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8 de febrero de 2007
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Análisis

Caída del dólar enciende alarma en Brasil

Mientras los empresarios y especialistas piden al gobierno de Lula Da Silva que intervenga, los funcionarios dijeron que esto no alterará la economía del país

   RÍO DE JANEIRO (EFE). El real brasileño alcanza su mayor nivel frente al dólar desde 1998 y ha encendido una polémica entre un gobierno defensor del libre mercado y empresarios y economistas que temen una tragedia para la economía en el mediano plazo si no se frena la revalorización. El martes, el dólar cayó por debajo de 2,10 reales hasta 2,086, la menor tasa nominal desde mayo del 2006.

   El miércoles se mantuvo en baja, hundido por el continuo ingreso de divisas al mercado local y por declaraciones oficiales. El ministro de Hacienda, Guido Mántega, dijo a periodistas, tras una reunión con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que el Gobierno no piensa adoptar medidas para atenuar la revalorización. “Yo creo que eso es pasajero, no es una cosa definitiva, no va a causar mayores perjuicios para la economía”, dijo el ministro, tras garantizar que el Gobierno no intervendrá, al contrario de lo que claman gremios de empresarios.

   Ayer, esta posición fue reforzada por el ministro de Industria y Comercio, Luiz Fernando Furlán, un empresario de la agroindustria para quien no hay ningún problema en el escenario actual pues lo importante es la previsibilidad a largo plazo. El propio Mántega atribuye la fuerza del real a “una mayor seguridad en la economía brasileña” y a las buenas señales de la Reserva Federal de Estados Unidos.

   La semana pasada, la FED dejó inalterable la tasa de interés mínima en Estados Unidos en 5,25 por ciento y espantó temores de que los capitales internacionales prefieran los seguros bonos del Tesoro estadounidense frente a los de economías emergentes como Brasil.

   EXPORTACIONES EN ALZA. Las exportaciones brasileñas han roto récords en los últimos años hasta alcanzar los 137.000 millones de dólares en el 2006, pese a la continua apreciación del real, y mantuvieron su tendencia en enero y la primera semana de febrero. Ese auge persiste aunque el tipo de cambio promedio del mercado equivale al de agosto de 1998, ajustado por el índice de precios al consumidor, como señaló un estudio de la consultora Economática.

   Al 6 de febrero, el dólar promedio acumulaba una pérdida de 41,0 por ciento, la mayor de América latina, según Economática. Pero los especialistas también atribuyen la inundación de dólares a capitales especulativos que buscan altos rendimientos. Brasil tiene los tipos de interés más altos del mundo, con 15,25 por ciento anual mínimo, que se multiplica hasta superar 160 por ciento en créditos al consumo y 80 por ciento para préstamos a empresas.

   Según el Banco Central, en enero ingresaron a Brasil capitales por 3.770 millones de dólares, casi el doble que en enero del 2006 y por encima de los 3.463 millones de diciembre. Pero Brasil podría estar sentado sobre una bomba de tiempo, puesto que el salto de las exportaciones responde al crecimiento de la economía mundial y a la explosiva demanda de materias primas y productos básicos, especialmente desde China, que presiona los precios.

   AUGE DE IMPORTACIONES. La patronal Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB) advirtió que, en contrapartida, hay un auge de importaciones baratas de productos industrializados que amenazan miles de empleos locales. El precio promedio de las importaciones de Brasil en el 2006 fue de 894 dólares por tonelada y el de las exportaciones, de 323 dólares, según datos del Ministerio de Industria recopilados por la AEB. “El 60 por ciento del ingreso de exportaciones de Brasil depende de materias primas.

   El 40 por ciento del valor corresponde a manufacturas”, explicó a Efe el vicepresidente de la ABE, José Augusto de Castro. “En el 2005 salieron del mercado exportador 951 empresas y otras 842 en el 2006, lo que representó cinco por ciento cada año”, dijo. Pequeñas y medianas manufactureras ya han perdido competitividad y ahora se ven afectadas grandes corporaciones, especialmente las del sector automovilístico, como Volkswagen y General Motors.

   El tipo de cambio mínimo ideal para mantener el negocio próspero entre 80 y el 90 por ciento de las empresas es de 2,50 por dólar, y de 2,70 para el 100 por ciento del sector, calculó de Castro. El propio presidente Lula dijo recientemente que, para el Gobierno, el propio aumento de las importaciones deberá presionar otra vez el alza del dólar. Los expertos reconocen que las importaciones de maquinarias y equipos son positivas para aumentar la competitividad de las empresas.

   Pero, en el 2006, las importaciones totales crecieron 24 por ciento y las de productos de consumo 41 por ciento. La tendencia se mantiene y en enero las cifras fueron de 31 y 35 por ciento, respectivamente. Mientras, las compras de vestuario y confección crecieron el 147 por ciento en enero, según señaló de Castro.

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