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8 de noviembre de 2019
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Opinión

Cornejo batalla por todo: seguir al frente del Comité Nacional y ser jefe del bloque

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El mendocino, que asumirá como diputado nacional, pretende hacer valer el triunfo en la provincia por sobre el kirchnerismo para que se lo reconozca como el líder de la bancada radical.

A partir del fin de semana faltará un mes para el traspaso del poder entre el equipo de gobierno que se va y el que se prepara para gobernar. La transición parece ser ordenada y muy lejos de las visiones traumáticas que muchos podrían haber imaginado hasta hace pocos días. Mauricio Macri se alista para despedirse del poder y también para recibir al electo Alberto Fernández, para quien dispuso la apertura de todas las oficinas y los despachos que guardan los secretos de Estado más sensibles, para ponerlos a su disposición. Todo parece estar encaminado por carriles más o menos normales, mucho más normales y tranquilos que los que se acostumbran a transitar en la Argentina.

La agitación y la rosca política, las negociaciones, la incertidumbre, las corridas nerviosas buscando nuevas posiciones de poder y de reacomodamientos se están dando, sin embargo, en la nueva configuración del Parlamento desde el año próximo. Particularmente, este fenómeno se está dando, naturalmente, en lo que será la futura oposición que tendrá su representación en Cambiemos y la disposición del poder entre los socios del Pro, la UCR y la Coalición Cívica. Pero, también el peronismo, que alcanza el poder con el binomio de los Fernández –Alberto y Cristina–, tendrá que lidiar con los reclamos de los sectores internos que le han dado vida a la nueva entente de gobierno: el kirchnerismo, desde ya, el massismo, los gobernadores y hasta los sectores gremiales que intentan filtrar sus pretensiones en el reparto de cargos que se avecina.

El domingo pasado, Alfredo Cornejo se encontraba fuera de Mendoza y del país. Estaba en Francia, concretamente, y en camino a China, cuando lo sorprendió la noticia del fallecimiento de su madre, Ramona Neila. De inmediato, el gobernador decidió regresar y abortar buena parte de la gira político-comercial que compartía con Rodolfo Suarez, su sucesor. Recién en la tarde de ayer el mandatario regresó a la Casa de Gobierno, luego de un periplo algo tortuoso, debido a la difícil disponibilidad de pasajes y de vuelos.

Pero Cornejo aprovechó el regreso anticipado de su viaje para pasar, al menos, un día y medio en Buenos Aires y concentrarse en lo que tenía pensado para más adelante: comenzar a negociar su posición y la de buena parte del radicalismo en el armado de la nueva oposición. El mendocino, que asumirá como diputado nacional, pretende hacer valer el triunfo en la provincia por sobre el kirchnerismo para que se lo reconozca como el líder de la bancada radical. Pero enfrente tiene al cordobés Mario Negri, en principio con más voluntades a su favor que las que reúne Cornejo, en caso de que se tenga que llegar a una votación interna por la jefatura del bloque. Buscando voluntades que le jueguen a su favor en la interna, el mendocino intenta convencer que un perfil como el que ostenta es el más conveniente frente a lo que viene y al rol que tendrá el radicalismo en la nueva oposición.

Desde la Gobernación mendocina, Cornejo ha sido reconocido como un opositor enconado y duro del kirchnerismo. Pero mantiene una amistad de muchos años con quien será el nuevo presidente, Alberto Fernández, y con Sergio Massa, quien probablemente se transforme en el próximo titular de la Cámara de Diputados de la Nación, de la que formará parte. Esos contactos le juegan a favor cuando el oficialismo salga a buscar acuerdos especiales entre la oposición para la sanción de varias leyes particulares que, seguramente, aparecerán en la primera etapa de gobierno del peronismo. No es secreta la estrecha relación que tejieron juntos Cornejo y Fernández cuando ambos operaban en la construcción de la famosa transversalidad entre los radicales y Néstor Kirchner, en el 2007, lo que le permitió a Julio Cobos alcanzar la Vicepresidencia con Cristina Fernández en las elecciones de aquel año. Con Massa, además de la política, Cornejo comparte la pasión por el fútbol. Uno defendiendo los colores y los intereses de Tigre, y el otro del Tomba mendocino.

Esas relaciones y antiguos vínculos, se supone y con razón, serán utilizados por Cornejo en la etapa que se le viene encima. Si no alcanza la jefatura del bloque que ambiciona, defenderá su intención de permanecer como presidente del Comité Nacional de la UCR por dos años más. Para ello ya cuenta con el apoyo del jujeño Gerardo Morales, entre otros.

En esos temas ha estado concentrado Cornejo con Suárez en los últimos días fuera de Mendoza y del país. Claro que, además, analizaron lo que será la composición del gabinete con el que contará el gobernador electo desde el 10 de diciembre al frente de la provincia y otras cuestiones de alto impacto y peso específico propio, todas vinculadas a algunas normas que ambos, Cornejo y Suarez, coinciden que tienen que ser aprobadas por la Legislatura provincial antes de que el intendente de Capital se haga cargo de la conducción de la Provincia. Para la resolución de esos asuntos, más o menos sensibles, la semana que viene será clave, tanto que ambos la esperan con algo de ansiedad.

Fuente: Opinión

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