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12 de agosto de 2018
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CFK, en sus horas más oscuras

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Debe declarar este lunes. Todos los indicios apuntan a que el ex matrimonio presidencial controlaba el cobro de coimas en la obra pública.

A horas de prestar declaración indagatoria frente al juez federal Claudio Bonadío, Cristina Fernández de Kirchner se encuentra tal vez en su momento más difícil.

Ya no se trata de las actuales causas en su contra, sino que la investigación por los datos que se desprenden de los cuadernos del chofer Oscar Centeno parecen orientar toda la pesquisa hacia el ex matrimonio presidencial.

Además de los datos plasmados en esas páginas, están las indagatorias de los empresarios imputados y que decidieron -y pactaron- declarar en calidad de arrepentidos. Todos apuntan hacia la misma dirección.

La libertad actual de la ex presidenta está dada exclusivamente por sus fueron parlamentarios. Hay que ver hasta dónde la Cámara Alta decide seguir en esa condición o revertir la idea debido a la cantidad de pruebas que van surgiendo.

Según publica Clarín, Carlos Wagner, ex titular de la Cámara de la Construcción, los Kirchner habrían recibido casi 3 millones de dólares por día de coimas en sus 12 años y medio de gobierno.

Wagner habló de un 10% a 20% de retorno en coimas de la obra pública total, que en la era K totalizó unos 107.000 millones de dólares. Este volumen, impresionante, siempre fue avalado y difundido por los propios funcionarios, militantes y analistas kirchneristas como uno de los grandes logros del modelo. Ahora que se comprobó que gran parte de esa plata y trabajos anunciados tuvieron coimas, sobreprecios y muchos ni siquiera se terminaron, emerge el cisne negro.

Según confesó el empresario, el retorno se tomaba de los anticipos de obra. Si se promedia un 15% (el empresario osciló del 10% al 20%) de esos 107.000 millones de dólares, se llegaría a un monto total de coimas por unos 16.000 millones de dólares. Pero el ex titular de la CAC, quien participaba del reparto también a modo nominal con su empresa Esuco, aclaró ante la Justicia que hay que descontar el IVA de esos adelantos financieros, que era lo que se usaba efectivamente para arrancar los trabajos. 

Fuente: Clarín

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