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18 de noviembre de 2009
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OPINIÓN

Contrapunto entre Chile y Perú

El reciente escándalo de presunto espionaje se ha convertido en la espada de Damocles de las complejas relaciones entre Perú y Chile, dos países enfrentados por una guerra en el pasado y con un conflicto fronterizo pendiente, pero unidos por lazos comerciales y migratorios propios de países vecinos.

    El reciente escándalo de presunto espionaje se ha convertido en la espada de Damocles de las complejas relaciones entre Perú y Chile, dos países enfrentados por una guerra en el pasado y con un conflicto fronterizo pendiente, pero unidos por lazos comerciales y migratorios propios de países vecinos. Desde que asumió en el 2006 la presidencia peruana, Alan García se propuso acercarse a Santiago y mantener por cauces separados los lazos comerciales y la demanda que su Gobierno presentó en el 2008 ante la Corte Internacional de Justicia para delimitar su frontera marítima con Chile.

    Con el escándalo de espionaje, que García atribuye a algunos sectores conservadores chilenos y no a su colega Michelle Bachelet, las relaciones se vuelven más complejas. Si bien García salió a apelar a la “serenidad”, no dudó en decir que el escándalo deja a su vecino “muy mal ante el mundo” y pidió que Chile investigue los hechos. El analista Ernesto Velit señaló al diario limeño La Primera que Perú “debe llevar el caso a la OEA y a la ONU para que se pronuncien al respecto”, mientras que el politólogo Santiago Pedraglio dijo a Efe que la investigación debe probar “a la comunidad internacional lo seria y grave que es esta denuncia”.

    El escándalo estalló el jueves, cuando se conoció que el suboficial de la Fuerza Aérea Peruana Víctor Ariza Mendoza, supuestamente, entregó a Chile secretos de Estado que implican las adquisiciones militares programadas hasta el 2021, hechos que han sido negados por el Gobierno de Santiago. Como consecuencia de esta revelación, García anuló una entrevista en Singapur con Bachelet –ambos acudían a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico–, y canceló, además, la visita de su ministra de Producción a Chile en el curso de esta semana.

     Si se agrava el impasse, que además ha hecho que Lima y Santiago llamen a consultas a sus respectivos embajadores, las relaciones bilaterales podrían quedar a nivel de encargados de negocios, alertó el ex canciller peruano Luis Solari en una entrevista publicada por el diario peruano La República. Sin embargo, pese a este escándalo que se produce a un mes de los comicios presidenciales en Chile y en el contexto de una campaña peruana contra el armamentismo en la región, las inversiones chilenas en Perú van viento en popa. Según cifras de la Cámara de Comercio de Santiago, las inversiones chilenas entre 1990 y el tercer trimestre del año fueron de unos 7.000 millones de dólares.

    Por su lado, el Ejecutivo de Lima asegura que las inversiones peruanas en Chile ascienden a unos 2.500 millones de dólares, aunque el economista peruano Humberto Campodónico afirma que estas no superarían los 1.000 millones de dólares. Lo que sí tiene Perú en Chile son 100.000 de sus ciudadanos viviendo allí, quienes han llevado, además de su aporte laboral, muchas de sus costumbres y tradiciones, entre ellas su reconocida gastronomía. A Perú arribaron cerca de 1,2 millones de turistas chilenos entre enero del 2004 y enero del 2009, y, según datos oficiales, es la cifra más alta de visitantes de un país extranjero.

    Perú y Chile han vivido una compleja relación que los ha llevado a enfrentarse en la Guerra del Pacífico a fines del siglo XIX, contienda de la que se deriva el reclamo peruano por los límites marítimos. La demanda peruana ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, presentada en el 2008, asegura que nunca se fijaron los límites marítimos fronterizos, mientras que Santiago afirma que esta frontera sí lo fue por dos tratados suscritos en 1952 y 1954, acuerdos que para Lima son sólo pesqueros. Pedraglio desestimó que el caso del espionaje afecte a la demanda marítima, y enfatizó que Perú debería continuar con su campaña contra el armamentismo en Sudamérica, en momentos en que el Gobierno de Chile se ha embarcado en importantes gastos militares.

    El politólogo recomendó a la Administración de García poner énfasis en la “falta de equidad en la relación económica”, dado que la presencia de las inversiones chilenas en Perú es “muy fuerte y preocupante”, principalmente en el sector portuario, comercial y del transporte aéreo. Si se comprueba que hubo espionaje, “Perú debe discutir las condiciones para que la inversión chilena se haga en condiciones de respeto real”, puntualizó Pedraglio.

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