre el tema (la primera fue La encuesta: ¿el que paga gana?, en El Sol del 10 de setiembre del 2012) quiero referirme a los porqués del ciudadano que cree o deja de creer en ellas.

1- Detrás de un "no creo en las encuestas" hay un "no me gusta el resultado de las encuestas", difícilmente escucharemos decir que no cree quien sale adelante en las preferencias o quien sale bien evaluado como gobernante.

2- Muchos dirigentes políticos a veces se enojan o pelean con las encuestas, que es como pelearse con el espejo o la balanza: no siempre nos gusta lo que vemos pero no por ello el problema desaparece al negarlo; llamar falsas a las encuestas, a veces es sólo mandar el mensaje de que no aceptamos cómo nos ve el resto.

3- Hay quienes creen más en lo que ven en su barrio, en su zona, en lo que dicen sus amigos o familiares que lo que reporta una encuesta nacional o provincial; le asignan a su entorno un papel de "centro del Universo"; lo que perciben en su entorno lo consideran más válido que cualquier estudio, y esperan ver "eso" en cada encuesta, en caso contrario, le creen poco y a veces nada.

4- Si una encuesta mostrara que "los ciudadanos no le creen a las encuestas", se encontraría que esos mismos ciudadanos sí le creen a esa encuesta. Esta contradicción que aparece en todos lados es una muestra de que la credibilidad de las encuestas no está sujeta a los principios de la lógica.

¿Creer en las encuestas? No son una religión, sólo miden lo que los ciudadanos responden, opinan, perciben, sienten o prefieren, no hacen "milagros", aunque, a veces, algunos esperen uno de ellas.

 

* Titular de Diagnóstico y Análisis, estudios de opinión pública. www.diagnosticoyanalisis.com 

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