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13 de junio de 2019
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Investigación

Crimen en Maipú: culpan al contexto narco que reina en la zona

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Marcelo junto a su esposa, quien cursa un avanzado embarazo

Se trata de Marcelo Garañiz, quien iba con su hermano en moto cuando sujetos le dispararon. Su familiar, que no resultó herido, fue testigo directo. Investigadores indicaron a un hombre llamado el "Karateka" como el autor. Está sindicado de ser el sicario. Ordenaron su captura.

Marcelo Gustavo Garañiz Luján (29) fue asesinado de un balazo en la noche del miércoles en la triple frontera entre Godoy Cruz, Luján y Maipú. La joven víctima circulaba en su moto cuando sujetos le dispararon sorpresivamente.

El hecho de sangre ocurrió en la zona ubicada entre los barrios Renacer y Nueva Generación, donde semanas atrás se registraron numerosos enfrentamientos armados con heridos y protagonizados entre bandas por temas de drogas, que ya habían dejado heridos, tal como lo reveló El Sol.

Según relataron familiares, la víctima, que estaba esperando un hijo, fue hasta ese lugar para visitar a su hermano, que iba con él cuando fue atacado. El joven, que no resultó herido, aún estaba conmocionado pero ofreció su relato y apuntó contra la “venta de drogas” en los barrios, que provoca muertes inocentes.

Ver también: Alerta por la guerra de bandas narco en la triple frontera

Asimismo, detalló que declaró en la causa que lidera la fiscal Claudia Ríos. Trascendió que la Justicia identificó como autor del hecho a un sujeto conocido como el Karateka, oriundo del Nueva Generación.

Fuentes del caso detallaron que este malviviente es conocido en la zona pero que no forma parte directa en una gavilla dedicada a la venta drogas. Explicaron que el sujeto recibe “droga o dinero a cambio de cuidarles la espalda a los narcos”.

Con respecto a eso, investigadores aseguraron que el Karateka está sindicado como sicario, a quien las bandas de la zona le pagan para atacar a sus contrincantes.

Lo cierto es que, en pocas horas, los detectives de Homicidios reunieron pruebas que comprometen al sospechoso y la fiscal Ríos ordenó su captura.

Repentino

Alrededor de las 23, Marcelo llegó a bordo de su moto a la casa de su hermano, quien hace aproximadamente un año está viviendo en el barrio Renacer.

Allí, el joven estuvo algunos minutos y con su hermano decidieron irse a su casa, en el barrio Las Glicinas, en Carrodilla, Luján. Ambos subieron a la moto y emprendieron su camino.

Sin embargo, tras hacer algunos metros, un grupo de sujetos apareció en una esquina y comenzó a disparar contra ellos. Pese a que iban en movimiento, uno de los proyectiles alcanzó a la víctima, impactándole en el estómago.

Gravemente herido, el muchacho continuó conduciendo hasta la Subcomisaría Lorenz, en calle Terrada, para pedir auxilio.

Al llegar, se desplomó y su hermano empezó a pedir desesperadamente ayuda. Tras algunos minutos, un efectivo salió de la dependencia y alertó a las autoridades sobre el hecho.

Seguidamente, la víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Central, acompañado por su hermano. Alrededor de las 3.30, pese a los esfuerzos médicos, Marcelo pereció producto de los daños que le provocó el plomo en la zona abdominal.

El dilema narco

Este jueves por la tarde, familiares de la víctima se reunieron en su casa del barrio Las Glicinas para despedir sus restos.

Durante la ceremonia, los hermanos y la pareja de Marcelo, con quien ya tiene un hijo y está cursando un embarazo, contaron sus sensaciones a pocas horas del hecho fatal.

Javier, el hermano que iba con la víctima, relató entre lágrimas que Marcelo “hacía sólo 20 minutos que había llegado, después nos fuimos en moto a la casa de él y nos tiraron unos tipos que estaban en una esquina”.

Ver también: Conflicto narco en la triple frontera: las tres bandas que se disputan la zona

Además, aclaró que lo llevó a la Subcomisaría y luego regresó en moto para tratar de atrapar a los autores del asesinato. Luego, fue hasta su casa para buscar a su mujer, con el fin de resguardarla, y después acompañó a su hermano en la ambulancia.

El joven aseguró que ni él ni su hermano tenían problemas con los señalados agresores. Al ser consultado por la razón del ataque, indicó que desde que vive allí le tirotean la casa, aparentemente, sin razón alguna.

“El problema en los barrios es que venden droga en todas las esquinas, la policía sabe dónde viven pero no hace nada”, explicó. Bajo esa misma línea indicó que estos grupos narcos contrataron a la persona que acabó con la vida de su hermano y que, de la misma manera, lo hacen con chicos que están en la calle.

“Les pagan con droga o dinero a cambio de cuidarles la espalda y así van llenando de armas a los pibes”, describió.

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