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28 de octubre de 2006
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DESTINOS INTERNACIONALES

Castillos de leyenda en Europa

Están por todo el continente y sus siluetas encierran historias antiquísimas

    El continente europeo está plagado de castillos cuyas paredes esconden secretos de otros tiempos: asesinatos, fantasmas, romances clandestinos. Algunos han tenido habitantes tan famosos como el conde Drácula y otros han inspirado la fantasía del mundo Disney. Durante la Edad Media, rodeados de murallas y fosos, estos edificios servían de protección para el rey y toda su corte. Sin embargo, hoy en día, en su mayoría de los castillos están deshabitados, pero su misteriosa silueta sigue infundiendo respeto.

    Reconvertidos en hoteles o en atracciones turísticas, sumergirse en uno de ellos es casi como retroceder en el tiempo. En Gran Bretaña y Europa del Este están los castillos más típicos, de piedras enormes, con torreones, escalinatas y balcones por donde, de un momento a otro, parece que va a aparecer una princesa de cuento. En su interior, lleno de armaduras y de amplios salones, es fácil imaginar que hace siglos se declararon guerras y se firmaron tratados de paz. Con los años, los castillos fueron perdiendo su función de defensa y quedaron como meros símbolos del poder real. Es el caso de los más recientes, construidos en el siglo XIX en países como Alemania o Francia, donde prima la belleza por encima de todo. Uno de ellos es el Neuschwanstein, en Baviera, que es uno de los candidatos a nueva maravilla del mundo.

EL CASTILLO DE LA BELLA DURMIENTE. En alemán, Neuschwanstein significa “nuevo castillo del cisne”. Su construcción respondió a un capricho de Luis II de Baviera, el Rey Loco, quien, en el siglo XIX, mandó levantar un castillo que se asemejase a los de los cuentos de hadas con los que soñaba cuando era niño, pero que, a la vez, contase con todos los avances tecnológicos de la época.

    Dicho y hecho. Neuschwanstein fue un avanzado de su tiempo: tenía una completa red eléctrica, una cocina que funcionaba con un sistema de calor ideado por Leonardo da Vinci y, lo más sorprendente, el primer teléfono inalámbrico de la historia, con una cobertura de seis metros. Una maravilla de la tecnología y también de la arquitectura, porque, por fuera, el castillo de Neuschwanstein es tan perfecto que parece de otro mundo. Blanco y escondido entre montañas, su desbordante fantasía hizo que Walt Disney lo eligiera como modelo para el castillo de la Bella Durmiente. Ahora, esta joya de la construcción compite, entre otras bellezas, con la Gran Muralla China y el Taj Mahal para convertirse en una de las siete nuevas maravillas del mundo.

LA CASA DEL CONDE DRÁCULA. En la provincia rumana de Transilvania, en pleno corazón de los Cárpatos, se esconden algunos de los castillos en los que vivió el conde Drácula. Entre ellos está el de Poenari, la fortaleza medieval del príncipe Vlad Tepes, el vampiro más famoso de todos los tiempos, que se ha elegido como escenario para rodar un documental sobre su historia. Poenari, parcialmente en ruinas, es un verdadero nido de águilas al que se accede subiendo mil peldaños, construido en la cima de un abrupto y boscoso desfiladero. Un entorno propio para las películas de miedo que ayudan a alentar la leyenda en torno al conde Drácula.

RESIDENCIAS REALES. Aunque todos los castillos fueron concebidos como residencia de reyes, nobles y emperadores, hoy en día muy pocos mantienen esa función. Entre ellos está el castillo de Windsor, en Inglaterra, uno de los mayores del mundo. Lo construyó el rey Guillermo en 1070 para que sirviera como línea de defensa de la ciudad de Londres. Esta estructura, junto con el Palacio de Buckingham, en Londres, y el de Holyrood, en Edimburgo, es una de las residencias oficiales de la monarquía británica.

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