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11 de mayo de 2017
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Ciencia

China y su búsqueda de prestigio en el espacio

<p>El gigante está lanzado de forma imparable hacia la propia carrera espacial, con el objetivo no declarado de convertirse en la mayor potencia mundial en este terreno.</p>

Desde una estación espacial propia (el único país del mundo que tendrá esa instalación), hasta misiones pioneras (o casi) a la Luna y Marte, los planes espaciales de China para los próximos años parecen no tener límites.

Con un presupuesto aparentemente ilimitado (y secreto), el programa espacial chino es actualmente el más ambicioso y goza de una salud envidiable, gracias al decidido apoyo del Gobierno de Pekín, que ve en este terreno una gran oportunidad para la propaganda interna y para aumentar el prestigio de China en el exterior.

El exitoso lanzamiento el pasado 20 de abril de la primera nave espacial de carga china, "Tianzhou 1", ha abierto una nueva fase que va a permitir al gigante asiático continuar a velocidad de crucero el desarrollo de su estación espacial propia.

 

Una estación con tres módulos

La presencia permanente de una estación y sus tripulantes requiere una gran cantidad de suministros (alimentos, oxígeno, combustible y otros materiales y equipos). Por ello, antes de construir la estación orbital es necesaria la garantía de que esa instalación podrá ser reavituallada con regularidad.

La misión "Tianzhou 1" tendrá cinco meses de duración, pero en su primera semana ha logrado ya suficientes éxitos como para permitir a la agencia espacial china anunciar  que el primer módulo de la estación orbital se lanzará en 2019, y cuya conclusión está prevista para 2022.

Inicialmente se pensaba que el lanzamiento del primer módulo podría hacerse hacia 2018, pero ha debido aplazarse debido al retraso en el desarrollo de la familia de cohetes Larga Marcha-5, concebidos especialmente para poner en órbita cargas muy pesadas (el primer módulo pesará unas 20 toneladas).

En su primera semana, el carguero espacial se acopló con el laboratorio orbital "Tiangong 2", al que ha transferido combustible y equipos en unas operaciones controladas desde tierra, ya que ambas naves no tienen tripulantes.

Durante su periplo espacial, la nave de carga, que puede llevar hasta seis toneladas y media de mercancías y equipos, realizará tres tipos diferentes de acoplamientos con "Tiangong 2", puesto en órbita en septiembre de 2016 como ensayo de la estación. La estación tendrá tres módulos y un peso de unas sesenta toneladas.

 

La Estación Espacial Internacional (la iniciativa conjunta de EEUU, Rusia, Europa, Japón y Canadá) tuvo su primer módulo enviado al espacio en 1998 y ha estado habitada constantemente desde noviembre del año 2000, y se está trabajando para extender su vida útil hasta 2028.

Pero China no puede acceder a esa instalación debido a limitaciones legales en Estados Unidos que prohíben la cooperación espacial con el gigante asiático debido a cuestiones de seguridad.

Por ello, Pekín ha optado por diseñar su propia instalación, lo que de paso le permitirá ganar prestigio tecnológico y científico. Además, China ha proclamado que abrirá su estación a la cooperación con otros países.

Múltiples misiones no tripuladas

Mientras tanto, el programa espacial chino va a estar muy ocupado con importantes misiones científicas no tripuladas: en noviembre próximo lanzará la sonda lunar "Chang'e 5", que será su quinta nave dedicada a muestras de satélite.

Esta misión tendrá una novedad fundamental: será la primera en la Historia que recoja muestras geológicas de la Luna y las traiga de vuelta a la Tierra, en una operación sin tripulantes y por tanto totalmente automatizada.

 

La misión incluirá varios módulos, incluyendo uno que aterrizará en la Luna, recogerá hasta dos kilos de muestras, excavadas hasta a dos metros de profundidad.

Otro módulo de ascenso retornará a la órbita lunar, donde se conectará con una vehículo de regreso que traerá esos materiales geológicos de vuelta a la Tierra.

Además, China está ultimando los detalles para enviar el año próximo la primera sonda científica que aterrizará en la cara oculta de la Luna.

Marte, el planeta rojo, también está en los planes de la Administración Espacial China, que planea enviar un vehículo robot a su superficie durante el tercer trimestre de 2020. La llegada está prevista para marzo de 2021, con motivo del centenario de la creación del Partido Comunista de China.

Hasta ahora, sólo la NASA ha logrado llevar con éxito vehículos a la superficie marciana. Estas misiones son muy complejas ya que, tras un viaje espacial de seis meses, el llamado "aterrizaje blando" está lleno de retos y tiene un alto porcentaje de fracasos.

 

Todas estas misiones necesitan nuevas familias de cohetes propulsores, que ya están en servicio o en la última fase de pruebas (los Larga Marcha de las series 5 y 7), a fin de poder llevar cargas muy pesadas (hasta veinte toneladas) al espacio.

Además, ello ha requerido la construcción de un nuevo centro de lanzamientos, el de Wenchang (en la isla tropical de Hainan, al sureste de la metrópoli).

Este nuevo centro fue inaugurado el año pasado y puede acomodar los vehículos más grandes, que tienen problemas para el transporte por ferrocarril a las bases espaciales anteriores, situadas todas en el interior del país por motivos de seguridad nacional en tiempos de la Guerra Fría.

Para promover estos logros y difundir la ciencia espacial, el Gobierno chino ha instaurado además el Día Nacional del Espacio, que se celebra el 24 de abril desde el año pasado.

Todas estas misiones se proclaman con orgullo en los medios de comunicación chinos, especialmente los estatales.

Y frente al secretismo y el control militar de los primeros centros espaciales chinos (el más antiguo, el de Jiuquan, se construyó en 1958 en pleno desierto del Gobi a 200 kilómetros de la ciudad que le dio nombre), el de Wenchang está situado en medio de un enclave turístico que garantiza un enorme público ávido de emociones en cada lanzamiento.

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