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28 de abril de 2020
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Australia

La cuarentena vitalicia de un ex millonario en una isla desierta

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David Glasheen.

David Glasheen tiene 76 años y vive desde 1997 en la Isla de la Restauración, luego de perder su fortuna y de que su esposa lo abandonara. Cuenta sus secretos para sobrevivir en el aislamiento.

La vida de las personas a nivel mundial se vio afectada de una u otra forma a raíz de la pandemia del coronavirus. Sin embargo, para un ex corredor de bolsa que vive en una isla desde hace más de dos décadas, su rutina no se modificó.

David Glasheen, de 76 años, vive en la Isla de la Restauración frente a la costa del norte de Australia desde 1997 después de perder su riqueza. 

Este ex corredor de bolsa millonario convertido en vagabundo llegó a la isla con apenas una valija que contenía en su interior “tres camisas, dos pares de pantalones cortos y mallas, una linterna decente, un par de libros, un frasco de chile en polvo, un poco de pasta de dientes y mi cepillo de dientes”.

El isleño contó a MailOnline Travel que su objetivo era “escapar del Gran Hermano” y del “peso de la vida moderna”. Entre sus pertenencias, cuenta con una lista esencial que le permiten disfrutar de la vida, entre ellas, una conexión a Internet con energía solar, una importante cantidad de buenos libros y dos maniquíes (Miranda y Phyllis) para compañía mientras intenta conocer a una “buena dama”.

Cómo se alimenta

Para beber, recoge agua de lluvia y la que proviene de una cuenca en las zonas montañosas de la isla.  Entre sus artículos indispensables, destaca una red para pescar, unas piedras para encender fuego y un cuchillo de monte.

"Es como vivir en Jurassic Park​", resalta.

Con respecto a los alimentos que abundan en la zona, se encuentran cocos, almendras de playa ácidas, cerezas, alcaparras nativas y ciruelas wongai. Además de esto, Glasheen posee también una reserva de productos enlatados y secos que compra durante el viaje anual que hace, en un pequeño bote, a la ciudad australiana Cairns.

Durante su travesía para adquirir provisiones, Glasheen también busca artículos para el hogar, entre ellos, jabón, detergente, pasta de dientes y papel higiénico.

Las bebidas alcohólicas también forman parte de la compra. Al ex corredor de bola le gusta tener una gama básica de licores y vinos en el bar que construyó para recibir a los invitados. Además, tiene un kit de elaboración casera para hacer cerveza artesanal.

Para pasar el tiempo, cuenta con algunos juegos de mesa y le gusta leer. “Siempre es importante tener un par de anteojos de lectura", contó Glasheen, quien considera que "perder la capacidad de leer sería bastante miserable".

“En ocasiones, es posible que necesite dinero. Las monedas de plata son fáciles de almacenar y probablemente también apreciarán su valor”, señaló el isleño.

Perdió su fortuna y lo dejó su esposa

Antes de mudarse a la Isla de la Restauración, Glasheen vivía en Sydney junto a su esposa y sus dos hijos.

En 1987, durante el Martes Negro, este empresario perdió su fortuna, el banco embargó su casa y su esposa lo dejó.

En su momento, decidió mudarse a la isla junto a Denise, su pareja. Sin embargo, al poco tiempo la mujer dio a luz a su hijo y decidió mudarse, ya que consideró que esa vida no era segura para un bebé.

En 2008, Glasheen empezó a buscar citas online en busca de una nueva pareja. Sin embargo, hasta el momento no ha encontrado a la compañera perfecta. 

Mientras continúa con su búsqueda cuenta con sus dos “novias maniquíes” y varios animales de compañía, entre ellos, su perro Zeddi.

Cómo conoció la isla

Glasheen pisó por primera vez la Isla de la Restauración con un antiguo socio comercial a principios de la década de 1990. "Fue amor a primera vista", contó.

En su libro, The Millionaire Castaway, cuenta que buscaba una “forma de vida diferente: una más allá del círculo vicioso de presión para ganar suficiente dinero para un estilo de vida por el cual otras personas miden su valor y éxito”

"No podía soportar la idea de que este lugar fuera el patio de recreo de un hombre rico", sostiene.

"Este breve tiempo en la isla me había convencido de que Resto estaba en un lugar donde podía vivir completamente satisfecho. Pasar el día pescando y la noche hilando fue mi idea de felicidad", agrega.

El hombre alquiló una porción de la isla al gobierno australiano por £13.000 al año en nombre de un consorcio de empresarios. El contrato, de 43 años, requirió que Glasheen y un socio comercial desarrollaran instalaciones de pesca y alojamiento turístico valorados en un mínimo de £131.000 en la isla, condición que no pudieron satisfacer. Ante esto, fue llevado a los tribunales y el juez falló en su contra.

Si bien continúa en la isla, pueden desalojarlo en cualquier momento. En ese sentido, se describe como un "ocupante ilegal en mi propia casa" .

Cómo hacer frente al aislamiento

“Comience a aprender sobre cómo ser independiente y sobrevivir con muy poco. Crecí de esta manera y me encantó. Leí libros y vi películas que cubrían temas de supervivencia. Solo comienza yendo a acampar. Pronto descubrirá lo que realmente necesita frente a lo que cree que necesita. La vida aquí es pacífica, segura y satisfactoria", cuenta para aquellos que deseen convertirse en náufragos.

Con respecto a lo que espera para el futuro, el hombre anhela: “Espero que algún día la isla se convierta en un retiro sin fines de lucro curativo e inspirador operado en asociación con el pueblo Kuku Yau que son los propietarios" tradicionales "de esta tierra. "También espero que mi familia se involucre y continúe con mi legado".

Al hacer referencia a la pandemia mundial del coronavirus, Glasheen destacó que se trata de una situación triste y que representa una prueba para los líderes mundiales.

“Todos los días es un buen día aquí, pero me siento muy triste y decepcionado por la situación global actual. Era bastante obvio que algo así sucedería en algún momento, pero no hay nadie preparado para un día realmente lluvioso", contó.

Fuente: Daily Mail/La Nación

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