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30 de septiembre de 2006
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LULA SIGUE FAVORITO EN LOS SONDEOS

Brasil elige presidente mañana

El suspenso se ha apoderado del proceso electoral en Brasil, donde nadie osa pronosticar si la ausencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva del debate entre candidatos o el último escándalo impedirá que las elecciones presidenciales concluyan mañana con la primera vuelta.

    El suspenso se ha apoderado del proceso electoral en Brasil, donde nadie osa pronosticar si la ausencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva del debate entre candidatos o el último escándalo impedirá que las elecciones presidenciales concluyan mañana con la primera vuelta. La campaña en la radio y la televisión terminó el jueves, pero los candidatos todavía pueden participar en algunos actos electorales, como el reparto de panfletos.

    Eso es lo que hizo ayer Lula: repartir panfletos en la puerta de las fábricas de Mercedes y Ford, en Sao Bernardo, la ciudad industrial vecina a Sao Paulo, donde, a finales de la década del 70, comenzó su vida sindical y donde anoche dio un último mitin de campaña.

    Lula fue el gran ausente del debate que reunió el jueves en la noche a sus principales adversarios: Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB); Heloisa Helena, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), y Cristovam Buarque, del Partido Democrático Laborista (PDT).

    El presidente prefirió el mitin al debate, una decisión que decepcionó profundamente a los otros candidatos, haciéndole objeto de sus ataques, y a medios de prensa, que esperaban ver el enfrentamiento que han esperado toda la campaña y que finalmente no se ha producido. Su decisión puede repercutir en las elecciones de mañana y, quizá, hacerle perder votos, según algunos columnistas, que reconocen la imposibilidad de medir hasta qué punto tendrá impacto en el electorado.

    De la misma forma, es muy difícil calcular el daño que ha podido hacer el escándalo sobre el intento de comprar documentos presuntamente falsos contra líderes de la oposición al gobierno por parte de personas vinculadas al Partido de los Trabajadores (PT). Alckmin estimó ayer que, al no ir al debate, Lula demostró no tener una actitud democrática y “dejó de rendir cuentas al elector”, por lo que estos le pasarán factura en las urnas.

    El debate y el escándalo han coincidido con un período en que se ha reducido la distancia que lleva Lula al conjunto de los demás candidatos en intenciones de voto. Eso ha abierto la puerta a la posibilidad de que sea necesaria una segunda vuelta.

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