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7 de noviembre de 2012
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análisis

Barak Obama hizo su primer guiño a los latinos aunque ellos esperan más

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Lo primero que dijo que comenzará a trabajar, es mejorar el sistema migratorio del país, tal como prometió durante su campaña.

No dijo "gracias" en español como le habían pedido, pero el presidente de Estados Unidos y flamante vencedor de las elecciones, el demócrata Barack Obama, se apresuró a hacerle el primer guiño a los votantes latinos que, según las proyecciones, tuvieron un gran peso en su muy batallada victoria.

Fue en el propio discurso de victoria desde Chicago cuando aprovechó que las cámaras de todo el país -y de buena parte del mundo- lo enfocaban para renovar la promesa migratoria de buscar una vía de legalización para los hasta 12 millones de indocumentados del país.

"Esta noche ustedes votaron por la acción, no para que la política siga siendo la misma de siempre (...) y en las próximas semanas y meses espero poder trabajar con los líderes de ambos partidos para atender los desafíos que sólo podemos resolver juntos: reducir nuestro déficit, arreglar nuestro sistema migratorio", dijo. Y es que Obama sabe que tiene una deuda pendiente con un electorado que, según los primeros reportes, lo apoyó de nuevo de forma masiva.

Aunque todavía se necesitará algo de tiempo para analizar en profundidad el impacto del voto latino en estas elecciones, los números iniciales eran de por sí aplastantes: al menos el 71 por ciento de los votantes hispanos -ya la primera minoría del país- votó a favor de Obama, dijo CNN.

Otros medios elevaban el apoyo al demócrata hasta el 73 por ciento. Lejos, muy lejos, quedaba su rival republicano, que apenas consiguió un 27 por ciento del voto latino.

La reforma migratoria fue una promesa de campaña de Obama en 2008. No cumplió, como se encargó de repetir una y otra vez Romney durante esta nueva contienda, en un intento de, si no robarse votos hispanos, al menos conseguir que éstos no volvieran a caer en manos demócratas. No resultó la estrategia, lo cual sin embargo no significa tampoco que Obama pueda permitirse bajar la guardia.

Nada más proclamarse su victoria, la siempre rápida Twitter había creado un "hashtag" para sumar voces pidiendo que Obama diera las gracias en su discurso también en español. "Señor presidente, por favor diga 'gracias' (en español) en su discurso, porque usted sabe quién le hizo ganar estas elecciones", era uno de los mensajes retuiteados. Y bien que lo sabe. Lo había reconocido el propio Obama poco antes de los comicios, cuando en una entrevista con el diario "Des Moines Register" le atribuyó a esta comunidad la llave para su reválida en la Casa Blanca. "Una gran razón de que gane un segundo mandato será que el candidato republicano (Mitt Romney) y el Partido Republicano han alejado mucho al grupo demográfico que más rápido está creciendo en el país, la comunidad latina", dijo al rotativo.

"La comunidad latina cumplió con Obama y los demócratas (...) La red United We Dream no le va a permitir olvidar esto mientras reclamamos reformas adicionales que beneficien a nuestras familias", exigió hoy de inmediato la organización que agrupa a los "dreamers", los jóvenes indocumentados que piden una vía para la ciudadanía por medio del proyecto de ley Dream Act, frenado hasta ahora por los republicanos en el Congreso. Pero si Obama tiene ahora que disponerse a cumplir su promesa, una tarea más complicada aún le resta al Partido Republicano.

"El bandazo de Romney a la derecha en inmigración destruyó sus posibilidades de ganar la Casa blanca", dijo el director del fuerte lobby pro reforma migratoria America's Voice, Frank Sharry. Según el diario "The Washington Post", una de las lecciones principales de estas elecciones es que "los republicanos tienen un problema hispano gigante".

"El partido Republicano sencillamente no puede permitirse perder siete de cada diez votos hispanos en las elecciones y pretender seguir siendo un partido nacional viable en 2016, 2020 y más allá", señaló, apuntando entre otros a que el futuro peso hispano podría provocar que estados tradicionalmente conservadores como Arizona o Texas se conviertan en "estados bisagra". "Los republicanos van a tener que mantener una conversación muy seria consigo mismos", coincidía desde "The Huffington Post" el sindicalista y líder proinmigración Eliseo Medina. "Tienen que reparar su relación con nuestra comunidad, porque si no lo hacen bien con los latinos, ya pueden despedirse de nosotros", advirtió.

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