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3 de octubre de 2019
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Opinión

Cornejo y la sensible relación con los periodistas

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Al gobernador le molesta que quienes le preguntan insistentemente no lo entiendan y que muchos –entre ellos, los medios– no se convenzan de sus argumentos o no los comprendan.

“La elección del domingo era provincial. Los dirigentes peronistas y Alberto Fernández nacionalizaron la elección. Ya dejen de decir estupideces, por favor. Porque despegarse... ¿qué es despegarse? Yo les estoy diciendo que es una elección provincial, a qué puta tienen que venir Macri y Alberto Fernández. ¡Sí! Son comentarios, como dicen, pero ustedes no los reproduzcan como loros... Esta (por la del 27 de octubre) es una elección nacional y sí, va a venir el presidente Macri y vamos a hacer campaña con él y vamos a tratar de que gane en Mendoza y ojalá gane en la nación”.

El autor de la cita es el gobernador Alfredo Cornejo. Y fue la respuesta que lanzó el martes, en San Rafael, cuando un periodista sureño le volvió a consultar por esa decisión de tomar distancia del presidente y despegarse de su figura durante todo el proceso de la campaña electoral a la Gobernación que terminara ganando el candidato del oficialismo, Rodolfo Suarez. Indignado, a Cornejo se le salió la cadena y, sin importarle el contexto ni que se encontraba en una suerte de conferencia de prensa improvisada en Sierra Pintada frente a varias cámaras de televisión y saliendo en directo por las radios, descargó toda la furia por tener que volver a explicar una estrategia política que surgió de su propia planificación y que ejecutó sin fisuras y tal como lo tenía pensado. Al gobernador lo saca de quicio –al punto de desequilibrarlo– que, adonde vaya, los periodistas insistan en eso de preguntarle las razones de fondo por las que, en la campaña, se distanció del Gobierno nacional y de la alianza que el radicalismo comparte con el Pro y la Coalición Cívica.

Al gobernador le molesta que quienes le preguntan insistentemente no lo entiendan y que muchos –entre ellos, los medios– no se convenzan de sus argumentos o no los comprendan. Que una cosa es una cosa por la elección provincial y que otra cosa es otra cosa por la elección nacional. Al gobernador hay que reconocerle que no apela a los dobles discursos y que es cierto eso de que se conduce y se relaciona, al menos en la política y en la función pública, diciendo las mismas cosas tanto en privado como en público. Y el compromiso: ha sido un gobernador que sólo prometió lo que pudo cumplir. “Hemos prometido poco, es cierto, pero lo hemos cumplido”, recordó en San Rafael en un tramo de la misma entrevista en donde apeló a la puteada del comienzo de la nota.

Así como el gobernador mendocino se ha transformado con el paso del tiempo en un estratega político exitoso, construyendo una carrera desde el llano y de la nada misma, junto con eso fue alimentando una suerte de aversión hacia los medios en general.

Esta columna no pretende ser, ni mucho menos transformarse, en una defensa corporativa del oficio periodístico porque, como en todo, hay periodistas y periodistas. Hablando en general, a los periodistas, Cornejo siempre les ha achacado una escasa formación y también espíritu crítico de su parte, particularmente con las cuestiones de la actualidad que no han sido compartidas o entendidas de la misma manera que él pretende por los cronistas. Y es cierto, también hay que admitirle que el nivel de conocimiento y de profesionalización de la actividad periodística ha sufrido un deterioro desde mucho tiempo a esta parte, en medio de una pendiente por la que ha venido descendiendo, a la vez, la misma política, como toda la sociedad. No se trata de una excusa sino, más bien, de una crítica, le pese a quien le pese, pero el periodismo mutó durante los últimos años hacia una actividad más militante políticamente y ajena a lo que manda y ordena estar dentro de un oficio que es considerado un bien público. Es este oficio el que tiene que autoanalizarse y que cada medio y cada periodista se ponga el sayo que mejor le quepa.

Dicho esto, no está mal describir un comportamiento tradicional e histórico del gobernador para con el oficio periodístico que merece observarse. A los medios de comunicación siempre los asumió como apéndices funcionales a la acción política, subordinados a la política en general. Para Cornejo no hay nada por arriba del ejercicio político y desde la buena acción política, entiende convencido, se ordena el funcionamiento del Estado, de la sociedad y de todas las demás cosas.

La agenda de la actualidad, la de los temas de discusión –piensa el gobernador–, la establece la política en general y mucho más quien está al frente del Poder Ejecutivo, sea este provincial, municipal o nacional. Alguna vez, el gobernador cometió un exabrupto para con los periodistas que tuvo, como es lógico, mucha repercusión. Los llamó “soretes”. Y, muchas veces, parece renegar de aquella misión del periodista y de los medios: el de estar obligados a ejercer el rol de contrapoder que se les ha conferido en el mundo entero.

La mayoría de los mendocinos –casi en un 50 por ciento– viene de ratificar en la elección del domingo un estilo de conducción y de manejo del Estado que ha llevado a la provincia, como Estado, hacia parámetros de la normalidad; todo visto desde el uso y la administración de los fondos públicos destinados al buen funcionamiento de los servicios para todos. Y los medios –en general y mayoritariamente– han reflejado lo que ha sido una realidad, sin maquillajes. Para eso, no siempre ha servido la insistencia, la repregunta y la búsqueda “molesta” de datos concretos a la que ha apelado el periodismo para entender, comprender y luego explicar de la mejor manera posible la realidad y lo que pasa. Nada más y nada menos.

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