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21 de mayo de 2020
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Más allá de la prevención

Barbijos: del quirófano al estilismo en las calles

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Una forma de protegerse con responsabilidad y estilo.

¿Quién hubiese pensado que hasta hace unos meses atrás un barbijo -o su versión en tapabocas y pañuelos-, formaría parte tan importante en la vida de todas las personas del mundo? Tal vez, muy pocos o simplemente, nadie. Y es que en el imaginario colectivo, esta prenda estaba destinado de forma exclusiva a ámbitos de uso como el de la salud, o dentro de aquellos que implicaban por la actividad, algún riesgo respiratorio.

Hoy, y como consecuencia de la pandemia mundial por el COVID-19, los barbijos se han convertido en una prenda fundamental para la prevención del Coronavirus -por supuesto, no en la única-, pasando a formar parte de los estilismos que comienzan a verse por las calles.

En este sentido, la revista GQ señalaba hace unos días como la pandemia de Coronavirus estaba permitiendo ver uno de los momentos más interesantes en el Street Style teniendo a los barbijos como protagonistas.

“Aunque, por razones obvias, las imágenes de moda callejera son bastante limitadas, algunos fotógrafos siguen saliendo a las calles para capturar el momento de la moda actual, en la cual las personas han comenzado a usar cubrebocas, crear los suyos o usar máscaras especiales para salir a las calles con outfits completos perfectos y que, con ese elemento extra, revelan las posibilidades de un futuro cercano en el que sea una especie de regla de seguridad”, señalaba la publicación.

“De hecho, resulta algo curioso que a poco tiempo de que iniciarse la pandemia se comenzaran a popularizar los cubrebocas con distintos diseños. Aquellos que se rehúsen a perder el estilo con una prenda más, irán más allá de un diseño sencillo y buscarán una forma de integrarlo a su outfit. Por supuesto, esto representa tener variedad de cubrebocas o productos similares”, afirmaba la revista GQ.

Más allá del cubrebocas quirúrgico

Tal vez en los primeros días del aislamiento obligatorio, acceder a barbijos en farmacias fue lo más rápido y accesible, como también lo fueron los cientos de tutoriales que por redes sociales, aparecían para confeccionar de forma casera, pasando por pañuelos, medias, y hasta calzoncillos masculinos. ¡Todo era válido para tenerlos!

Sin embargo, y con el pasar de las semanas, ya teniendo en claro que esta ‘prenda’ será parte de la vida cotidiana vaya uno a saber hasta cuándo, los barbijos comienzan a ser ‘más pensados’, buscando -si se tiene la posibilidad económica-, de aquellos más customizados y de ser posible, que aporten un poco de 'onda' a estos tiempos en los que se está viviendo.

Los casos principales son femeninos, quizá siendo más adaptables. La combinación se convierte en una pieza clave. El barbijo clásico quirúrgico comienza así a pasar a segundo plano buscando así alternativas con diseño.

Oportunidad laboral en tiempos de pandemia

Esta idea de optar por barbijos, tapabocas, cubrebocas o como se los quiera llamar con más estilo, también ha sido una buena oportunidad para muchos emprendedores relacionados con el diseño, quienes a la espera de reactivar sus propios emprendimientos, oficios y profesiones, acudieron a este accesorio como modo de ‘navegar’ un poco durante los álgidos días de cuarentena. Y en Mendoza, son muchos los que han seguido esta tendencia.

La artista plástica Renata Wur decidió hacer un stand by tan solo por un tiempo de sus pinceles y bastidores, para migrar todo su arte esta vez, hacia los tapabocas.

“Mi idea se basó en llevar el arte al rostro de las personas”, afirma Renata ante la pregunta de cómo surgió esta propuesta.

Lúdica y energética como pocos, esta artista plástica apostó al color y a llevar los diseños de sus obras a los tapabocas que confecciona tanto para Mendoza como para el resto del país y hasta internacionalmente.

“Cada tapaboca lo realizo teniendo en cuenta las medidas de protección por lo cual poseen triple capa de tela y la posibilidad de colocarle un filtro interno. No es solo un accesorio bonito sino que cumple toda su función y están pensados en distintos tamaños para toda la familia”, comenta y continúa: “Además, en estos momentos estoy desarrollando cuellitos ideales para quienes deseen salir a realizar ejercicio adaptándose a la necesidad de cada uno”.

“Más allá de lo económico, hacer estos productos como todo lo que hago, tiene que ver con esa necesidad de expresarme desde un lugar de divertimento y lúdico, lo que sostengo en el tiempo y que me da alegría hacer. No tengo horarios, y puedo pasar horas y horas trabajando en un proyecto, como sucedió con este producto”, enfatiza la artista plástica.

