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25 de agosto de 2006
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CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE SEGURIDAD

Al señor ministro de Seguridad: Según el título que se le ha otorgado, usted es el encargado de administrar la seguridad de todos los mendocinos y eso me incluye. Ardua tarea que usted realiza con su, aparente, único recurso: la policía.

    Al señor ministro de Seguridad: Según el título que se le ha otorgado, usted es el encargado de administrar la seguridad de todos los mendocinos y eso me incluye. Ardua tarea que usted realiza con su, aparente, único recurso: la policía. Déjeme contarle un altercado que tuve el jueves en Rivadavia, a las 21, cuando regresaba de la facultad, donde estudio Comunicación Social, hacia mi casa. Fui interceptado por un automóvil Suzuky Swif de color blanco sin ninguna identificación ni patente con cuatro individuos vestidos de civil, quienes afirmaban ser parte de la División Investigaciones de la Policía de Mendoza.

    Estos sujetos se negaron a mostrar credenciales, decir sus nombres o, al menos, quién autorizaba la requisa. Requisa que (vergonzosamente) tuve que dejar hacerme. Acá surge una pregunta: ¿Si no hay identificación del vehículo ni credenciales ni vestimenta que identifique a estos sujetos como policías, tenemos que hacer caso a ellos? Además, una cosa es una requisa y otra cosa es lo que tuve que padecer: tiraron mi bolso con mi grabador de periodista a la vereda, rompieron en pedazos mi paquete de cigarrillos y, cuando dije que era estudiante de Comunicación Social, recibí toda clase de agravios verbales, incluso el famoso eslogan de la policía: “Callate la boca”.

    Al día siguiente, realicé la denuncia en la Comisaría 13ª de Rivadavia, y espero poder saber quiénes son estos sujetos que hacen estos procedimientos tan especiales y con tanta preparación. No quiero terminar creyendo que, de un tiempo a esta parte, lo único que cambiamos es un Falcon verde por un Suzuky Swif blanco.

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