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8 de agosto de 2006
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CELEBRACIÓN DE SAN CAYETANO

Bergoglio remarcó la falta de trabajo

Ante una multitud congregada en la basílica de Liniers para celebrar el día del patrono de los trabajadores, el arzobispo porteño cargó duramente contra algunos sectores del poder

        El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, convocó ayer al pueblo argentino a saber escucharse, al oficiar la misa principal de la celebración de San Cayetano en la basílica de Liniers. “Para ayudar a alguien, hay que escucharlo. Escuchar es atender, valorar y respetar”, afirmó Bergoglio en su homilía. En este sentido, afirmó:“Hoy venimos a pedir dos gracias: primero, la gracia de sentirnos escuchados y, segundo, la gracia de estar dispuestos a escuchar a los demás”. Asimismo, el purpurado advirtió que “el salario retenido y la falta de trabajo son dolores que claman al Cielo”.


NO ESCUCHAN.


       Bergoglio criticó a los poderosos que, según dijo, “tienen oídos pero no escuchan: escuchan lo que les conviene”. “Los dolores que van con injusticia claman al Cielo porque son dolores que se pueden evitar, simplemente siendo justos, privilegiando al más necesitado, creando trabajo, no robando y mintiendo”, destacó el arzobispo.


MILES DE PEREGRINOS.


      El santuario de San Cayetano comenzó a recibir esta madrugada a miles de peregrinos que, desde hace semanas, comenzaron a acercarse hasta la imagen del santo para pedir y agradecer por pan y trabajo. Exactamente a la hora cero de ayer, se abrieron las puertas del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, donde miles de fieles veneraron hoy al patrono de la providencia. En medio del tañido de las campanas y el aplauso de los presentes, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín, bendijo el paso de los devotos.


        La primera en ingresar fue Delia Noris Lencina, una peluquera que desde hace dos décadas recorre de rodillas el trayecto desde el pórtico del templo hasta el lugar donde está emplazada la imagen del santo. La mujer, cubierta por una bandera argentina, fue seguida por un grupo de discapacitados en sillas de ruedas y un niño con un cartel que decía “No a las papeleras”. Si bien ninguno de los sacerdotes arriesgó el número de peregrinos, el párroco Gerardo Castellano anticipó que “serán más de 24 horas ininterrumpidas de promesas, peticiones y agradecimientos”. Minutos antes de la apertura del santuario, la banda de Patricios interpretó el Himno Nacional.

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