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13 de diciembre de 2006
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ZONA LIBERADA EN CALLE CATAMARCA

Critican actitud policial en robo céntrico

El dueño de un negocio de informática denunció que, a pesar de los continuos llamados al 101 y de que la alarma sonó insistentemente, los efectivos nunca llegaron

       Con total tranquilidad y sin importales que las cámaras de seguridad los estuvieran filmando y que la alarma sonara en toda la cuadra, un grupo de delincuentes ingresó el domingo a la tarde a un negocio de venta y reparación de equipos informáticos, ubicado en pleno centro mendocino, con intenciones de llevarse máquinas de mucho valor. Sin embargo, la rápida acción de un vecino, quien vio todo desde el primer momento, impidió que los rateros pudieran lograr su cometido, a pesar de que los policías nunca llegaron al lugar del hecho, haciendo caso omiso a los insistentes llamados del testigo al Comando Radioeléctrico para informar lo sucedido.


        Este increíble episodio se suma a otros de características similares ocurridos en los últimos tiempos en la misma cuadra –Catamarca, entre San Juan y San Martín– por lo que los comerciantes del lugar suponen que es una zona liberada por la policía, ya que no entienden cómo pueden ocurrir estos hechos a escasos metros de la Comisaría Tercera. En esta oportunidad, la víctima fue Patricio Civit, el propietario de Smartsys, un negocio de informática ubicado en Catamarca 63.


      Según sus propias palabras, el domingo, cerca de las 16.30, un vecino del lugar vio un auto estacionado en la puerta del local con tres individuos en su interior y en actitud sospechosa, por lo que decidió llamar al 101. Poco después vio que uno de ellos entró a una oficina colindante al comercio, en donde se realizan las reparaciones de las máquinas, y comenzó a sonar la alarma, por lo que volvió a llamar a la policía, ya que habían pasado más de 45 minutos y los uniformados brillaban por su ausencia. El estridente sonido del sistema de seguridad hizo que los maleantes se fueran, pero volvieron al rato, una vez que la alarma había dejado de sonar.


       Así fue como uno de los ladrones rompió la puerta de la oficina e ingresó a esta, en la que comenzó a juntar las cosas de mayor valor para poder llevarselas, pero su acción se vio impedida porque otra persona ingresó al edificio, por lo que decidió irse, junto a sus cómplices, con algunos pocos elementos. Además de esto, mientras el delincuente se encontraba en el interior de la propiedad seleccionando las cosas que iba a robar, las cámaras de seguridad del negocio captaron todos sus movimientos.

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