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8 de septiembre de 2006
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SEXTA CÁMARA DEL CRIMEN

Condenando a 18 años por violar a su hija

Un contratista lavallino recibió esa pena por abusar sexualmente, durante dos años, de su pequeña de 11. Fue descubierto por una vecina en octubre del 2005, en Jocolí.

    Pocas veces un juicio por abuso sexual llega a tener, por lo menos en la provincia, condenas que superen los quince años de prisión. Pero ayer, la Sexta Cámara del Crimen contradijo esa costumbre: a pesar de pedir clemencia antes de escuchar la sentencia, un contratista fue condenado a 18 años de cárcel por violar reiteradas veces a su pequeña hija que hoy tiene 11 años, en Jocolí, Lavalle.

    Lo cierto es que, en los últimos tiempos, la mayoría de los imputados por este grave delito terminan admitiendo su responsabilidad y piden que sean juzgados en un juicio abreviado, que es aquel en el que la defensa y la fiscalía de Cámara llegan a un acuerdo sobre el monto de la pena a cumplir. Este no fue el caso del sujeto –de 41 años– que abusaba de su hija, quien negó todo ante los jueces, a pesar de que las pruebas en su contra eran contundentes. El tribunal colegiado que juzgó al violador estuvo presidido por Alejandro Brizuela e integrado por Alejandro Gullé y Liliana De Paolis de Aymerich.

TRAUMA. La triste historia de la niña comenzó cuando tenía apenas 8 años. En su humilde vivienda lavallina, la víctima convivía con otros hermanos de corta edad, quienes estaban al cuidado de su padre, ya que su madre los había abandonado hacía siete años. Durante los fines de semana, el hombre se ausentaba en horas de la noche porque prefería pasar su jornada libre tomando algunos tragos de cerveza o vino junto a sus amigos, en una cantina de la zona. Como los niños se quedaban solos, una vecina se ofreció a cuidarlos por unos pocos pesos. Pasaron dos años.

    En octubre del 2005, la niña tenía 10 años. Su vida ya había cambiado e iba de mal en peor. Todo porque en esos años su padre ya no era el mismo. Uno de esos fines de semanas en que la vecina se quedó a cuidar a los niños, pasó algo que venía sospechando: encontró totalmente desnudos en una habitación al papá y a su pequeña hija. El hombre estaba a punto de violarla. Escandalizada por semejante escena, la mujer comenzó a golpearlo y de inmediato fue a hacer la denuncia. Al otro día, efectivos policiales fueron a buscarlo y quedó detenido.

    Cuando los pesquisas ordenaron realizar las pericias correspondientes en el Cuerpo Médico Forense, se determinó que el hombre abusaba de su hija, por lo menos, desde hacía dos años. Inmediatamente, la Justicia lo imputó por “abuso sexual agravado por el vínculo”, cuya pena llega hasta los 20 años de cárcel (ver aparte).

EL FINAL. Con el correr de los días, en entrevistas en una Cámara Gesell, la niña relató lo sucedido. Entre lágrimas, contó que su padre la tocaba y abusaba sexualmente de ella. Otros testigos, como la señora que la cuidaba y otros vecinos del hombre, también declararon durante la instrucción del expediente. Finalmente, el pasado martes comenzó el esperado debate. Según informaron fuentes tribunalicias, el acusado negó reiteradamente ante los jueces que él hubiera cometido semejante delito.

   Pero el testimonio de la vecina fue fundamental durante el proceso, ya que relató los que vio en octubre del 2005. Después de los alegatos, el fiscal de Cámara, Felipe Seisdedos, solicitó que se condenara al imputado a 18 años de cárcel. Antes de escuchar la sentencia en su contra, el juez Brizuela le preguntó al acusado: “¿Desea agregar algo más?”.Y el hombre contestó: “Clemencia”.

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