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12 de noviembre de 2009
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OPINIÓN

Chávez y Uribe, con mala imagen (por Ingrid Cejuela, de Efe)

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El nuevo estallido de la tensión entre Colombia y Venezuela, con alarmas bélicas incluidas, coincide con una caída de la popularidad de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, una coincidencia que, para algunos, no es casual y esconde un intento de eclipsar los problemas que afrontan en sus países.

El nuevo estallido de la tensión entre Colombia y Venezuela, con alarmas bélicas incluidas, coincide con una caída de la popularidad de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, una coincidencia que, para algunos, no es casual y esconde un intento de eclipsar los problemas que afrontan en sus países.

Para el dirigente opositor venezolano Julio Borges, del partido Primero Justicia, es evidente que el clima de confrontación entre los dos países vecinos es una “cortina de humo”, que sirve para tapar candentes problemas como la escasez de energía y agua en Venezuela, o el escándalo desatado en Colombia porque familias ricas hayan sido beneficiarias de subsidios agrarios.

Otros, como el analista colombiano Vicente Torrijos, no creen en absoluto que las advertencias de Chávez sobre la posibilidad de una guerra sean irreales o maniobras de distracción.

Según Torrijos, Venezuela ha emprendido hace ya tiempo “una guerra de baja intensidad” contra Colombia. “Cuando Chávez moviliza tropas y advierte a militares y a sus ciudadanos que deben prepararse para la guerra da continuidad a algo que ya comenzó. Esa ‘guerra’ empezó hace dos meses bajo la modalidad de lo que yo llamo ‘guerra de baja intensidad’, cuando el mandatario venezolano dijo que las bases militares eran una ‘auténtica declaratoria de guerra’”, señaló Torrijos a Efe.

El acuerdo para que Estados Unidos pueda hacer uso de bases militares colombianas, suscrito a fines de octubre en Bogotá, es el detonante de esta nueva crisis en las relaciones entre Colombia y Venezuela y viene marcándolas desde agosto.

Chávez dijo desde el primer momento en que se conoció el acuerdo que lo consideraba una “declaración de guerra”, una provocación y un riesgo para la estabilidad de su país y de la región.

En agosto ordenó “congelar” las relaciones con Colombia, lo que ha supuesto un notorio descenso en el comercio bilateral y, últimamente, ha dispuesto cierres sorpresivos de algunos pasos fronterizos y ha reforzado el despliegue militar en la frontera.

Para el Gobierno venezolano, el único culpable de la tensión es Uribe, quien, sin embargo, no ha tomado nunca la iniciativa en la escalada de la crisis ni caído en insultos y descalificaciones.

Los críticos del gobernante colombiano consideran que su responsabilidad en las malas relaciones con Venezuela viene por omisión, por su escasa disposición a buscar una solución al conflicto.

En opinión del politólogo venezolano Carlos Romero, Chávez está “determinado a no cooperar con Colombia”, pero tampoco existe una voluntad por parte de Uribe para abrir vías de solución.

“Nadie quiere comenzar a dialogar, cada quien está calculando sus intereses”, manifestó el experto, antes de advertir que se está “jugando con fuego”. Para el colombiano Torrijos, Uribe “ha sido mesurado, responsable, equilibrado y no ha caído en la tentación de utilizar la retórica incendiaria”.

Según las últimas encuestas, ni Chávez ni Uribe están en su mejor momento de popularidad actualmente, aunque los niveles sigan siendo altos para otras latitudes.

La empresa Datanálisis dio al presidente venezolano 46,2% de popularidad en un sondeo divulgado este mes, lo que significa una caída de casi seis puntos respecto de una encuesta de setiembre, mientras que el nivel de aceptación de Uribe bajó en dos meses seis puntos hasta situarse en 64%, la cifra más baja de sus siete años como mandatario, según Invamer Gallup.

El termómetro de la popularidad de Uribe, que llegó a 80% a comienzos del 2008, siempre ha subido en momentos de crisis con Venezuela, especialmente cuando Chávez profiere insultos contra él como “peón del imperio” o “jefe de la mafia”.

En este ocasión, los llamamientos de Chávez a sus compatriotas para que se preparen para la guerra pueden producir un aumento de los partidarios de dar a Uribe la oportunidad de una segunda reelección, según el ex canciller colombiano Augusto Ramírez Ocampo.

“Si Chávez agrede, los colombianos se refugian en el liderazgo de Uribe y ello contribuye a su reelección”, señaló a Efe, en referencia a un proyectado referéndum para permitir un cambio en la Constitución, con el fin de que el hoy jefe de Estado colombiano pueda ser candidato en las elecciones del 2010, un mecanismo similar al usado por Chávez para seguir en el poder después del 2012.

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