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11 de noviembre de 2006
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DESTINOS INTERNACIONALES: CHILE

Chiloé: islas de tradiciones

Colmado de una magia particular, el archipiélago chileno atrae a los turistas por sus encantos

    La mezcla de tradiciones indígenas e hispánicas unidas a las características propias del medio insular hacen que la cultura chilota difiera bastante de la del chileno continental. Sus inhóspitas costas, fuertes vientos y sus salvajes bosques contrastan con la regularidad de las playas de Chile. También el lenguaje que utilizan sus pobladores es distinto al español del continente.

    Chiloé es un archipiélago situado a 1.120 kilómetros al sur de Santiago de Chile. Sus verdes montes, sus imponentes acantilados, su indomable mar, la lluvia que no cesa y los marineros y pescadores generan un marco imponente para un lugar único. En el lugar se lleva una dieta rica en mariscos y fuertes licores, existe una arquitectura sobre suelos barrosos y la gente mantiene la creencia en brujas, mitos y diversas leyendas.

DIALECTO VELICHE Y LEYENDAS DE MARINEROS. Los chilotes emplean muchas palabras en veliche, un dialecto del mapudungán que utilizaban los indígenas que habitaron esta zona, los huilliches. Además, como fuera la última posesión del Imperio español en Sudamérica, aún utilizan muchos términos y conceptos arcaicos como el almud, una caja de madera que utilizan en los mercados para medir cantidades.

    Quizá por eso su jerga suena a tiempos de piratas y carabelas. Por otro lado, la historia de Chiloé está llena de cuentos, leyendas y creencias en seres fantásticos traídos por los europeos que ocuparon la zona. Así, hay personajes como la Pincoya, que representa la diosa de la fertilidad en el mundo marino, ya que de ella depende la abundancia o escasez de mariscos y peces que habrá durante ese año, o el Trauco, un enano deformado y muy sátiro, enamorado de las muchachas jóvenes, sobre todo de las vírgenes.

    A pesar de su fealdad, es irresistible para las doncellas, quienes caen seducidas por sus conjuros y quedan embarazadas. También entre las creencias populares se encuentra el Caleuche, un barco fantasma que merodea entre las islas de la región y causa la muerte segura de quien tiene la desgracia de verlo. Hay otras decenas de brujas, hechizos y extraños seres de los que los chilotes se protegen con amuletos y rezos.

ARQUITECTURA SOBRE BARRO. Otra de las características más peculiares de la zona es la arquitectura: los habitantes de Chiloé han tenido que buscar soluciones para edificar sobre suelos lodosos. Allí son famoso sus palafitos, unas viviendas construidas a orillas del mar apoyadas en pilares o simples estacas de madera. De colores muy vivos, algunos son restaurantes, comercios o incluso hoteles.

    Se han convertido en uno de los principales atractivos de estas islas, pese a que sus habitantes padecen problemas de salud provocados por la humedad y la contaminación del agua. Además, los residentes no pagan alquileres ni poseen títulos de propiedad porque, según la legislación chilena, ningún particular puede ser dueño de terrenos que se encuentren por debajo de la línea de las mareas más altas.

ARTE SACRO. En Chiloé, la arquitectura religiosa, fruto de la labor espiritual llevada a cabo por franciscanos y jesuitas desde 1608, conformó otra obra maestra. Sus iglesias, construidas durante los siglos XVIII y XIX, son la principal joya de este archipiélago. A pesar de estar hechas de madera, incluidos los clavos y las herramientas utilizadas en su construcción, estas iglesias han perdurado en el tiempo, de ahí que, tras diversas restauraciones, dieciséis iglesias chilotas fueran declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco en el 2000.

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