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13 de octubre de 2009
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OPINIÓN

Carta de un Nobel argentino a Obama

Presidente Barack Obama, reciba el fraterno saludo de paz y bien. En primer lugar, quiero desearle mucha fuerza y esperanza para el pueblo norteamericano y el mundo.

Presidente Barack Obama, reciba el fraterno saludo de paz y bien. En primer lugar, quiero desearle mucha fuerza y esperanza para el pueblo norteamericano y el mundo. Después de un arduo recorrido, ha logrado superar una etapa en su vida política y comenzado una nueva al asumir la presidencia de Estados Unidos de Norteamérica, que le plantea fuertes desafíos para la superación de conflictos, guerras y recuperar espacios perdidos. Usted tiene conciencia de que ha llegado al gobierno, pero no al poder. El sistema de dominación ha desarrollado la capacidad de reciclarse y mimetizarse, utilizando estrategias y presiones para domesticar y someter a los gobernantes.


    Hay pueblos y gobernantes que no se dejan domesticar y tienen la capacidad de la resistencia y luchan por su libertad. Pero, lamentablemente, hay quienes se someten a ser colonizados y gobernados por los más fuertes y son domesticables como los cachorros que esperan que el amo les tire un hueso y, en agradecimiento, mueven la cola. En los días que lleva frente al Poder Ejecutivo se habrá dado cuenta de que una cosa es querer y otra poder, que la buena voluntad no es suficiente. Enfrentará serias dificultades con la resistencia de los que tienen el poder real. Y que deciden aquello que le dejarán hacer.


    Y deberá romper los condicionamientos y presiones para aplicar políticas superadoras en bien de su pueblo, que espera que asuma asignaturas pendientes, como la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la calidad de vida, que no es igual a consumismo. No es un camino fácil y el pueblo le reclama retornar a los principios y valores éticos que son la base fundacional de ese gran país. Por ejemplo, respecto de la cárcel de Guantánamo y la base militar que EEUU tiene en Cuba, la pregunta es: ¿realmente se cerró el centro de torturas o es solamente una expresión de deseo? ¿Su gobierno está dispuesto a devolver a Cuba la base militar en Guantánamo, una ocupación ilegítima, y levantar el bloqueo inmoral e injusto contra el pueblo cubano, así como revisar también la situación de los cinco prisioneros cubanos en EEUU sometidos a un juicio infame con jueces proclives a las presiones o cómplices? Usted señaló que su gobierno sería de diálogo, incluso con aquellos países que no comparten sus mismos criterios y opciones políticas. Es el momento de hacerlo, guiado por el derecho de verdad y justicia.


     Es urgente desterrar la tortura de EEUU. Definitivamente. Así como en Abu Ghraib, en Irak y en Afganistán, aplicadas por soldados de Estados Unidos y sus aliados. Son prácticas aberrantes que ofenden a la humanidad. Toda persona, culpable o no, tiene derecho a un juicio justo, a ejercer derecho a su defensa y a no ser tratada en forma inhumana, cruel y degradante, violándose las bases fundamentales del derecho. Es preocupante que una de las primeras medidas de su gobierno haya sido ordenar bombardeos en Afganistán, matando población civil, según informó el diario paquistaní The News el 25 de enero, bajo el pretexto de que son “terroristas”, y decida enviar 30 mil soldados más para “defender la democracia”. Hay que tener cuidado con las palabras vaciadas de contenido.


     Señor presidente, no repita los errores de Vietnam. ¿Recuerda a Brian Wilson, ese “héroe de guerra de Vietnam” que, asqueado de tantas muertes y mentiras, se rebela a ser cómplice de las masacres y con coraje denuncia al Gobierno y al ejercito de su país por las atrocidades cometidas por las “bombas de racimo” arrojadas sobre la población civil vietnamita? Brian es la conciencia del pueblo norteamericano, trabajando para construir la paz. Ahora, las bombas de racimo las arrojan sobre el pueblo iraquí recurriendo a la mentira y a la desinformación. ¿Qué ha cambiado? Thomas Merton decía: “Vivimos bajo la tiranía de la mentira, que se confirma en el poder y establece un control cada vez más completo sobre los hombres”.


     Usted, como senador, se opuso a la guerra contra Irak, sabía de las mentiras y falsedades sobre las que se basó la administración que le precedió y de que en la Cámara de Representantes votaron asumiendo dichas falsedades. Me recuerda a ese antiguo proverbio zen que dice: “El loco corre al este y su guardián corre al este; ambos corren al este pero con intenciones diferentes”. Tendrá que descubrir el camino y saber hacia adónde corre, señor presidente, desde la Casa Blanca. Espero que no sea hacia la negación de la humanidad. Su actitud como senador fue digna; ahora necesitará fortalecerla para lograr la unidad y la paz en su pueblo y en otras partes del mundo donde EEUU se ha involucrado en guerras y conflictos. Si no tiene paz en su mente y corazón, no podrá poner paz en su país y contribuir a la paz en el mundo.


     La herencia que debe asumir es compleja, como la alianza incondicional con Israel, en lo económico, militar y político, en el conflicto contra el pueblo palestino desde hace 60 años. Ni republicanos ni demócratas han logrado poner fin al baño de sangre entre los dos pueblos que debieran compartir “La Tierra Santa” como patrimonio de la humanidad y que el odio, las divisiones, los intereses económicos y políticos, los fundamentalismos, han convertido en tierra de sangre, sufrimiento y muerte. ¿Hasta cuándo? Todo pueblo tiene derecho a su existencia, soberanía y libertad, valores y espiritualidad. Al pueblo palestino se le niegan sus derechos, se le priva de la libertad y soberanía, y después lo acusan de “terrorista”. Para los que detentan el poder y la dominación, la guerra y la droga son un gran negocio que no paga impuestos, teniendo libertad para decidir sobre la vida y la muerte de los pueblos.


      Han desterrado a Dios de sus conciencias y de la vida. Hay que optar. La pregunta es si su gobierno tendrá políticas superadoras al conflicto o será más de lo mismo con cierta cosmética progresista. Tenemos expectativas. Tengo que decirle que soy un pesimista esperanzado, creo que siempre está la luz que nos ilumina el camino. El hermano Luther King decía: “Yo tengo un sueño”. Hablaba del sueño que todos tenemos y que queremos que sea una realidad para todos y todas. Señor presidente, sus pasos, su conciencia, sus actos irán escribiendo día a día la revolución de la paz o el camino de ser domesticado por los poderosos, como un cachorro. Le envío un fraternal abrazo y le reitero el saludo de paz y bien.

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