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15 de julio de 2020
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Opinión

Cuando la pandemia acecha hay que cerrar la canilla de las libertades

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Ante el pico de casos, el Gobierno analiza las restricciones. Cuenta con apoyo de los intendentes.

Rodolfo Suarez, por convencimiento propio y también por una fuerte e incómoda presión de la mayoría de los intendentes, está a un tris de hacer retroceder el estatus alcanzado en la cuarentena mendocina a niveles casi de los inicios de la pandemia.

El aumento de los casos, fuertemente concentrados en el Gran Mendoza, y el temor de tres o cuatro intendentes –algunos de ellos según han relatado hasta han recibido amenazas contra sus personas si se inclinan por seguir abriendo más sus territorios– a que todo se les desmadre de aquí en más y en particular para el próximo lunes 20 de julio, el día del amigo, podría ser los motivos suficientes, entiende el gobernador, para que en breve se decida restringir la circulación de las personas a no más de 500 metros del domicilio, volver a prohibir los encuentros familiares de los fines de semana y eliminar el turismo interno que tanto había entusiasmado a los operadores de las villas cordilleranas del norte provincia y a los radicados o con radio de acción en el Valle de Uco precisamente.

Pero los encuentros de amigos en los bares y cafés de los pueblos y ciudades seguirán permitidos porque es donde más se ha logrado controlar las condiciones de seguridad sanitaria, además de tener un registro exhaustivo de quienes asisten a estos comercios por las declaraciones juradas que allí deben ser llenadas obligatoriamente por quienes asisten.

El gobernador viene analizando en detalle la marcha de la pandemia desde el arranque de semana. Cuando desde Salud le adelantaron el martes, en un informe preliminar, que el número de casos casi se triplicaría en un solo día, producto además de una mayor cantidad de pruebas realizadas a sospechosos de haber contraído el nuevo coronavirus, convocó virtualmente a los intendentes más cercanos. Les adelantó su preocupación y recibió de parte de la mayoría de ellos el apoyo para hacer retroceder los permitidos de la cuarentena que han ubicado a la provincia en la fase 5, en la del distanciamiento social.

El miércoles continuó con las consultas con otra ronda de intendentes, incluyendo a varios con los que había dialogado el día anterior. Ante los rumores de encuentros clave en Casa de Gobierno o en la residencia de la gobernación de la Puntilla, desde el área de prensa oficial se dejó trascender que habría un encuentro ya previsto en el cual con los jefes comunales del Gran Mendoza se analizaría un temario vinculado con obras de Aysam. Pero a ese encuentro para hablar, supuestamente de agua y saneamiento urbano, se convocó a la ministra de Salud, Ana María Nadal; al ministro de Gobierno, Víctor Ibáñez y al ministro de Seguridad, Raúl Levrino.

El aumento de los casos, el convencimiento de que el virus está circulando producto de la mayor cantidad de gente en las calles, el relajamiento de las medidas de seguridad individuales y la falta absoluta de distanciamiento, del uso del tapabocas y hasta de los elementos de limpieza en las reuniones familiares, han convencido a Suarez de que tiene que anunciar una vuelta atrás en las flexibilizaciones que se habían permitido hasta ahora.

La decisión finalmente se tomaría antes del fin de semana y se aceleraría con el número de nuevos contagiados hacia el fin del miércoles, un día bisagra, además, porque Salud decidió multiplicar la cantidad de testeos y por eso, o junto con eso, se ordenó la compra de unos 20 mil test rápidos con una inversión de 15 millones de pesos.

“Esto que se va a anunciar es un retroceso, sin dudas. Pero lo que se tiene que tener bien en claro es que se ha llegado a esto por la absoluta irresponsabilidad cometida en el ámbito de las reuniones familiares, que es de donde han surgido la mayor cantidad de casos”, develó uno de los intendentes que fue parte de la reunión que presidió Suarez, al mediodía en la Casa de Gobierno. El mismo protagonista contó que desde Salud se ofreció un informe vinculado con los contagios en los conglomerados más importantes. Allí figuran el de los profesionales de la salud y, en particular, el que se conoce como el caso del “empleado de la concesionaria”. La lupa de Salud hoy se centra allí, en ese conglomerado, o clúster como se lo denomina también, porque es el que ha motivado que, por ejemplo, se vuelva atrás posiblemente con las reuniones familiares.

Menos gente circulando, más controles viales, multas más altas y hasta la posibilidad cierta de caer en prisión por algunos días en caso de incumplimientos, una de las medidas más controvertidas y polémicas asumidas por el Gobierno y que se acaba de aprobar en la Legislatura, emergen como las disposiciones más urgentes a las que se apelará y que, al menos hasta una próxima evolución de la pandemia con algún que otro sobresalto, dejarán tranquilos a quienes están gobernando, desde el gobernador hasta los intendentes, claro está.

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