access_time 07:30
|
11 de mayo de 2020
|
|
Opinión

Atado a un sentimiento

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1589192463564suarez-sent.jpg

La decisión política del Gobierno de la provincia ha sido la de someterse a lo que defina hacer y deshacer la administración nacional de Alberto Fernández en la Nación.

Mendoza comienza este lunes, 11 de mayo, con la misma incertidumbre con la que empezó el fin de semana. Al menos, hasta hoy, todo lo que solicitó su gobierno hace algunos días para flexibilizar la cuarentena, no tendrá vigencia sin antes analizar los alcances del nuevo de decreto de necesidad y urgencia (DNU) que debió haber publicado la Nación durante el fin de semana y que no lo hizo, al menos, hasta el arranque de esta nueva semana.

Una cosa es el combate a la pandemia, a las formas y modos que ha tomado el virus para filtrarse en las sociedades y cambiarles y distorsionarles sus formas de vida a sus comunidades y a sus diversos pueblos, y otra muy distinta, la manera asumida por el Estado –o los Estados, si se quiere– para darle lucha y derrotarlo.

La decisión política del Gobierno de la provincia, comandado por Rodolfo Suarez, ha sido la de someterse, como lo ha hecho la mayoría de las provincias en general, a lo que defina hacer y deshacer la administración nacional de Alberto Fernández en la Nación. ¿Hay allí alguna objeción que se le pueda realizar a la administración de Suarez? Quizás sí y quizás no; y no se trata de una respuesta que eluda lo que se supone está haciendo bien y con lógica un gobierno que ha quedado a expensas, básicamente, desde lo económico y financiero, a lo que le pueda girar, o decida girar, la Nación bajo la figura de asistencia, ayuda o préstamo a pagar en un tiempo perentorio.

Si se analiza desde lo estrictamente político y lo político visto y vinculado con lo que las encuestas de humor social dicen y sostienen, la decisión de Suarez, de pegarse a los designios del Estado nacional, tiene una lógica que es la que afirma y sostiene que, mientras se siga en esa senda, tendrá la adhesión de la mayoría de los argentinos. Las encuestas afirman que mientras Fernández continúe avanzando en una misma dirección, con una cuarentena controlada por las fuerzas de seguridad y con un Poder Ejecutivo, sea nacional o provincial, que defina qué hacer, cómo y de qué manera en el combate contra la peste, todo eso está bien visto, apoyado y gozando de un apoyo generalizado pocas veces visto.

Entonces, ¿por qué innovar? La pregunta apunta a la encrucijada en la que debe estar parado el gobernador Suarez, entre darle rienda suelta a la demanda de buscar una mayor apertura desde lo económico, basando todo en la responsabilidad social y esperar que la actitud de cada uno de los ciudadanos y la buena suerte hagan lo suyo, o bien dejar que la situación sea manejada y controlada por la Nación y que, tanto los logros que se obtengan como las derrotas que se puedan llegar a sufrir, políticamente, se los lleve la Nación.

Pero Mendoza necesita de un gobierno que tenga en cuenta todas sus necesidades y desafíos por resolver. No todo lo que se defina desde el Poder Ejecutivo tendrá el aval de las mayorías si lo que se busca tiene que pasar por o sortear algún costo fuerte y doloroso, aunque al final del camino se encuentre el objetivo que se persigue; un estadio en donde lo sanitario y lo económico encuentren un punto de equilibrio y de acuerdo que hoy parece no verificarse.

Es probable, sin embargo, que lo que se considera como la cuarta fase de la cuarentena en la que podría estar incluida Mendoza –un arranque que podría darse en el transcurso de las próximas horas, incluso desde hoy mismo, una vez que el decreto de necesidad y urgencia del presidente Fernández finalmente haya sido publicado– se concrete en breve, luego de las 24 horas que se dio anoche el propio gobernador para tomar una decisión y que anunció desde su cuenta de Twitter.

Hay un asunto al que Suarez deberá prestarle atención, sin embargo, y pese a lo que se supone son amplios apoyos populares a la decisión de mantener los confinamientos: se trata del valor de la autonomía y del federalismo como atributo innegociable de cada una de las jurisdicciones en las que está dividido política y constitucionalmente el país. Los mendocinos creen en su gobierno y, generalmente, confían en él; y se dejan llevar por él a sabiendas de que, más tarde o más temprano, podrán examinarlo en elecciones y definir su acuerdo o desacuerdo con todo lo que se ha hecho.

Uno de los aspectos más valorados por los mendocinos es el de la libre determinación de sus decisiones sin condicionamientos, menos de aquellos que, a veces, caprichosamente, se dictan desde afuera. Cuando lo que se pide, se reclama y se necesita tiene que ver con una visión clara y definida y si esa coincide con la que dicta la Nación, lo que hay que hacer es simplemente justificarla. Nada más y nada menos.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.