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7 de julio de 2019
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Cómo esquivar la mala onda con Macri, la obsesión de Cornejo

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Al gobernador, además del temor a perder en agosto, lo persigue la amenaza que se cierne sobre el oficialismo, el impacto negativo, como residual, que pueda influir en la crucial elección del 29 de setiembre, el día en que Rodolfo Suarez se medirá con Anabel Fernández Sagasti.

A horas del arranque formal de la campaña hacia las PASO del 11 de agosto, una obsesión se ha apoderado del gobernador Alfredo Cornejo: cómo hacer para evitar que una marcada y perceptible mala onda con Macri en Mendoza, termine por arrastrar la lista de candidatos a diputados nacionales que él encabeza.

Este fin de semana, el gobernador recibirá en su despacho el primer corte de una de las encuestas generales de opinión que ha encargado en todo el territorio. La última, de mayo y sin que se supiera que sería candidato –hecho que se terminó confirmando en aquel feriado del 20 de junio tras el encuentro gastronómico con los intendentes oficialistas en la residencia de Vistalba–, le indicaba un panorama demasiado malo y preocupante para su gusto: la fórmula perokirchnerista de los Fernández-Fernández aventajaba al binomio Macri-Pichetto por unos diez puntos: 37 por ciento contra 27, con la proyección de los indecisos.

Los primeros datos preliminares, de acuerdo con la información a la que accedió este diario, le dice que el oficialismo logró remontar la distancia con el peronismo; que están peleando voto por voto y que hoy se encuentran ambas propuestas casi en una paridad con una pequeña ventaja a favor de Macri. Pero Cornejo lejos está de alcanzar la tranquilidad y bajar la ansiedad, porque aún se esperan los datos que provienen del Sur de la provincia, del extenso e influyente San Rafael, el territorio dominado por los hermanos Emir y Omar Félix y los del Este provincial, con San Martín a la cabeza.

A Cornejo, además del temor a perder en agosto, lo persigue la amenaza que se cierne sobre el oficialismo, el impacto negativo, como residual, que pueda influir en la crucial elección del 29 de setiembre, el día en que Rodolfo Suarez se medirá con Anabel Fernández Sagasti. Hasta no hace mucho, en el Gobierno descansaban en el hecho de que en Mendoza nunca cuajó el cristinismo. Pero, Fernández Sagasti ha conseguido, en el poco tiempo de campaña, moldear una imagen propia que la ha diferenciado del estilo y modos que los mendocinos, mayoritariamente, rechazan de la ex presidenta. Se ha mostrado proclive a la búsqueda de consensos y ha logrado hacerse fuerte en los sectores más jóvenes del electorado, un apetecible grupo etario que conforma casi la mitad del padrón de los habilitados a votar.

Cornejo espera los resultados de las encuestas para diseñar su propia campaña. La estrategia, por lo que ya se sabe, se centrará en tomar distancia prudente de Macri, conduciendo hacia los temas puramente provinciales la discusión electoral. No se sabe muy bien de qué manera los creativos del mensaje electoral resolverán lo que en la intimidad anhela el gobernador, devenido contra su voluntad en candidato a diputado nacional. Que se lo interprete como el que, pudiendo haberse dedicado a terminar el gobierno manteniendo un nivel decoroso de buena imagen, ha llegado al límite de casi “inmolarse” por un proyecto que ha buscado la derrota del populismo, un proyecto en el que siempre creyó, pero en el que Macri no pudo, no quiso, o no lo dejaron cumplir con ese objetivo. Complicado para los publicistas.

Uno de los asuntos intrigantes y no menos apasionantes para los especuladores y profesionales de las conjeturas, será imaginar cómo influirá una eventual derrota de Macri en Mendoza el 11 de agosto. Si eso sucediera, está claro que el peronismo intentará capitalizar ese aventón para acercarse a Suarez, el candidato de Cambia Mendoza y revertir el resultado de las PASO provinciales del 9 de junio. Uno de los mensajes obvios que surgen espontáneamente en caso de que se concrete ese escenario será, el “perdió Macri, perdió Cornejo y perdió Suarez”. Todo lo que Cornejo intentará evitar.

Buena parte de la campaña pasará, de acuerdo con lo que se percibe en la provincia, por las cuestiones puramente económicas, más que en aquellas consignas de cuatro años atrás que entusiasmaron al electorado. La desazón y el enojo con la situación, puede que pesen más que todo lo demás. Y en ese escenario no hay buenas noticias para los candidatos del oficialismo, porque los datos de la economía real siguen a la baja. Por caso, ayer el INDEC difundió el comportamiento de la industria y de la construcción a nivel país sobre mayo del 2019 respecto del mismo mes del año anterior. La industria se retrajo 6,9 por ciento, y la construcción, 3,4 por ciento, aunque en la comparación con el mes anterior, la misma información refleje una mejora de 0,6 por ciento y de 2,3 por ciento para ambos casos.

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