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8 de mayo de 2007
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CORRUPCIÓN POLICIAL

Condenan a comisario estafador en San Juan

Un comisario fue sentenciado ayer a dos años y nueve meses de prisión e inhabilitación de por vida para ocupar cargos públicos por un escandaloso caso de corrupción ocurrido en el 2003 dentro de la Escuela de Policía de San Juan

    Un comisario fue sentenciado ayer a dos años y nueve meses de prisión e inhabilitación de por vida para ocupar cargos públicos por un escandaloso caso de corrupción ocurrido en el 2003 dentro de la Escuela de Policía de San Juan. El jefe policial se quedó con más de 7.000 pesos de los fondos de esa institución e intentó justificarlos con facturas adulteradas, eso le costó su carrera con la exoneración y un proceso judicial que ahora terminó con su condena.

    La causa que tiene como condenado al comisario Rubén Omar Moreno es uno de los pocos casos de corrupción policial que tuvo castigo en la Justicia. El fallo contra el ex jefe policial por el delito de estafa fue dictado semanas atrás con total reserva por el juez Diego Román Molina, de la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional, y recién tomó estado público en estos días.

FRAUDE. El fraude se cometió en la primera mitad del 2003, cuando el comisario Moreno era director de la Escuela de Suboficiales y Agentes de la Policía sanjuanina. Todo se originó después de que llamaron a ingreso de aspirantes a agentes y se dispuso que cada uno de los postulantes debía pagar 10 pesos por inscripción y otros 10 por un cuadernillo de apuntes. En total se recaudaron 16.716 pesos, que figuran en la causa. La plata la manejaba exclusivamente el comisario Moreno para gastos de fotocopias, insumos y materiales, supuestamente, para refaccionar el edificio.

    Moreno quiso salvar la situación devolviendo 4.000 pesos el 27 de octubre, aunque para eso tuvo que sacar un préstamo, según voceros judiciales. Aún así, no pudo tapar las serias irregularidades que empezaron a aparecer a medida que Vidal y otros policías revisaban las boletas. Era evidente que muchas facturas estaban remarcadas o adulteradas. Esto puso en aprietos a Moreno.

     En diciembre se inició una investigación interna en la Policía y el caso pasó a la Justicia penal a comienzos del 2004. Fue el principio del fin del comisario, porque las pruebas por una posible estafa empezaron a complicarlo, además de los propios comerciantes a los que les había comprado e, inclusive, cuatro policías que eran sus colaboradores. LAS PRUEBAS. En la investigación se confirmó mediante pericias que había veinte facturas que mostraban adulteraciones, como agregados, raspados y remarcados con birome en las cifras totales.

    También comprobaron a través de comparaciones que nueve de esas boletas fueron adulteradas por puño y letra de Moreno, según indicó el fallo del juez Molina. Por ejemplo, cuatro pares de guantes de látex figuraban con un monto de pago de 172 pesos y una boleta por fotocopias tenía un importe de 1.915 pesos, entre otras irregularidades.

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