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29 de octubre de 2009
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TERMINÓ EL DEBATE, PERO EL CRIMEN SIGUE IMPUNE

Condenan a seis años al papá de Micaela Reina por secuestrarla y no irá a la cárcel

El fiscal había pedido 17 años, pero la Cámara falló sólo por privación ilegítima de la libertad. Walter Prádenas fue absuelto. Indignación.

    El 14 de setiembre, los hermanos Alejandro y Walter Prádenas llegaron al banquillo de los acusados que los esperaba en el recinto de la Quinta Cámara del Crimen. Se mostraron confiados. “Queremos que se sepa la verdad”, le manifestaron a El Sol ese primer día de debate oral. Pero nadie, y mucho menos ellos, se imaginaban todo lo que sucedería luego con el devenir de las jornadas. La violación seguida de muerte de Micaela Reina, ocurrida el 17 de mayo del 2007 en una bodega abandonada de Guaymallén, estaba a minutos de comenzar a ventilarse a puertas cerradas, por tratarse de un delito de instancia privada, pero luego todo cambió. El ingreso a la sala fue para todo el público y lo que se apreció fue un proceso cargado de vicios, nulidades, recusaciones y hasta un recurso de queja ante la Corte.
    Pero nada de todo eso impidió que se llegara a la verdad de lo ocurrido y el padre de la víctima, Alejandro, fue hallado culpable de secuestrar a la pequeña, quien dejó de existir de la manera más atroz que puede morir una persona. Alejandro fue condenado a seis años de prisión por el delito de privación ilegal de la libertad, aunque se lo juzgó también por abandono de persona seguido de muerte. Pero un planteo de nulidad aceptado por los jueces de la Quinta Cámara del Crimen impidió que fuera sentenciado por dejar a su suerte a la niña (ver página 21). Su hermano salió absuelto por falta de acusación fiscal en los alegatos, debido a la inexistencia de pruebas en su contra.
EL ÚLTIMO DÍA. El inicio de la última jornada estaba previsto para las 9 pero arrancó después de las 10. Como la ley lo obliga, los imputados fueron informados sobre si deseaban agregar algo antes de que los magistrados pasaran a deliberar y ambos asintieron. Dijeron que se consideraban inocentes de todo y que querían que se hiciera Justicia. Luego hubo que esperar dos horas para saber el final de esta historia que, para muchos, aún no ha culminado. A las 12.20, la presidenta del tribunal, Laura Gil de Chales, apareció en el estrado.
     Atrás venían los vocales, Gonzalo Guiñazú y Rafael Escot. Unos instantes después, ingresó el secretario de la Cámara y la magistrada reanudó la audiencia, informando que se iba a dar lectura de la sentencia. El veredicto comenzó a leerse y, entre los presentes, las caras de desconcierto se repetían. Primero se dio a conocer el fallo por robos y hurtos cometidos por Apolo Jacob Díaz, quien reconoció los hechos hace más de un mes y fue condenado a tres años y seis meses de prisión (ver aparte). Luego fue el turno de los hermanos Prádenas y, entonces, la sorpresa fue grande Los magistrados condenaron a seis años de prisión a Alejandro Prádenas, quien únicamente fue hallado culpable de privar de la libertad a Micaela, pero no de abandonarla a su suerte, tal como entendió el fiscal de Cámara, Javier Pascua. Su hermano, cuando escuchó la absolución que ya sabía de antemano que se iba a dar por la falta de acusación de Pascua, agachó la cabeza, cerró los ojos y respiró profundo, como desahogándose de tanto tiempo de sufrimiento.
TRISTEZA Y ALEGRÍA DEL MISMO LADO. Tras conocer la sentencia, los hermanos salieron del recinto del primer piso de los Tribunales, adonde los aguardaban sus seres queridos. Walter, eufórico, se abrazó con una mujer y la sonrisa se adueñó de su cara. A la par, Alejandro salía disconforme con la sentencia. El condenado manifestó a El Sol: “Pienso que es una locura que el tribunal haya entendido que yo secuestré a Micaela, todos los testigos mintieron. Quisiera que se haga una justicia verdadera y que se busque a los verdaderos culpables y no a nosotros, que somos totalmente inocentes”. Antes de comenzar la última jornada, mientras Alejandro Prádenas viajaba hacia el Palacio de Justicia, sostuvo que se le cruzaron muchas cosas por la cabeza, pero que lo último en que pensó fue en la posibilidad de ser condenado: “Yo venía a esperar otra cosa, la absolución”.
    Su hermano, quien estuvo en la mira y fue acusado en un primer momento, junto a Alejandro, por el delito de abuso sexual seguido de muerte y luego se les cambió la calificación y recuperaron la libertad, también habló tras conocer el fallo. “No estoy muy conforme con la sentencia porque esto tendría que haber salido para los dos parejo. ¿Cómo van a dejarme a mí afuera y a mi hermano no? Ahí, uno se da cuenta de que no tienen pruebas, se agarran de cosas ilógicas. Todos los testigos fueron armados por esta mujer, Marta Reina. Es una mujer enferma, fue todo preparado por ella. Esto fue una película y se ve que esa madre no tiene dolor”.
    Más allá de las idas y venidas y todas las cosas que empañaron este juicio oral y público, lo cierto es que hoy no se sabe quién violó y mató a Micaela en una bodega de Guaymallén. Lo único que está claro es quién la privó de su libertad. Los gritos, broncas y el llanto desconsolado de los familiares de la niña no buscan más que una sola cosa: justicia. Y eso, justamente, es lo que sienten que no se ha dado. Para los presentes, la Justicia está en deuda con los Reina, debido a que Alejandro Prádenas no irá a la cárcel, por lo menos, hasta que quede firme la resolución

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