Fuerte lluvia y granizo en varias zonas del Gran Mendoza
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5 de octubre de 2009
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PROYECTOS TECNOLÓGICOS

Con paneles solares para calentar agua, científicos locales llegan a la final Intel

Es uno de los dos trabajos mendocinos preseleccionados para pasar a la siguiente ronda. El otro consiste en la identificación de varietal de alta precisión para especies agrícolas.

El concurso de proyectos tecnológicos auspiciado por la multinacional Intel seleccionó dos proyectos mendocinos entre los 10 argentinos que pasaron a la segunda ronda. De estos se elegirán dos en la próxima ronda y los ganadores competirán con trabajos del resto de América latina por el premio final. El Sol conversó con los ingenieros representantes de los proyectos. Ambos trabajan en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

 PANELES SOLARES. Uno de los proyectos se denomina Energe y está basado en la producción de colectores de energía solar para agua caliente de uso doméstico. Alexis Atem es ingeniero industrial y es uno de los tres profesionales que integran el proyecto. En el 2007 comenzaron a gestar la idea de ofrecer un producto concreto que sirviera al público en general que quiere aprovechar la energía renovable que proviene del sol. Esta energía se puede utilizar de dos formas. Por un lado, para generar electricidad por medio de los paneles fotovoltaicos, y por otro, de manera térmica. La función de los colectores es calentar agua para sustituir los calefones o termotanques normales. Esto traerá la ventaja de no consumir ningún combustible no renovable, como gas, leña o energía eléctrica.

     Los otros dos ingenieros que trabajan con Atem –Sebastián Pérez y Leonardo Scollo – también pertenecen al área de la investigación de la UNCuyo. El proyecto, además de participar en el concurso, forma parte de un programa de la institución denominado Incubadora de Empresas, para que los profesionales reciban el apoyo de la universidad. Si bien sólo figuran tres personas en el proyecto, el ingeniero Atem aseguró que hay mucha gente detrás de todo el trabajo y que desde el Gobierno no reciben ningún apoyo económico.

 BAJAR COSTOS. Lo que han desarrollado hasta ahora es generar proveedores para que se fabriquen en la provincia los colectores de energía solar. Actualmente hay 30 proveedores trabajando y el producto ya se está comercializando, pero el costo es muy elevado, pues cuesta alrededor de 2.000 dólares un equipo importado, mientras que uno realizado en la provincia cuesta 1.500 dólares. El artefacto sirve para ahorrar 80 por ciento del gas consumido y tienen vida útil de 30 años, mientras que los termotanques tienen siete años de utilidad. “Un equipo de estas características se puede aplicar en las industrias conserveras o vitivinícolas, pero también se puede usar para la calefacción de viviendas como, por ejemplo, con losa radiante”, explicó el profesional.

 MEDIO AMBIENTE. A nivel mundial, estos equipos tienen una gran demanda, no sólo por el ahorro energético, sino también por la diversidad de legislaciones que apoyan la iniciativa contra la contaminación que realizan los combustibles fósiles. “Estos medios generan el cambio climático. Por otro lado, los costos de los combustibles líquidos son altísimos. En cambio, los colectores tienen seguridad energética, porque al sol lo tendremos siempre. En todos lados han apostado muy fuerte. Queremos que sea un producto que entre a cualquier domicilio que quiera acceder a la energía renovable”, comentó Atem. Si se logra producir en serie, el ingeniero asegura que se reducirán los costos, tanto para fabricarlos como en el precio del producto final. “Queremos ser pioneros conformando un equipo que cumpla con todos los estándares de calidad gracias a la colaboración del INTI”, concluyó el científico.

 IDENTIFICACIÓN VARIETAL. El otro proyecto finalista del Desafío Intel se llama Fingerprint (huella digital). Consiste en el servicio de identificación varietal de alta precisión para especies agrícolas mediante la aplicación de técnicas de biología molecular. Una de sus representantes es la doctora Sandra García Lampasona, ingeniera agrónoma, quien explicó que el proyecto sirve para identificar el varietal, proceso similar a la identificación de personas por medio del ADN. “Sirve para diferenciar qué tan distintos o iguales son los varietales, para estar seguros de qué se trata”, comentó Lampasona. Junto al ingeniero agrónomo Ricardo Mazueli, en el laboratorio de biología molecular vienen gestando el proyecto en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo para permitir determinar el ADN característico.

     Actualmente se puede utilizar en olivos y en la vitivinicultura, pero se puede aplicar a cualquier especie vegetal. El costo depende del número de muestras a analizar, pero si se analizan una pocas muestras (menos de 10), cuesta unos 200 pesos por cada una. La ingeniera explicó que los vegetales, como los seres humanos, tienen características claves, como el color de pelo u ojos, entre otras. Pero eso es sólo la parte exterior, denominada fenotipo, y que también está determinada por el medio ambiente. El estudio del genotipo permite en corto tiempo, es decir, con la semilla o en la planta joven, determinar de qué varietal se trata, y no hay que esperar su crecimiento.

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