access_time 23:44
|
22 de mayo de 2007
|
|
GUERRA

Continúan ataques en Trípoli y Gaza

La artillería libanesa bombardeó por horas un campamento habitado por palestinos, quienes han organizado una fuerte milicia rebelde al Gobierno en crisis de Beirut.

    El Ejército libanés bombardeó ayer durante horas el campamento palestino de Nahar al Bared, en las afueras de la ciudad norteña de Trípoli, sin conseguir sofocar la resistencia que oponen los militantes del grupo extremista suní Fatah al Islam. Los enfrentamientos dejaron cerca de cincuenta muertos, la mitad de ellos soldados libaneses y la otra mitad miembros del grupo integrista, quienes intercambiaron disparos al menos en tres lugares de la ciudad. Sin embargo, a pesar de las informaciones, las cifras de ayer son muy confusas. Se teme que haya muchas víctimas civiles dentro de ese campamento, en el que viven unos 30.000 refugiados palestinos. Muy poco información se ha filtrado porque el Ejército ha cerrado las entradas al campamento durante casi todo el día.

    Fuentes palestinas aseguraron ayer que había al menos nueve víctimas civiles, pero los intensos bombardeos de la tarde han podido dejar muchas más. Los canales de televisión mostraron espectaculares imágenes de enormes columnas de humo ascendiendo hacia el cielo, causadas por la artillería pesada, mientras que se oía el repiqueteo de las ametralladoras desde el campamento. En el resto de la ciudad imperó la calma, pese a que Fatah al Islam amenazó con extender la violencia fuera del campamento e incluso fuera de la ciudad y hacia otras partes del Líbano.

    Abu Salim Taha, quien se identificó como portavoz del grupo extremista, declaró vía telefónica a la cadena Al Yazira: “Si el Ejército no detiene sus ataques contra nuestras posiciones, nos veremos obligados a llevar los bombardeos fuera de Trípoli”. “Es un asunto de vida o muerte y tenemos que defendernos”, explicó el portavoz desde algún lugar dentro del campamento. Al filo del mediodía, los combatientes llegaron a una especie de tregua temporal para permitir a la Cruz Roja la evacuación de muertos y heridos. Pero, menos de dos horas después, los bombardeos se reanudaron, esta vez con mucha más intensidad.

    Al parecer, los trabajadores humanitarios no pudieron ingresar al campamento. Los periodistas tienen prohibido el acceso y las cadenas televisivas tienen que limitarse a ofrecer imágenes del exterior. Aunque el domingo muchos ciudadanos salieron a las calles a alentar a los soldados que iban a sitiar el campamento de refugiados, ayer se vio que la tarea podía resultar mucho más difícil de lo previsto.

    Los campamentos de refugiados palestinos cuentan con una categoría especial por la que el Ejército libanés controla sólo el acceso pero permite que sean los grupos palestinos los que se encarguen de la seguridad interna, por lo que abundan las milicias de todas las tendencias. El político cristiano Michel Aun, feroz opositor del primer ministro Fuad Siniora, culpó al Gobierno por permitir a Fatah al Islam surgir como milicia.

    “Llevan un año preparándose con armas y entrenamientos, y no han llegado en paracaídas. El Gobierno lo sabía y no hizo nada para evitarlo”, declaró. El surgimiento de este nuevo frente de violencia en Trípoli se produce cuando el Estado libanés se encuentra sumido en una profunda crisis, con seis ministros que abandonaron el Gobierno, un Parlamento que no se reúne y un presidente boicoteado por el primer ministro.

TEMAS:

El mundo

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.