Con precios muy accesibles, y para quienes busquen estas “obras de arte” de Ranata Wur, la pueden contactar en sus redes sociales para hacer pedidos y en donde serán asesorados personalmente por esta artista.

 

Oriunda de Comodoro Rivadavia pero mendocina desde hace muchos años por adopción, Fiorella Giordani encontró en estos tiempos de pandemia una buena oportunidad para ampliar su taller de costura en Chacras de Coria para sumar la confección de barbijos y venderlos.

“Tengo un taller en Chacras en el que se hacen, confecciones, arreglos y doy clases de costura. Obviamente desde marzo está cerrado al público, pero comenzaron a llamarme amigos, conocidos y clientes del taller para pedirme que les hiciera tapabocas ya que no se conseguían los tradicionales de uso médico”, comenta Fiorella sobre cómo inició con esta idea.

“La verdad  que hacer "barbijos médicos" me parecía muy aburrido por lo que decidí, como siempre, hacer algo que antes que nada fuera placentero para mí. La idea fue confeccionar tapabocas originales, divertidos, cómodos, lo más anatómicos posible y con materiales de buena calidad ya que de por sí, es una prenda que, creo nos costará incorporar a nuestra vida cotidiana”, señala.

“Los tapaboca que confecciono están hechos en géneros suaves, con alto porcentaje de algodón. Pensados para ser lavados, por lo que sus terminaciones interiores son tan cuidadas como las exteriores, con el fin de que no deshilen. Tienen un bolsillo interno para colocar un "filtro extra".

¿Las opciones? ¡Son muchas! Telas como el denim, la gabardina camuflada, creppe, son los más solicitados mientras que los estampados tipo "liberty" son ideales para las nenas. Además, para las amantes del animal print, la diseñadora también ofrece opciones junto a una línea con tachas súper originales.

Para los que quieran estos diseños, solo basta con contactarse a través de las redes de Fiorella Giordani en FB y también en IG.

Por su parte, la reconocida diseñadora de indumentaria de la marca ‘Capote’, Victoria Cucchi, también decidió apostar por la confección de estos nuevos accesorios que se suman a la vida cotidiana pero dándole su impronta, la cual busca en la reutilización de telas su ‘valor agregado’.

“En un principio me negaba de hacerlos, porque imaginaba que la situación no se iba a extender por tanto tiempo, pero empezó a escribirnos gente que quería un barbijo con el estilo de la marca Capote, y dedujimos que era una necesidad”, señala Vicky.

En cuanto al diferencial que ofrece este producto, es que siguen una línea no sólo conceptual sino funcional, priorizando la funcionalidad y comodidad, “trabajamos con los textiles que nos caracteriza, colores neutros, con elementos de ajuste que venimos utilizando en la marca. Las telas empleadas son de prendas sin uso y de otras textiles de algodón que Capote emplea en el armado de sus diseños tradicionales”.

 

En tanto que la diseñadora y dueña de la marca de indumentaria Caro Kras, buscó en los barbijos, un nicho de venta.

“Desde la marca y en este momento de pandemia, decidimos reinventarnos y buscar nuevos caminos rápidos para salir adelante”, comenta la diseñadora y añade: “No podía sentarme a esperar así es que tomé decisiones urgentes y vi que el tapabocas era una necesidad para la industria, por lo que permitió salir al mercado  con un artículo de primera necesidad en la indumentaria”.

Paralelamente, la producción también permitió ayudar a clientes mayoristas de esta marca mendocina que tuvieron que cerrar sus locales a la calle y ver en estos productos, una forma de venta online.

Así, con estampas exclusivas (empleando telas customizadas), estos productos son diseños propios, en lycra, adaptables y cómodos para respirar, cuyos valores oscilan desde los $350 al por menor.

¿Dónde conseguirlos? En las redes de la marca.

Como se verá, es una realidad que los barbijos están cumpliendo su objetivo esencial como es el de ayudar a las medidas de prevención contra este virus, sin embargo, y por lo visto, no quedarán ajenos a la moda y las tendencias.

¡Y quién sabe! Poco a poco se vayan convirtiendo en un complemento más como zapatos, carteras y cinturones, viéndolos probablemente en las pasarelas con diferentes propuestas, al menos durante un tiempo. Y es que algo tan ‘poco fashionista’ como se pensaba que podría ser un barbijo, hoy forma parte de esta nueva era absolutamente rara e inesperada, pero en la que se está aprendiendo a convivir.

 

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