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11 de octubre de 2006
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China, entre la ONU y Norcorea

El ensayo nuclear realizado el lunes por Corea del Norte sitúa a China ante un dilema sobre la respuesta de Naciones Unidas y dificulta aún más a Beijing su labor de mediador entre Pyongyang y Washington.

        "En un acto que no muestra moderación alguna, la prueba ha hecho más imprevisibles las complejidades de la situación actual en la península coreana", señala una editorial del diario oficial China Daily. El presidente chino, Hu Jintao, y su homólogo estadounidense, George W. Bush, discutieron el lunes sobre las posibles respuestas a la prueba, mientras que las portadas de todos los periódicos estatales de mayor tirada hablaban del ensayo nuclear y las duras críticas de China. El portavoz del Ministerio del Exterior, Liu Jianchao, admitió que la prueba nuclear "tendrá, sin lugar a dudas, un impacto negativo" en los lazos que unen a China y con Corea del Norte.


       "Pero la política china de mantener una relación amistosa y fraternal con Corea del Norte permanece igual", dijo Liu. Hu instó a todas las partes a permanecer en calma y dijo que China todavía quiere encontrar "una solución pacífica a la cuestión, mediante el diálogo y las consultas". Sin embargo, algunos políticos estadounidenses, japoneses y de otros países están presionando para que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acuerde imponer duras sanciones contra Pyongyang. Otros opinan, en cambio, que China y Corea del Sur, los mayores suministradores de ayuda económica a Corea del Norte, deben actuar unilateralmente.


          "Ahora, el principal problema es cómo enfrentarnos a los países occidentales en Naciones Unidas", dijo Shi Yihong, experto en relaciones internacionales en la Universidad Popular de Beijing. "Si China no aprueba la resolución o las sanciones promovidas por Estados Unidos, esto podría ayudar a las relaciones con la RPDC (República Popular Democrática de Corea), pero dañaría gravemente las relaciones con EEUU", dijo Shi a DPA. "Si China aprueba la resolución, aprobaría también las sanciones contra la RPDC en su calidad de miembro permanente del Consejo de Seguridad, pero, a la vez, anularía las relaciones con la RPDC", añadió.


        "Y, lo que es peor, China está preocupado por la posibilidad de que las sanciones produzcan inestabilidad en la RPDC", agregó. A Beijing le preocupa que esa inestabilidad pueda provocar una oleada de refugiados a través de los 1.300 kilómetros de la frontera entre Corea del Norte y China. El lunes, China hizo un llamamiento a Pyongyang para que regrese a las conversaciones a seis bandas, cuyo objetivo es negociar el fin del programa nuclear norcoreano. Para China, las estancadas conversaciones son una forma de que Estados Unidos y Corea del Norte se sienten juntos en una mesa de negociación, después de que Washington rechazó mantener conversaciones bilaterales directas con Pyongyang. Pero Shi considera que el diálogo es poco probable en un futuro inmediato.


         "La situación es bastante peligrosa y nadie piensa que las conversaciones a seis bandas puedan reanudarse ahora", declaró. Aunque China es uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, su influencia sobre Estados Unidos en la cuestión de las sanciones será probablemente bastante limitada, pero sí puede que sea posible negociar las resoluciones sobre el programa nuclear iraní. "Es inútil persuadir a Estados Unidos para que mantenga la calma, a menos que China lo presione", aseguró Shi. 

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