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7 de octubre de 2019
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Historias de vida

"Con la murga frenamos la rivalidad en barrios conflictivos"

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Víctor Lescano creó hace once años el proyecto Sendero Luminoso, que busca refugiar y contener a niños y jóvenes de las barriadas más populares de Godoy Cruz.

Cuando en el 2008 murió el padre Jorge Contreras, considerado el sacerdote de los pobres, Víctor Lescano, quien trabajaba con él en diferentes actividades, decidió crear la murga Sendero Luminoso, que este año cumplió once años de vida. El propósito fue terminar con la rivalidad de los barrios conflictivos del oeste mendocino.

“No fue nada fácil juntar a chicos y jóvenes de barrios populosos como el Huarpes I, Huarpes II, Tres Estrellas, Los Peregrinos o el Pablo VI, todos de Godoy Cruz; sin embargo, mediante la murga, este proyecto cultural que nació en el 2008 fue posible”, comentó Víctor Lescano, quien siente orgullo de haber sido el gestor de este logro.

En busca de oportunidades

El hombre tiene 38 años, está casado y a punto de ser papá. Se desempeña en el área de Niñez y Adolescencia de la Municipalidad de Godoy Cruz y su máximo trabajo, tal vez, el más gratificante desde lo emocional, es el que realiza con los chicos murgueros.

“Nos juntamos todos los lunes y miércoles a las 18.30 y arrancamos los ensayos hasta las 21.30, luego, cada uno se va a su casa para descansar, para prepararse para ir a la escuela. El lugar de encuentro es el polideportivo del barrio Los Peregrinos”, comentó orgulloso.

Son cerca de 35 los integrantes de la murga, en un momento llegaron a ser 100. Las edades varían y van desde 4 a 31 años, pero lo llamativo o sobresaliente, según refirió Lescano, es que al lugar de ensayo no sólo van los residentes del Huarpe I y del II, sino también del Tres Estrellas y del Pablo VI, algo que antes era prácticamente imposible que ocurriera.

“La bronca, la rivalidad y el odio que hay entre los habitantes de esos barrios hacen que sea imposible el ingreso de personas que no forman parte del lugar. Con la murga y el proyecto cultural logramos que eso quedara de lado, entendiendo y poniendo por encima otros valores y aspectos de más importancia”, comentó Lescano.

Y agregó: “La mayor rivalidad y puja entre los habitantes de las barriadas está dada por la maldita droga, un flagelo que no tiene fin y que crece cada día con más fuerza”.

Lescano manifestó que, ante eso, lo mejor es abstraerse e involucrarse en diferentes actividades recreativas. “Yo viví de chico en esos barrios y no existían estos grupos, sólo había una canchita de fútbol y ahí se divertía o entretenía el que no quería meterse en las drogas”, contó.

Hoy, la realidad de los chicos es otra y muchos la aprovechan. “Me he convertido en confidente de los chicos y las chicas y he conocido historias realmente tristes, alarmantes. Los chicos requieren de mucho cariño y contención y, sobre todo, de muchas oportunidades.

“Que en las páginas del diario no aparezcan hechos policiales, de drogas y demás, es todo un logro. Nos motiva a seguir apostando por el proyecto”, reflexionó.

“Yo sé lo que es vivir en este tipo de barriadas. Tengo amigos presos y muchos muertos porque no pudieron zafar de las drogas y los enfrentamientos. Hoy lucho para que estos chicos no terminen así y tengan nuevas oportunidades en sus vidas”, agregó.

Cruzada solidaria

La labor de Víctor no termina en la murga sino que, además, creó hace dos meses el merendero Luminoso, al que asisten entre 40 y 50 personas. El mismo funciona los miércoles a las 18.30 en el barrio Los Peregrinos.

“La idea surgió porque me empecé a dar cuenta de que muchos de los chicos que bailaban en la murga lo hacían sin ánimo, estaban débiles y, consultando, salió a la luz que muchos de ellos no merendaban y venían a ensayar con el estómago vacío”, contó Victor.

Así, en una casa se creó este comedor muy a pulmón. “Antes recibíamos ayuda de panaderías que nos donaban las tortas o facturas, pero ahora ninguna puede por la difícil situación que atraviesa el país, por eso, el Municipio nos hace entrega de varias docenas de facturas para la merienda”, manifestó.

Claro que todo está hecho a pulmón y las necesidades son muchas, por ello, los que deseen sumarse a la cruzada solidaria pueden llamar a Víctor al celular 261-3081263 y donar desde facturas y tortitas hasta tazas y cucharitas porque los chicos deben asistir con su propio vaso y, muchas veces, sus madres no se los dejan llevar.

“La idea es que esto no siga creciendo porque demuestra que las cosas están muy mal. Pero, mientras lo podamos sostener, estará presente. Los chicos gastan mucha energía en los ensayos y necesitan estar alimentados como corresponde”, concluyó.

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