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10 de julio de 2018
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Buscar una real independencia

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Pasó como un feriado más. No hubo euforia ni muestras exacerbadas. Ni desfile ni actos rimbombantes. Casi desapercibido. Así fue el Día de la Independencia  Argentina. Es una fecha que, en todo el mundo, es motivo de emoción y de paroxismo patriótico; de mostrar, aunque sea al vecino, el amor por los colores. Pero nada de eso pasó. Y es una señal clara de un desgate social que puede ser tomado como el indicio de estar en un momento histórico que puede ser crítico. Es orgullo por la  “argentinidad al palo” se está perdiendo. Tal vez porque se entendió que ahí aparece el principio de las frustraciones; que la viveza ventajista ya no es un atributo, sino  un defecto con el que hay que batallar a diario. En una de esas llegó el momento de independizarse también de los peores males; de dejar de justificar a los corruptos y castigarlos en las urnas; de saber que, como país, se puede aspirar a mucho más que una compra en cuotas y un plan social. Es el momento de exigir, de una vez por  todas, seriedad, responsabilidad, idoneidad y honestidad. Y así habrá motivos claros para festejar. 

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