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6 de junio de 2019
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En picada

¿Chau sexo?

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Según diversos estudios, las parejas tendrán muy poca actividad sexual para el año 2030.

Una investigación llevada a cabo en Londres por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical sobre más de 34.000 personas se distintas edades, concluyó que las parejas están teniendo relaciones sexuales con menos frecuencia (esto no afecta tanto a las personas solteras y a los hombres menores de 25 años). Se midieron los comportamientos sexuales en tres décadas distintas: 1991, 2001 y 2012.

"En un estudio vinculado, Wellings y sus colegas utilizaron tres encuestas nacionales transversales para comparar la frecuencia sexual real y preferida de los adultos en Gran Bretaña entre 1991 y 2012. Su trabajo sigue a otros estudios en países desarrollados que muestran que las personas se han vuelto menos sexualmente activas en la última década", dice el informe, que no revisa causas, pero observa que las parejas casadas o que vivían juntas tuvieron un poco más de sexo en 2001 que en 1991, pero menos en 2012 que en cualquiera de los años anteriores.

En Estados Unidos, los números son similares. Según la encuesta General Social Survey (GSS), el 2018 fue el año en el que los norteamericanos tuvieron menos sexo. El 23% de los adultos consultados aseguraron que no habían mantenido relaciones sexuales en 12 meses. Además, otro trabajo del año 2017 publicado en Archives of Sexual Behavior encontró que los adultos estadounidenses tenían relaciones sexuales unas nueve veces menos por año a principios de la década de 2010 que a fines de la década de 1990. 

Opina la licenciada Mariana Kersz, psicóloga, sexóloga y directora de Clínica De Parejas: "Si bien se está marcando una baja en la frecuencia sexual, no necesariamente implica una desaparición (también hay que pensar que son números de otro país, que nuestra realidad es distinta). La sexualidad es inherente al ser humano, como cualquier otra necesidad básica. Mi teoría es que habrá que buscar las herramientas y las formas para hacer que, aún viviendo hiperconectados, podamos seguir manteniendo el contacto cara a cara. No sólo Netflix, sino la cantidad de horas que trabajamos fuera de casa (si nos vamos a la mañana temprano y volvemos a las 8 de la noche, por ejemplo) generan mucho desencuentro."

Streaming y sexo

Según el terapeuta y sexólogo Walter Ghedin: "En estos últimos tiempos la influencia de la tecnología no es la única culpable de que las parejas (y las personas en general) estén demasiado atentas a los dispositivos en detrimento de la comunicación 'cara a cara', sin interferencias. Estar alerta a los mensajes y responderlos sin demora provoca que la atención esté disociada (además de niveles más altos de ansiedad). En el año 2013 un estudio publicado en The Lancetrevelaba que el uso desmedido de las aplicaciones (Facebook y Twitter) incide en el comportamiento sexual, sobre todo en una disminución del deseo. Y si a esto sumamos las series de TV en streaming, el resultado no es nada favorable para el encuentro erótico".

Dice Kersz: "Si es poco el tiempo para compartir en pareja lo ideal es que esté optimizado. Quizá contratar una niñera y poder salir cada quince días en pareja. Aprovechar la tecnología a favor (usando el enorme beneficio que es que se acorten las distancias): podemos mandarnos fotos sensuales o mensajes eróticos (el llamado "sexting"), eso va generando que a la noche no me estoy encontrando con un desconocido, sino con una persona con la que me eroticé a lo largo del día."

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