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29 de septiembre de 2006
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Análisis

Créditos hipotecarios: más dudas que certezas

La iniciativa del Gobierno nacional de facilitar la gestión de créditos para viviendas es analizada aquí por nuestro especialista. Incertidumbre y muchos puntos oscuros.

    A días de haberse anunciado cómo van a ser realmente las nuevas líneas de créditos hipotecarios que están lanzando tanto bancos públicos como privados en todo el territorio nacional, parece ser que hasta ahora ha habido sólo consultas a causa de la escasa información que se ha publicitado.

    Estas consultas provienen, en su mayoría, de inquilinos que, ante el anuncio oficial de que pagarán cuotas hipotecarias similares a lo que hoy pagan de alquiler, se acercan a los bancos para interiorizarse sobre el tema. Pero, aún en casi todos los bancos, todavía estos préstamos no están activos, por lo que tampoco hay ningún contrato cerrado bajo esta modalidad, con la consecuente desazón de los inquilinos soñadores.

    Todos fuimos testigos de cómo se han publicitado hasta ahora y por todos los medios masivos de comunicación, por parte del Gobierno nacional y algunos bancos privados, los plazos, tasas y demás detalles de dichos préstamos para poder acceder a una vivienda propia para la clase media, sin contar una preentrega de dinero. La oferta de estas operatorias al público en general aún no ha sido masiva, por lo que esto también juega en contra de las posibilidades de acceso para todos.

    Pero, más allá de lo que anunció con bombos y platillos el Gobierno nacional acerca de que,“para el inquilino, no será variable de ajuste ni su remuneración ni su antigüedad laboral ni su capacidad de ahorro para poder acceder a estos créditos de largo plazo. Sólo se tendrá en cuenta la relación entre la cuota de alquiler que paga actualmente y la cuota hipotecaria”, esto es algo que se da en el banco oficial, pero, para el resto de los bancos privados, la cosa parece que no es tan así.

    Los bancos privados, hoy por hoy, están solicitando, además de los recibos de los últimos ocho meses de alquiler, los últimos recibos de sueldo como dato accesorio (dicen ellos), pero, a la hora de evaluar a los posibles tomadores de créditos, tendrá sustancial importancia quien gane más o demuestre que realmente gana más.

    A esta altura, es válido aclarar que la mayoría de estos bancos está hablando de cuotas de aproximadamente 900 pesos –un monto casi imposible hoy para la clase media baja argentina– y que la cuota tiene estrecha relación con la casa y el monto a solicitar. En el caso de los empleados informales (en negro), se les exigirá los últimos recibos de servicios, cuota de medicina prepaga, de colegios privados, de universidades privadas, resumen de tarjetas de crédito, además de alguna factura de supermercado.

    Ahora bien, usted cree que si alguien puede certificar todo esto, pertenece a la clase media baja argentina? Yo lo dudo. Por eso, hasta ahora hay, principalmente, más dudas que certezas, dado que, por ejemplo, no se ha dicho nada de si para acceder a estos créditos hay límite de edad, o si por estar en el Codeme o en el Veraz, u otros, se les dará el ok final para poder certificar como posibles tomadores de estas operatorias.

    Dada esta situación, es probable que hoy una familia tipo que paga un canon de alquiler mensual de aproximadamente 900 pesos y que pretenda pagar una cuota hipotecaria de ese mismo valor por 30 años deberá bajar muchísimo sus pretensiones en cuanto al tipo de vivienda a comprar. Dicho de otra manera, el inquilino, para mantener su nivel actual de gasto en vivienda (900 pesos), deberá comprar una vivienda similar, con menores comodidades y, probablemente, en algún barrio marginal del Gran Mendoza.

    Este tipo de medidas trabaja en relación inversa o negativa, es decir, beneficia a los ricos en desmedro de los pobres o de los nuevos pobres. Aunque usted no lo crea, esta medida se tomó no porque el Gobierno se solidarizó con la gente que no podía acceder a una vivienda propia, sino por el hecho de que el precio de los alquileres en los últimos meses viene presionando a la tasa de inflación minorista (IPC) hacia arriba y, dado que al no poder colocar topes o precios máximos a los alquileres porque generaría un problema aún mayor, utiliza este mecanismo de lanzar líneas de créditos hipotecarios blandos.

    Como mencionamos en esta misma columna semanas atrás, este tipo de medidas no son prácticamente necesarias, debido a que, en algún punto, el precio de los alquileres superará a las cuotas hipotecarias y, por ende, la gente se va a volcar a la posibilidad de conseguir un crédito para comprarse un inmueble.

    A veces, en política económica es muy importante cómo se comunican las medidas a implementar para no generar falsas expectativas en la población, porque esta cada vez creerá menos ante un eventual anunció de medidas por parte del Gobierno.

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