access_time 16:20
|
6 de septiembre de 2019
|
Relaciones

¿Cómo es tu salud sexual?

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1567797565923tapa.jpg

Cómo disfrutar de una sexualidad ´saludable´.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, lo cual no es solo la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Es muy interesante que se piense a la salud relacionada con la calidad de vida, en este caso sexual, con pasarla bien, con disfrutar, con poder expresar nuestras potencialidades. Esto es algo relativamente novedoso. Salud es mucho más que ausencia de enfermedad. Salud sexual es poder disfrutar de la sexualidad con libertad.

Para que la salud sexual se logre y se mantenga, agrega la OMS, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos en plenitud. La sexualidad es un aspecto central en la vida de todos  e incluye sexo, identidades y roles de género, orientación o preferencia sexual, erotismo, placer, intimidad y reproducción.

Sexualidad saludable

Cuando se habla de salud sexual, la mente gira hacia las enfermedades de transmisión sexual o a la disfunción, pero en realidad es mucho más amplia que eso. Tiene que ver con la capacidad de experimentar el placer y disfrutarlo de forma libre.  Por ello, requiere un enfoque positivo y respetuoso de las relaciones íntimas, así como la posibilidad de tener experiencias “placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia".

Así es que desde 2010, cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, con el fin de sensibilizar y tomar conciencia sobre la importancia de la educación sexual, los cuidados y los riesgos que existen así como promover el bienestar y los derechos de todos en esta cuestión.

“La salud sexual bien entendida tiene que ver con el placer y el disfrute y está apoyada en los derechos sexuales. Cuando nos referimos a ella no hablamos de disfunción ni de enfermedades, sino de poder disfrutar conscientemente de la sexualidad . Para eso lo más importante es la educación y el trabajo personal que podemos hacer, es decir, cuidar la autoestima, buscar información y tener respeto por el otro”, explica la sexóloga del Hospital de Clínicas y miembro de comisión directiva de Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), Viviana Wapñarsky, en diálogo con el medio Perfil.

La responsabilidad en las relaciones íntimas también tiene un rol fundamental. “Tenemos que cuidarnos para prevenir. Parte de poder disfrutar de la sexualidad sin duda es vital incluir el preservativo como un hábito y como algo súper necesario en cualquier etapa de la vida”, alertó la Wapñarsky. Es que en las edades más avanzadas a menudo se olvidan de su uso por el hecho de que el embarazo ya no es una posibilidad, pero contraer enfermedades puede suceder en cualquier franja etaria. 

Para ello son importantes las campañas de concientización (si bien la mayoría está enfocada a público joven), el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) y todos los espacios de educación formal como informal (prensa, talleres o charlas).

Otro obstáculo y enemigo del placer son los mitos que aún persisten en la sociedad actual con respecto a este tema.

“La realidad es que en la mayor parte de los casos no recibimos educación sexual y tenemos un montón de tabúes, vergüenzas, etc. O sí la tuvimos, pero más referida a las cosas que no hay que hacer, a lo que está prohibido. La enseñanza está más relacionada hacia la procreación”, indicó Francesca Gnecchi, directora de Erotique Pink y comunicadora especializada en temas de sexualidad Humana.

En ese marco, ambas expertas enumeraron las principales claves para tener relaciones íntimas de forma saludable y satisfactoria:

Librarse de los tabús y abrirse a nuevas experiencias: vaciar las mochilas que uno tenga con respecto a lo que tiene que ver con cómo fue educado y llenarla de nuevo conocimiento y de otras formas de poder disfrutar plenamente. Animarse a jugar. 

Autoestima: si uno se quiere y se respeta a sí mismo se siente más cómodo y abierto a jugar y experimentar. 

Autoconocimiento: explorar el cuerpo de uno a través de la masturbación es fundamental para saber qué gusta y, de ese modo, maximizar el placer en la intimidad con otra persona.

Comunicación: explicar lo que uno desea, siente y necesita incluso en parejas largas porque los gustos y preferencias cambian con la edad y hay que transmitirlo. “No hay que dar nada por sentado, hay que ser más amigos, hablar”, recomendó la sexóloga. 

Elección sexual: olvidarse de los mandatos sociales y culturales y explorar la sexualidad como uno quiera, dejar de pensar un poco en el qué dirán. “Esto tiene que ver tanto hacia quien me siento atraído sexualmente como a las prácticas que elijo, de forma consentida, para disfrutar”, indicó Gnecchi.

Investigación: ponerse uno del lado del desconocimiento porque es la única forma de poder aprender. Si hay algo que no se sabe, ya sea del cuerpo o de alguna práctica en general, consultar en fuentes confiables, como en talleres sexuales o incluso la consulta con un sexólogo.  

Consentimiento: parece obvio pero no lo es. En muchos casos dentro de las parejas se insiste a la otra persona para que realice determinadas prácticas que no quería. No hay que convencer, sino buscar puntos en común. 

Naturalizar la visita al sexólogo: no hace falta esperar a estar enfermo para ir al sexólogo, si bien ese especialista trabaja con la disfunción también ofrece psicoeducación.

 “Ante una duda, cuando uno busca un enriquecimiento sexual, conocer de nuevas técnicas de erotismo o incorporar variantes en la intimidad como otras personas o prácticas más jugadas lo mejor es acudir al profesional. Por otro lado, si uno tiene un problema y no lo trata, puede derivar en algo más serio si se deja pasar”, explicó Wapñarsky.

 Fuente www.perfil.com

 

Comentarios de la nota

© 2019 Copyright.