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15 de enero de 2007
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TRABAJO RURAL

Cosechadores llegan en camiones cisterna

Obreros golondrina son alojados en carpas o galpones, hacinados y sin mínimas condiciones de higiene. Además, llegan niños deshidratados y desnutridos por las condiciones del traslado.

     El abuso y la explotación, sumado a una vida sin mínimas condiciones de dignidad, marcan los días de los trabajadores golondrina que todos los años llegan a la provincia. Es que la temporada de cosecha les garantiza entre tres y cinco meses de trabajo. En general, vienen del norte del país, pero también desembarca una masa importante de ciudadanos bolivianos y peruanos. Lo grave es que, según denuncian desde el municipio de Maipú y admiten las autoridades de la subsecretaría de Trabajo, ingresan en camiones cisterna para evadir todo tipo de controles.

    Además, viven en chacras o fincas, hacinados y sin garantías sanitarias ni de seguridad. Pero la cruda realidad revela, además, la existencia de niños que desembarcan con importantes grados de deshidratación y desnutrición, producto de las precarias condiciones del traslado e ingreso a la provincia.


    OPINIONES ENCONTRADAS
. La situación quedó al desnudo cuando El Sol publicó, en su edición del viernes 12, los primeros resultados de un informe del Servicio de Protección de Derechos de la Dynaadyf, que calcula la existencia de más de 20.000 niños trabajando en la cosecha y el empaque de frutas y verduras de Maipú.

   Si bien los datos generaron voces encontradas y desde el organismo oficial negaron la veracidad de los cálculos, nadie se animó a negar la existencia de chicos cosechadores y trabajadores golondrina que viven en condiciones infrahumanas.

   POR HUELLAS. Algunos de los que llegan a Mendoza para hacer temporada vienen escondidos en camiones evadiendo los controles de organismos como el Iscamen y la Dirección de Migraciones.

    La presunción es que evaden a los pesquisas a través de huellas halladas en la Ruta 40. El subsecretario de Trabajo, Gabriel Miró, admitió la denuncia y sostuvo que reclamará ante la Dirección de Migraciones para que implemente fuertes controles. Además, prometió profundizar las pesquisas sobre el efectivo cumplimiento de la Ley de Trabajo Agrario, que debería garantizar condiciones dignas para los trabajadores pero que en la práctica no se cumple. Mientras, la presidenta del Concejo Deliberante, a cargo de la intendencia de Maipú, Olga Bianchinelli, reveló que denunciará ante el Ministerio de Desarrollo Social y la Subsecretaría de Trabajo que cientos de trabajadores llegan a ese departamento de manera ilegal, viven en condiciones infrahumanas, habitan en carpas o galpones sin las mínimas condiciones de higiene y seguridad, sin baños químicos, agua potable, ni libretas sanitarias, entre otras irregularidades.

    Bianchinelli agregó que hay una gran porcentaje de trabajadores indocumentados y sufren las peores condiciones de explotación. La funcionaria remarcó que sólo un establecimiento de los relevados ofrece una vivienda digna para los trabajadores, se trata de la envasadora Peñaflor.

   DESOLADOR. Ese departamento encaró el viernes un relevamiento para detectar la existencia de niños en las fincas y se encontró con un panorama desolador. desolador. Grupos nómades de trabajadores que estaban escondidos en el interior de las fincas.

     La mayoría de las veces, esas personas son obligadas a descansar en carpas o galpones en mal estado, generando serios problemas de salud e higiene, especialmente en los niños que los acompañan, según apuntó Bianchinelli. La funcionaria remarcó que estas anormalidades repercuten inmediatamente en los incrementos de atención de los Centros de Salud Municipales que están instalados en la zona.

     “Allí van personas indocumentadas, adolescentes y niños que vienen de otro país o del norte sin compañía de sus padres, quienes, al llegar a las fincas, presentan importantes grados de deshidratación y otros de desnutrición producto de las precarias condiciones del traslado e ingreso a la Provincia”, comentó.

    FALTAN CONTROLES. Rubén Sepeda, secretario general del Sindicato de Trabajadores Contratistas, de Viñas y Frutales de Mendoza, denunció que funcionarios y empresarios “cruzan el semáforo en rojo todos los días”, al referirse a la falta de controles sobre la labor de estos trabajadores. El gremialista sostuvo que las condiciones laborales están contempladas en la Ley Nacional de Trabajo Agrario 22.248.

   La norma prevé que estos obreros, que en Mendoza sumarían más de 4.000, pueden ser contratados de manera temporal, pero el empresario debe garantizarles una vivienda digna, limpia, con agua potable y con condiciones mínimas de higiene. Sin embargo, en la práctica ninguna de estas condiciones se cumple.

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