El diagnóstico temprano es una gran herramienta porque permite poder trabajar y abordar la condición del espectro autista lo antes posible, posibilitando que su desarrollo sea bueno, es decir, que puedan ir mejorando su calidad de vida.

Existe un documento que fue publicado por la Red Espectro Autista (REDEA) que reunió una serie de consideraciones para llegar a una detección temprana y muestra: “Estudios relacionados con la identificación y la intervención temprana de (Colombia, India, Jamaica, Jordania, México), se ha identificado una edad promedio de 21-24 meses para la primera preocupación de los padres/madres y una edad promedio de 45-57 meses para el diagnóstico de CEA, siendo las dificultades del lenguaje el síntoma de preocupación inicial más frecuente”.

Asimismo, “en países desarrollados, las edades promedio de diagnóstico suelen ser menores. En Canadá, un estudio demostró que las observaciones de los padres eran muy valiosas y confiables (es decir, que predecían los diagnósticos posteriores de sus hijos).”

De lo expuesto anteriormente, se observa, la importancia principal que tiene la familia, la escuela y las personas cercanas a un niño, niña, adolescente o adulto. La mirada atenta y el acompañamiento es de vital importancia para ir detectando algunas conductas que no se encuentran dentro de un desarrollo neurotípico. En nuestro país existe un instrumento denominado Prueba Nacional de Pesquisa (PRUNAPE) que fue desarrollado por pediatras, para brindar una herramienta de pesquisa general del desarrollo infantil, que consiste en una serie de preguntas a las madres y padres, que se basan en ciertos marcadores, tales como: escasa interacción y atención prestada a las demás personas, escasa atención a la mirada de los demás, no responder cuando se los llama por su nombre y dificultades para participar en juegos de imitación y vocalizaciones recíprocas. También indican  que “El diagnóstico debe ir acompañado de un abordaje familiar para manejar esas dificultades y establecer estrategias que reduzcan el estrés en las madres y los padres”. Con esto hace referencia a que no solamente el niño o la niña con autismo necesitará un abordaje y un acompañamiento, también las familias, para que procesen este nuevo momento como padres y madres y para que entiendan que se abrirá un camino que ayudará a sus hijos e hijas. 

Se habla en este sentido de diagnóstico humanizado. El diagnóstico humanizado hace referencia al momento de comunicar el diagnóstico que debe hacerse de manera clara, poniendo énfasis en las alternativas y las terapias que ayudarán a mejorar esa condición de vida. Se trata de brindar un lugar de “empoderamiento”, de esperanza, de que se pueden hacer muchas cosas, y de que la participación de las madres y los padres puede cambiar la trayectoria en el desarrollo de su hijo o hija. 

Otro instrumento es el M-CHAT-R que es un cuestionario o lista de verificación modificada, que realiza una evaluación con alrededor de veinte preguntas, sobre el comportamiento de niños y niñas entre los 16 y los 20 meses de edad. En las últimas libretas de salud, aparece el M-CHAT-R, en la parte de los exámenes complementarios relevantes: “Protocolo de detección precoz de T.E.A./ realizó M-CHAT” debe ser explicado a las familias y completado en las consultas pediátricas. 

Indicadores tempranos en la condición del espectro autista

Existen algunas señales que podemos detectar desde la escuela o desde la casa, algunas son:

  • No responde a su nombre
  • Poco contacto visual 
  • Lenguaje escaso (repite sílabas o palabras)
  • No señala o dice adiós
  • Juego solitario
  • Alinear objetos
  • Movimientos continuos, repetitivos 
  • Intensas crisis y poca tolerancia 
  • Hiperactividad o pasividad 
  • Sensible a sonidos fuertes
  • Intolerancia a texturas o alimentos.
  • Poca interés por otros niños 
  • Camina sobre la punta de los pies
  • Ignora órdenes simples. 
  • Observa en exceso artefactos giratorios 
  • Observa muchas pantallas (TV, celular) 

Signos precoces

La Sociedad Argentina de Pediatría publicó una lista de los signos precoces para que la comunidad también pueda ayudar a identificar esta condición: 

Entre ellos

  • No expresa alegría a partir de los 6 meses.
  • No comparte sonidos, sonrisas y otras expresiones faciales de manera reiterada a partir de los 9 meses.
  • Aún no balbucea a los 12 meses.
  • No hace gestos como señalar, mostrar, alcanzar o saludar con la mano a los 12 meses.
  • No formula frases de dos palabras con intención comunicativa (sin imitar o repetir) a los 24 meses.
  • Cualquier pérdida del habla, balbuceo o habilidades sociales a cualquier edad.