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12 de septiembre de 2018
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Fuero Penal Colegiado

Condenaron a 23 años de cárcel al violador serial de Godoy Cruz

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La foto de Navarro tras ingresar a prisión a fines de febrero.

Pablo José Antonio Navarro (35) admitió haber abusado y asaltado a 9 mujeres. Lo hizo durante un juicio abreviado inicial que se desarrolló en los Tribunales provinciales. Los detalles de la investigación.

A fines del año pasado, una serie de denuncias por abuso sexual en la vía pública se recepcionaron en la Oficina Fiscal N° 7 de la Comisaría Séptima de Godoy Cruz. Los pesquisas judiciales de esa dependencia notaron que las causas tenían el mismo modus operandi -les robaba a las víctimas tras vejarlas- y habían sucedido en una misma zona. De esa forma, se inició la búsqueda de un violador serial en el departamento. Pero, pese a los esfuerzos, los hechos continuaban registrándose.

Finalmente, tras detener en dos ocasiones a personas equivocadas, en febrero se consiguió dar con Pablo José Antonio Navarro (35), a quien le dieron positivos los cotejos de las pruebas de ADN extraídas de las prendas de las víctimas. Este miércoles, el acusado recibió una condena de 23 años de cárcel tras admitir los hechos en un juicio abreviado inicial.

Ante las determinantes pruebas que se reunieron contra el abusador a lo largo de la instrucción, sus representantes legales decidieron pactar con la fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual Virginia Rumbo, que lideró la investigación, para que admitiera un total de nueve delitos por abuso sexual agravado por el acceso carnal en concurso real con robo agravado.

De esa forma, Navarro evitó la exposición mediática durante un debate y también la posibilidad de recibir la máxima pena, explicaron fuentes cercanas al caso. 

La investigación

La denuncia que desencadenó la intensa pesquisa se radicó el 12 de diciembre del pasado año en citada dependencia godoicruceña.

En ese caso, la víctima relató haber sido interceptada por un hombre de unos 30 años a bordo de una motocicleta, cuando caminaba por calle Peltier, en las inmediaciones de la Escuela 1-220 Misiones. El sujeto la apuntó con un arma de fuego y la obligó a subir al rodado. Acto seguido, la llevó hasta un descampado, la violó y por último le quitó el celular.

Tras recepcionar la denuncia, los auxiliares de la Oficina Fiscal notaron que en los últimos días se habían registrado otros dos casos de similares características, por lo que dieron aviso a la Fiscalía que tenía de turno esa semana a Rumbo.

La información provocó que se comenzara a indagar sobre los hechos para determinar si se trataba del mismo sujeto. En paralelo, se reforzaron los patrullajes preventivos en diferentes zonas del casco principal del departamento, donde se había registrado los ataques.

Más allá de las medidas adoptadas, el sujeto cometió otros seis hechos más en poco tiempo. La captura era difícil ya que el sospechoso utilizaba motos diferentes, se movía en zonas donde no habían cámaras de vigilancia y no se sacaba el casco en ningún momento, lo que generó dificultades en las víctimas a la hora de reconocerlo.

Pero la calma parecía llegar para las partes que participaban en la investigación. El 19 de enero, un sujeto de 28 años al que habían sindicado como el autor de los aberrantes hechos cayó en una esquina de Aristóbulo del Valle y Alem, donde se utilizó como señuelo a una efectivo policial disfrazada de estudiante. Sin embargo, cuando se compararon los registros genéticos extraídos de las víctimas con el ADN del detenido, no hubo coincidencia.

Lo mismo sucedió días después, cuando otro joven fue aprehendido el 27 de enero, razón por la cual la investigación volvió a foja cero. La situación provocó que se realizara una reunión entre los pesquisas judiciales y policiales del caso, se establecieron nuevas estrategias para atrapar al sujeto correcto.

Finalmente, fue el 7 de febrero cuando los sabuesos de la Unidad Investigativa Departamental Godoy Cruz (UID) detuvieron a Pablo José Antonio Navarro. Dos días después se obtuvieron los resultados del cotejo genético y esta vez dieron positivos, permitiendo a Rumbo imputarlo por tres hechos. Posteriormente se irían sumando pruebas para acusarlo de los otras seis violaciones restantes.

En tanto, a casi medio año después de que la Justicia le dictó la prisión preventiva a Navarro y cuando ya era inminente que la causa fuera elevada al debate oral, la defensa llegó al acuerdo con la Fiscalía que le permitió resolver todo antes de lo esperado. De ese modo, se dispuso realizaro un juicio abreviado inicial que se hizo este miércoles en el Fuero Penal Colegiado, donde el juez David Mangiafico sentenció a Navarro a la pena que fue acordada.

Fuentes cercanas a la causa destacaron la ejemplar condena que recibió Navarro, pese a que durante los juicios abreviados las penas suelen reducirse notablemente.

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