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1 de noviembre de 2019
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Cambiar el punto de vista

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En ocasiones, cuando se logra la empatía social, es probable bajar el nivel de prejuicio y estigmatización. Y es ahí cuando se toman reales dimensiones de los problemas.
La inseguridad, por caso, es un flagelo que afecta a todos, pero no por igual. Vale la pena cambiar el punto de vista para percibir una nueva perspectiva.
Se suele señalar a las zonas calificadas como peligrosas, conflictivas y marcadas en rojo en el mapa del delito como la fuente y el origen de aquellos que delinquen, pero se pierde por completo la noción de las condiciones de vida de quienes habitan allí.
El informe que muestra cómo menores de edad están expuestos a contaminación ambiental y a ser víctimas del delito –directamente o por ser reclutados por bandas– es la prueba de que las medidas desde el Estado deben tener un abordaje que vaya más allá de la mera presencia policial.
En todo caso, eso sirve sólo para aquellos barrios donde la política debe ser preventiva. Aquí, la historia pasa por otro lado: por generar el ambiente necesario para que los niños tengan oportunidades de crecer en plenitud. Y eso no se logra de un día para el otro.

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