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13 de junio de 2018
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Violencia de género

Cuando una mujer golpeada por su pareja insiste en la relación

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Luego del video que se difundió en el que se veía a un hombre golpear brutalmente a su esposa en plena calle, el sujeto permanece detenido y la mujer pidió que lo liberaran. Especialistas brindan detalles de lo que ocurre con quienes atraviesan este tipo de situaciones.

Desde que se conocieron las imágenes en las que una mujer fue salvajemente golpeada por su pareja, en la intersección de Alberdi y Dorrego, en San José, mucho se habló del caso, incluso, aún hoy, muchos se preguntan por qué la mujer nunca quiso hacer la denuncia. Frente a ese panorama, El Sol habló con especialistas sobre la mentalidad de este tipo de mujeres que, pese a estar en situación de violencia, sigue con ganas de estar junto a ese ser.

Tras lo ocurrido hace una semana, el agresor terminó detenido, imputado por lesiones graves agravadas por la relación de pareja y violencia de género, y la mujer, que registró varios hematomas, incluso, sufrió la fractura de su tabique, pidió su liberación.

De esta manera, surgen varios interrogantes frente a casos como estos. La dependencia emocional, económica y la falta de autoestima son algunos de los factores que explican el por qué de este tipo de situaciones que, en Mendoza, son moneda corriente y que cada vez toman mayor visibilidad.

Me golpea pero igual lo amo

“En la construcción de una relación violenta se empieza a establecer un consenso implícito y rígido. Es un consenso porque, de alguna manera, se acuerdan ciertas reglas que están prohibidas y permitidas en la relación. Es implícito, porque es inconsciente, y es rígido, porque es inamovible. Sobre la base de este acuerdo aparecen el miedo, el aislamiento, la soledad, la dependencia emocional y psicológica, baja autoestima”, contó a El Sol María Inés Capmany, psicóloga que actualmente se desempeña en el Hogar de Protección Integral para Mujeres en Situación de Violencia, de la Dirección de Género y Diversidad.

La pareja establece un acuerdo en la relación. Esto es, la mujer permite que la insulten, que la denigren, que la subestimen, incluso, que la golpeen, pero los hijos no entran en ese acuerdo. Y cuando se meten con ellos, la mujer rápidamente visibiliza la violencia de la que era protagonista y que ahora llegó a los seres que más ama.

“Lo mismo ocurre cuando la violencia se produce fuera de casa y ante la mirada ajena. Una vez que ese acuerdo se rompe la mujer empieza a ver esa violencia, pierde el miedo ya que al ver lo que pasa entiende que no es correcto seguir con esa persona”, dijo la especialista.

Capmany aseguró que lo que hace ese consenso que pactan las partes es tener una doble ceguera, es decir, no ver que no ven. “No veo la violencia y, encima, no me doy cuenta de que la niego. Hay dos procesos de negación”, aseguró la psicóloga.

En el caso de la mujer que fue protagonista de la salvaje golpiza, aún no siente que ese consenso se haya roto. Lo que ella vivió es lo que tiene naturalizado y aceptado dentro de ese acuerdo inconsciente que hay en la pareja.

“Todavía sigue justificando al agresor. Debajo de esa construcción de pareja están el miedo, la negación, la baja autoestima, que aún no se rompe y va a seguir sosteniendo la esperanza de que él va a cambiar y, algo peor, que ella lo hará cambiar”, manifestó la especialista.

Respecto de si será posible que esta mujer logre visibilizar el problema, alejándose de la naturalización, Capmany refirió que “recién cuando la violencia se haga visible en la vida de esta mujer, primero podrá enunciar (decir, contar) y luego denunciar. Mientras, ella seguirá pidiendo su libertad y volverá a correr a sus brazos, tal como en un cuento de hadas”.

La psicóloga aseguró que no hay que revictimizar a la víctima. “Seguramente en las redes sociales muchos escribieron que a la mujer le gusta que la golpeen, por eso sigue a su lado, por eso no lo denuncia y, en verdad, aún no lo denuncia porque no puede ver la violencia y porque está en una dependencia emocional y económica tal que no sabe cómo hacer para vivir sin él. No es que sigue con ese hombre porque le guste, sino porque no puede visibilizar el problema”, explicó.

Por ahora no hay que presionar a ningún tipo de situación. La mujer, cuyos hijos están al cuidado de su madre, si bien al principio decidió no recibir ningún tipo de ayuda, ni psicológica ni económica ni sanitaria, luego modificó su pensamiento y, este jueves, aseguró que asistirá a una charla terapéutica que se brinda en el Hogar.

“Acá se respetan las decisiones de las personas y, si decide no recibir asistencia, la aceptamos. Se le ofreció refugiarse en el hogar, se le brindó la oportunidad de un tratamiento interdisciplinario, sin embargo, al principio optó por negarse a los ofrecimientos. Cuando ella lo necesite, aquí estaremos”, dijo Dora Castro, trabajadora social del hogar.

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